¡Ponte a prueba! 11/2016 Oposiciones de Lengua y literatura

Hoy planteamos en nuestro concurso de www.opolengua.com para las oposiciones de Lengua y literatura el último reto del año 2017. Un año de esfuerzos y tensiones, de sólida preparación que nos conduzca a las oposiciones de 2018, con las mayores esperanzas de que podremos enfrentarnos a la temible prueba y salir bien librados.

La Mesa sectorial de esta semana ha acordado que las pruebas serán eliminatorias y eso quiere decir que en 2018 el comentario de texto volverá a ser la prueba decisiva, no solo por su carácter eliminatorio, sino porque además en algunas comunidades, por ejemplo Madrid, el valor de esta prueba alcanza al 70% de la calificación.

Y este es el motivo por el que planteamos este sencillo concurso: intentar situar el fragmento en la historia de la literatura española y si es posible indicando el nombre de la obra y el autor (incluso situando el fragmento en la propia obra) o al menos indicar el movimiento literario y la época a la que pertenece. Y nada más por hoy.

Como siempre, las respuestas se recogen en nuestra página de Facebook pero en esta ocasión, debido a la pausa navideña, el resultado del concurso se publicará el lunes 8 de enero de 2018.

¡Feliz Navidad!

El tren echó a andar.

El hombrecito negro sacó una especie de túnica amarillenta, se envolvió en ella, se puso un pañuelo en la cabeza y se tendió a dormir. El monótono golpeteo del tren acompañaba el soliloquio interior de Andrés; se vieron a lo lejos varias veces las luces de Madrid en medio del campo, pasaron tres o cuatro estaciones desiertas y entró el revisor. Andrés sacó su billete, el joven alto hizo lo mismo, y el hombrecito, después de quitarse su balandrán, se registró los bolsillos y mostró un billete y un papel.

El revisor advirtió al viajero que llevaba un billete de segunda.

El hombrecito de negro, sin más ni más, se encolerizó y dijo que aquello era una grosería; había avisado en la estación su deseo de cambiar de clase; él era un extranjero, una persona acomodada, con mucha plata, sí, señor, que había viajado por toda Europa y toda América, y sólo en España, en un país sin civilización, sin cultura, en donde no se tenía la menor atención al extranjero, podían suceder cosas semejantes.

El hombrecito insistió y acabó insultando a los españoles. Ya estaba deseando dejar este país, miserable y atrasado; afortunadamente, al día siguiente estaría en Gibraltar, camino de América.

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