¡Ponte a prueba! 23/2018 Oposiciones de Lengua Castellana y literatura

Como cada viernes en www.opolengua.com, planteamos un nuevo texto para que los opositores puedan entretenerse y probar su memoria lectora con una prueba de identificación similar a la que aparecerá el día D en la prueba de comentario de las oposiciones de Lengua castellana y literatura.

En esta ocasión, traemos un texto de un autor bastante conocido por lo que supongo que el texto será acertado por varias personas. En todo caso, si no somos capaces de acertar el texto, bastaría con señalar el género (en este caso es decisivo), lo que nos conduciría inevitablemente también a una época determinada de la historia de nuestra literatura.

Si acertamos la obra, estaríamos seguramente destacando en el tribunal pues habrá pocas personas que tengan en su retentiva todos los títulos de este prolífico autor.

Ya sabéis que se puede participar en el acertijo a través de nuestra página de Facebook y que las soluciones se darán (también en nuestra página) el lunes.

Aquí va el texto. Ya sabéis que podéis participar en el acertijo a través de nuestra página de Facebook y que las soluciones se darán (también en nuestra página) el lunes.

Saludos y ánimo.

Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.

En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.

En realidad, no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.

Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.

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