¿Serán las oposiciones docentes un MIR educativo algún día?

En las últimas semanas están apareciendo diferentes informaciones en los medios de masas acerca del llamado MIR educativo (también llamado DIR) como alternativa a las actuales oposiciones para acceder a las plazas de profesores. Esta entrada se plantea aclarar las dudas que todo esto pueda suscitar entre las personas que están opositando o se plantean hacerlo en los próximos años.

El difícil pacto educativo

Hace meses que los diferentes partidos políticos iniciaron las conversaciones sobre el Pacto por la Educación. En las primeras reuniones dividieron en quince apartados los distintos aspectos del pacto  para intentar llegar a acuerdos parciales desde los que asaltar un acuerdo general. Es la táctica que se plantearon para alcanzar, por fin, un pacto educativo nacional que, por razones que ya analizamos en su momento, nunca ha sido posible. En esa misma entrada ya decíamos que alcanzar un acuerdo sería muy difícil debido a los contrapuestos intereses políticos que los partidos encarnan. Eso es lo que explica que desde 1978 se hayan promulgado siete leyes educativas. Para que nos podamos hacer una idea, la ley Moyano de 1857 duró hasta 1970; es decir, más de un siglo. Uno de esos aspectos es el acceso a la función pública docente; es decir, ¿cómo se obtendrá una plaza de profesor en el sistema educativo público?

¿De qué hablamos cuando hablamos de MIR educativo?

La expresión MIR educativo se emplea desde inicios del siglo XXI. Es decir, no es actual. Ya con Rubalcaba como ministro de Educación se empezó a hablar de él y en varias ocasiones se iniciaron negociaciones entre los partidos que estuvieron a punto de concluirse. ¿Y qué es el MIR educativo? Hay personas que creen que el MIR educativo supondría que la selección del profesorado se haría por medio de un examen tipo test. No es así. Los partidos políticos entienden el MIR como la existencia de una nueva figura, el profesor residente, que pasaría dos o tres años acabando su formación en centros públicos para luego conseguir definitivamente su plaza. En ese periodo dedicaría una parte de su jornada a dar clase y la otra a formarse pedagógicamente. Luego, tras una valoración positiva de la administración, se convertiría en funcionario definitivo. Es decir, la secuencia sería CARRERA+MASTER > OPOSICIONES > FORMACIÓN EN CENTRO DE TRABAJO (MIR-DIR) > PLAZA DEFINITIVA.

¿Cuál es la situación actual de las negociaciones?

Hoy publica un esclarecedor artículo el diario El Mundo en el que explica las diferentes posturas. Por un lado, tanto PP como PSOE como C’s están a favor del MIR educativo. Podemos es la única fuerza que está en contra. Pero las tres fuerzas mantienen importantes diferencias entre ellas.

¿Qué puede ocurrir en los próximos años con el MIR educativo?

Lo primero que hay que tener claro es que para que se apruebe el pacto se necesita una mayoría de 3/5, por lo que dados los escaños  del Congreso actual, se exige el voto del partido del Gobierno más el de otros dos partidos políticos. Se han marcado mayo como plazo de finalización de las negociaciones…  ¿Van a pactar de aquí a dos meses? ¿En qué quedará el Pacto finalmente? ¿Cómo será exactamente el sistema? Pues se admiten apuestas…

El mundo de la política es impredecible. Ya en 2011, el Gobierno Zapatero diseñó un nuevo examen y aprobó un nuevo temario que duro (pásmense) menos de un mes en vigor. Así que, hoy por hoy, con la fragmentación parlamentaria actual, está todo en el aire y no podemos afirmar ni que sea seguro un pacto educativo, ni que es seguro que no vaya a haberlo. La aritmética parlamentaria y pactos políticos más generales pueden acabar convirtiendo un acuerdo casi imposible en una exigencia de las circunstancias (por ejemplo, para el Gobierno, si piensa que va a perder las próximas elecciones). A un partido, a cualquiera de los tres, puede no interesarle ahora un pacto que no consideren muy bueno. En la política cada uno se apoya en las fuerzas de sus diputados y estas varían tras cada convocatoria electoral. Es comprensible que las fuerzas minoritarias no quieran pactar si esperan tener más diputados meses o años más tarde o creen que sin pacto desgastan más al Gobierno. Ha pasado antes y seguirá pasando. Es triste que así sea; pero esa es la realidad. Por tanto, afirmar una cosa u otra, es aventurado. El pacto es muy difícil, pero no imposible.

Y si no es seguro el pacto, ¿podremos predecir cómo será ese supuesto MIR? Indudablemente, no. Dios dirá.

¿Qué ocurrirá seguro con las oposiciones en los próximos años?

En un artículo publicado hace semanas, ya tratábamos este tema y decíamos que la rumorología se iba a desatar. Y la consigna que lanzábamos a todos los opositores era: calma. El MIR no es seguro ahsta que no salga en el BOE. Y mientras, hay cosas que son absolutamente seguras. Más vale pájaro en mano que ciento volando.

Lo primero es que hay oposiciones en junio de 2018 y nos encontramos ante una oferta de plazas muy suculenta, que multiplica la de los últimos años. No se debe perder tiempo en ver cómo será el MIR cuando lo que hay que hacer es estudiar a tope. Lo que sea, se verá. La mejor política es estudiar por tierra, mar y aire.

Lo segundo es que en 2019 y en 2020 está oferta de plazas va a ser también generosa. No hay nubarrones en el horizonte económico y miles de profesores se van a jubilar. ¿Qué Gobierno va a estar en contra de sacar plazas con la buena acogida que tiene esta medida entre la población? La mejor política que puede hacer un opositor es estudiar desde ya para preparar esta prueba porque lo que avancemos hoy lo tendremos ganado mañana. La oposición se conquista tras años de lucha.

Lo tercero es que el sistema educativo público se va a mantener y va a seguir existiendo una prueba para seleccionar a sus docentes (porque no puede haber otro mecanismo de selección). La mejor política que puede hacer un opositor es estudiar por tierra, mar y aire, porque sea cual fuere el sistema de acceso siempre nos van a exigir, como es lógico, los conocimientos de nuestra asignatura.

Opolengua siempre estará ahí

Pueden cambiar el temario, pueden cambiar el examen, pueden poner el sistema MIR; pero lo que sea, será para todos. Y habrá que seguir preparándose para conseguir estar entre los mejores. Y nosotros, sea cuales fueran las circunstancias, estaremos ahí para apoyar a los opositores desde el primer día hasta la obtención de la plaza. Seguro. Siempre estaremos aquí, al lado de los opositores.

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