Oposiciones y maternidad

La maternidad no tiene por qué acabar con el estudio.

La maternidad como problema en las oposiciones

A menudo recibo y contesto mensajes de muchas mujeres que se plantean opositar y no saben si la maternidad les impedirá hacerlo. Más frecuentemente, trato con opositoras que son madres y que, por tanto,  sufren a diario una mayor tensión pues al cuidado de los hijos deben añadir la enorme presión que las oposiciones suponen. Otras muchas que conozco deciden aplazar la maternidad hasta alcanzar la plaza.

Y es que los problemas como mujeres se nos multiplican al ser madres, sobre todo en el primer año de vida. Menos tiempo por la carga temporal que supone la cría y el cuidado de los hijos (y en muchas ocasiones las tareas domésticas), menos concentración ante el estudio porque una parte de nuestras mentes está pensando en el bienestar constante de los hijos y además, en muchas ocasiones, un gran sentimiento de culpa porque creemos que el tiempo que estamos estudiando se lo estamos robando a ellos. ¡Y eso en los buenos momentos! Porque en los malos (sí, siempre aparecen las enfermedades y toda la problemática asociada a la infancia) todavía es peor. Llevar a los niños al médico y sufrir con ellos sus dolencias y temores. Acompañarles en el crecimiento. Ya no hay tiempo libre. ¿Dónde quedan nuestras salidas al cine a o charlar con las amigas?

La situación puede incluso agravarse si tenemos niños que sean muy pequeños o muy demandantes de cariño.  Y si ya además de opositoras, amas de casa y madres somos trabajadoras (profesoras interinas o no), la situación puede hacerse simplemente insostenible. ¡Y es que se espera que las mujeres actuales seamos verdaderamente súper-mujeres!

¿Cómo sobrevivir a la maternidad y ser buena opositora?

Lo primero que hay que asumir es que, efectivamente, estudiar sin hijos es más fácil. Pero ojo, sin marido, sin familia y sin nadie que nos robe tiempo también… Lo mejor para estudiar es irse a una isla desierta o a un monasterio y que nos den la comida y no nos ocupemos más que del estudio. Sí, eso es cierto. Pero también existe la vida. Y dentro de la vida, probablemente no hay nada más maravilloso que dar vida a otro ser. Haciéndolo además, contribuimos a la inacabable cadena del desarrollo humano, participamos de la gran aventura de nuestra especie. Porque no tenemos cocodrilos, murciélagos o hipopótamos… ¡traemos al mundo a nuevo ser humano! El futuro de la humanidad depende de nosotras. Nace en nuestro interior, se alimenta de nosotras y sobrevive gracias a nuestro amor. Y eso es grandioso y hay que disfrutarlo. Cada cosa por tanto debe estar en su sitio y con la dimensión exacta. No tenemos tiempo, pero tenemos hijos. ¿Qué preferimos en realidad?

Hay que tener muy en cuenta que una oposición es un camino muy largo, de miles de horas de estudio y que cada hora nos acerca a nuestra meta. Podrá ser que en un año no dispongamos de mucho tiempo pero no hay por ello que abandonar la preparación (y no avanzar nada y perder un año entero) sino caminar tanto como sea posible, sabiendo que poco a poco, con nuestra adaptación a la realidad, el crecimiento de los hijos y el apoyo de nuestros cercanos, todo irá mejorando poco a poco.

La idea por tanto es asumir las propias limitaciones y a partir de ahí intentar que los problemas se puedan sobrellevar mejor. Una cuestión muy importante es el apoyo que podamos encontrar en nuestro entorno y muy especialmente en nuestra pareja. Afortunadamente, los hombres actuales son más sensibles a nuestros problemas como mujeres y pueden ayudarnos a sobrellevar la carga que supone la maternidad. Muchos de ellos lo hacen encantados y con los que no lo hacen (que más de uno queda), debemos tener una conversación amigable y positiva con ellos para que comprendan cabalmente la situación. Con un poco de sentido común, un poco de mano izquierda y mucho amor, se consiguen milagros. También es bienvenida y necesaria en ocasiones la ayuda de otros familiares que pueden echarnos un cable. No tengamos miedo de pedir ayuda. Eso fortalecerá nuestra familia y además dará a nuestros hijos nuevas perspecitvas.

Por otro lado, hay que desterrar el complejo de mala madre. Tener hijos no es solo criarlos como si fuéramos animales sino brindarles guía y apoyo en su crecimiento. Y es evidente que todo lo que aprendemos opositando (y no me refiero estrictamente a los conocimientos) y todas las vivencias que nos da la oposición acabará repercutiendo en su propio crecimiento y en su propia madurez. Si son hijos más mayores, comprenderán lo que hacemos y nos verán sacrificarnos y admirarán nuestro tesón y nuestra constancia. Y eso es una lección de vida que solo una madre abnegada puede dar. Hay que explicarles a los hijos la situación y hacerles ver que ese esfuerzo se hace por ellos. Y no como una excusa, porque no lo es, sino como una realidad palmaria. Y es que na parte también decisiva de nuestra tarea como madres es formar a los futuros ciudadanos. Y en esa enorme responsabilidad que hemos de asumir lo mejor es educarles en la lucha y el esfuerzo para alcanzar nuestras metas- ¿Y qué mejor ejemplo que nosotras mismas?

¿Cómo te ayudan Opolengua y Opohispania en tu maternidad?

Desde mis inicios como preparador he intentado dar una respuesta lo más personalizada posible a las necesidades de mis opositores. De hecho, Opolengua nació como una forma de apoyar a las pesonas interinas que al ser destinadas lejos de Cádiz no podían seguir las clases presenciales. Desde el primer momento, nuestra página se planteó convertir la preparación de oposiciones en algo alejado del adocenamiento. Y para ello, nuestra metodología sirve para que cada persona pueda regular su ritmo de estudio (ya que nuestros materiales están siempre ahí, en el Aula Virtual, para ser consultados cuando se necesiten). La organización de nuestros cursos es muy flexible y eso hace que una madre pueda estudiar en el momento y en el lugar que desee.

Además hay planes personalizados de estudio. Según tu disponibilidad de tiempo y tus características individuales como opositora, te ofrecemos un plan de estudio diferente. Una idea debe estar clara y es que la oposición es un camino muy largo y lo importante es avanzar un poco cada día, como ya hemos dicho antes.

Finalmente, te damos la opción de hacer el curso en dos años, por lo que puedes disfrutar de tu maternidad y sobrellevar mejor el estudio de las oposiciones. Al fin y al cabo es esa la idea: disfrutar la vida plenamente y conseguir que todos nuestros sueños se hagan realidad. El de la maternidad ya lo hemos conseguido y hay que estar contentas por ello. ¡Ahora nos quedan las oposiciones y ya sabes que nosotros siempre caminaremos a tu lado! ¡Déjanos ser tu viento!

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2 Comments on "Oposiciones y maternidad"

  1. Buenos días! Me siento totalmente identificada. Tengo tres niños y aquí estoy intentando opositar. Me encantaría poder acceder a tu método. Ahora estoy con una academia en Sevilla a la que voy los sábados desde Cádiz y me estoy volviendo loca. Te he enviado un email y aún no he recibido respuesta. Supongo que habrá lista de espera. Espero tus noticias. Gracias

  2. Hola, Nuria: Me alegro mucho de que te hayas sentido idenficada con lo que plantea el post. Afortunadamente también he visto tu correo por lo que nos conoceremos en breve y podremos trabajar juntos. Saludos y ánimo.

Los comentarios están cerrados.