Vuelven las oposiciones de verdad. ¿Cómo serán las próximas oposiciones? (1)

El aspecto psicológico es fundamental en todos los aspectos de la vida. Sólo estando bien preparados psicológicamente somos capaces de afrontar sus distintos retos. También en las oposiciones concurren muchos elementos psicológicos que son básicos para poder estudiar con determinación y obtener nuestro objetivo.  Un ejército debe estar preparado psicológicamente para las batallas que se avecinan. Para afrontar el fuego enemigo y la presión del combate es preciso prepararse psicológicamente y tener bien claro cómo será el campo de batalla.

Por eso he pensado que era buena idea poner en la página una sección que se llama ideas claras donde situar todos los artículos relativos a este tema. Y creo que es buena idea hacer una pequeña serie explicando a los opositores cómo creo que serán las próximas oposiciones, cómo será el campo de batalla al que nos enfrentaremos en 2014

Vuelven las oposiciones de verdad

Lo primero que hay que tener claro es que las próximas oposiciones serán en 2014. Todavía no podemos saber si habrá en todas las autonomías ni el número de plazas que se convocarán. Pero hay una cosa segura: el año que viene habrá oposiciones de Lengua en varias comunidades españolas. Eso es seguro.

Y lo segundo que hay que tener claro es que tras unos años de gran oferta de plazas (2004 y 2006) y la orgía de los años 2008-2010 con 2000 plazas, la propia lógica del sistema nos indicaba que forzosamente se tenía que producir una reducción drástica de plazas en las convocatorias. Si a eso añadimos, el recorte del déficit del estado, pues es obvio que las oposiciones van a cambiar y mucho. Esta idea puede resultar sencilla de entender y hasta baladí, pero no lo es. Y no lo es porque ni los opositores, ni la mayoría de los preparadores han conocido unas “oposiciones de verdad”. Porque lo que se ha vivido en España desde 2006 ha sido, en muchos terrenos, un mundo ilusorio, ficticio, en el que todo ha ido consistiendo en esforzarse poco para conseguir mucho. Y esa orgía de falta de preparación se ha terminado. La edad de la mediocridad ha pasado a la historia. Quien no tenga eso bien claro, no podrá competir, que es de lo que se trata en unas oposiciones.

 

Pero nuestro cerebro y todo nuestro ser, se acostumbra a comprender la realidad a partir de las experiencias que ha vivido. Esto quiere decir por ejemplo que una persona criada en un campo de concentración tiende a considerar “normal” lo que allí vive y sufre y le cuesta mucho trabajo ni siquiera imaginar que otra realidad sea posible. Recuerdo cuando leí Sin destino de Imre Kertesz, como el protagonista, su alter ego, veía absolutamente normal lo que ocurría en Awschwitz y al volver a Praga, por fin libre, se extrañaba de las preguntas que le hacían sus familiares. Tal ocurre con cualquier experiencia intensa que vivimos. Y las oposiciones lo son, por lo que muchos de nosotros estamos marcados por las oposiciones que hemos vivido hasta ahora. Y muchos de los opositores actuales sólo han vivido oposiciones de perfil bajo. La lección que han extraído en estos años es que es posible aprobar teniendo puntos por aintigüedad, que es posible aprobar con tener buena presencia, ser simpático, tener desparpajo y caer bien al tribunal, que es posible aprobar si se tiene suerte con las bolas, que es posible aprobar llevando 20 o 25 temas o incluso menos. Seguro que todos conocemos personas cumpliendo alguna o todas de estas características han alcanzado plaza. Esto va a ser ahora mucho más difícil. No digo que sea imposible, ojo; pero será casi imposible.

También algunos han aprendido que aunque nos esforcemos mucho no obtenemos resultados porque nos quitan las plazas los malditos interinos, que es posible que un tribunal ponga notas absolutamente erráticas, que es posible que se acumulen decenas de reclamaciones ante un tribunal… Seguro que todos conocemos casos de esto que estoy diciendo. Esto va a ser ahora mucho más difícil. No digo que sea imposible, ojo; pero será mucho más difícil.

Pues bien, hay que olvidar lo vivido en el pasado, porque si no, como al protagonista de Sin destino, el pasado se comerá el presente y el futuro.Y el futuro debe ser nuestro.

 

Yo ya viví, como os voy contando en el relato de mi propia vida, una situación así. Entre los años 1990 y 1993, cuando se promulgó la LOGSE hubo otro proceso de “regularización” masivo al que solo accedieron interinos (al  menos así fue en Lengua y en Madrid). Y tras ello, hubo la famosa congelación salarial de Aznar sobre los funcionarios y una política de restricción de plazas que alcanzó las convocatorias de 1994, 1996 y 1998. Seis años de dura travesía donde se convocaban las plazas con cuentagotas . En las especialidades menos demandadas, ni siquiera había oposiciones.

Ahora las oposiciones van a volver a ser “de verdad”. Así que los que no han vivido más que estas oposiciones de perfil bajo y escasa dificultad tienen que cambiar el chip cuanto antes, porque durante unos cuantos años, las cosas ya no volverán a ser como fueron. Quizá no vuelvan a ser así nunca.

El viejo mundo ha terminado. Se acabó la orgía de la mediocridad. Se abre el territorio del esfuerzo y el valor personal. Y eso es una buena noticia para quien tiene fe y valor personal. Las oposiciones vuelven a ser lo que nunca debieron dejar de ser. El futuro ya está abierto para todos. Ánimo y a conquistarlo.

Comparte esta entrada
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Google+
Google+