¡Ponte a prueba! 9/2009 Oposiciones de Lengua y literatura

Nuevamente es viernes y en www.opolengua volvemos con nuestro concurso de fin de semana para tentar a los opositores de Lengua castellana y literatura con un sencillo reto que, como siempre, sirva para comprobar nuestras posibilidades de éxito en el ejercicio de comentario de texto de las oposiciones.

Hoy traemos un texto que yo considero difícil, por lo que en mi caso como opositor, me habría contentado con acertar género y me hubiera extendido en los rasgos que muestra el mismo para ser adscrito a un movimiento y época literaria. Pero quizá hay entre los concursantes personas capaces de desentrañar la obra y el autor de los que el texto ha sido extraído. Como ya saben los viejos concursantes, acertar el autor y el texto es importante; pero si somos capaces de señalar su época y movimiento literario de forma razonada, también nos acercamos bastante a la solución y en este caso, creo que podría ser suficiente.

Como siempre, las respuestas se recogen en nuestra página de Facebook y el resultado del concurso se publicará el lunes.

Ansí que sabrá vuessa merced que dizen aver nacido en Madrid, Corte del Rey don Felipe Nuestro Señor, tercero de este nombre, villa digna del título no solo del real sino imperial, la más insignia del mundo, tanto por el respecto dicho, quánto porque en ella nunca es de noche. En esta, pues, Noruega de claridad, me parece que Felipe Calçado y Ynés del Tamaño, padres de aquellas mugeres que aunque compran el manto entero no se sirven más que del medio, tuvieron devoción de criar un niño de los expósitos o de la piedra. Y como el día que en Madrid sale la processión de las amas se fuessen los dos a la calle Mayor, donde mi suerte quiso que yo les agradasse más que los otros tanto, por ser varón y averme soltado del andador, quanto porque era blanco y les agrado los buenos traços de mis braços y piernas, prometedores de no mala persona en los tiempos futuros, me llevaron consigo a la casa de los dos mayores ladrones que en España a avido: a cuya mi ya putativa madre servía de guión en todas las más de sus acciones, una punta de hechicera, como vuessa merced adelante verá, no obstante que los dos tenían sus devociones, que es muy de la frutera aver assalariado al ciego para que la rece, y  aún a derramar lágrimas oyendo el passo de los açotes, y dar con el dedo para que en el peso supla lo que en él no a puesto

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