Cuatro semanas para las oposiciones: Rebajar la ansiedad

En mis conversaciones e intercambio de correos con los opositores de estas últimas semanas, la sombra del día D, ya a tan pocas semanas, se proyecta amenazante sobre nosotros. Y es que es normal: estamos ya a 16 de mayo y quedan tan solo cuatro semanas para que se abran los tribunales. Hoy mismo, ha llamado a mi instituto la Delegación de Cádiz para pedirle a un compañero mío de otra especialidad que sea presidente de tribunal. Ya huele a oposiciones…

Ya huele a oposiciones

Y eso despierta nuestros sueños, pero también nuestras pesadillas, ya que es un proceso en el que la suerte desempeña un papel importante. ¿Qué bolas caerán? ¿Qué textos elegirán? Yo, todavía recuerdo (y este año se cumplen veinte años) del temor y los nervios que sentía ante cada examen con mi estómago en un puño mirando como otro opositor sacaba las bolas fatídicas. Y eso que llevaba (gracias a mi método de estudio) desde 1994 todo el temario… Pero siempre hay unos temas que a uno le gustan más que otros. Y siempre soñamos con que sea uno de esos los que nos toquen para lucirnos. Y en los textos del comentario, me recuerdo haciendo breves resúmenes de las obras y muirando nombres de personajes y lugares para reconocer una obra por los mismos. Esas son las angustias que, Dios lo quiera, acaban cuando salen las bolas y vemos los textos y comprobamos que todo está bajo control.

 

La oposición la acaba conquistando todo el que persiste.

 

Pero la experiencia como opositor (y sobre todo como preparador) también me dice otra cosa. Y es que esta oposición la acaba sacando todo el mundo que persiste. Son escasísimas las personas, podría contarlas quizá con los dedos de una mano, que han persistido en las oposiciones y sin embargo no han obtenido su premio. Por tanto, creo que la lección más importante es que debemos rebajar la tensión porque en muchas ocasiones la plaza acaba llegando como efecto de un conjunto de elementos en el que el más importante, sin lugar a dudas, es la puntuación de méritos.

 

La oposición es un proceso largo

El sistema imperante hace que los méritos supongan el 40% de la nota y eso es una constante que ejerce como centro de gravedad del proceso de concurso-oposición (precisamente por esto se llama así). De esto se deriva que al final, la plaza se consiga al cabo de unos seis años. Sí, ese es el plazo medio que debemos plantearnos para asaltar la plaza. Efectivamente, es posible hacerlo en menos tiempo, sobre todo cuando se dan convocatorias generosas como esta (y yo he preparado mucha gente que lo ha conseguido a la primera), pero lo normal, el horizonte de expectativas razonable que debemos plantearnos es el de los cuatro-seis años. Por tanto, no miremos este día D como si fuera una última oportunidad. No lo es, salvo para el que obtiene la plaza. Para la mayoría es una nueva estación de paso en el camino. Eso no quiere decir que debamos tomarla a la ligera, ni mucho menos, pero sí que debe ayudarnos a poner las cosas en su justo término.

 

Por tanto, por favor, cada uno debe mirar realmente cuál es su situación en el concurso-oposición y extraer las conclusiones que más le ayuden a rebajar su propia tensión. Es importante esto porque de conseguirlo, llegará más fresco y menos nervioso al ejercicio, y, sobre todo, cuando de lo que se trata es de hacer un buen ejercicio práctico, la serenidad acaba siendo un factor decisivo.

Cuatro consejos para rebajar la ansiedad

Daremos en este sentido una serie de consejos que creo que pueden ser útiles a todo el mundo.

En primer lugar, valora cuál es tu situación y en función de esto plantea tus objetivos reales. Nuestro objetivo ha de ser siempre llegar a lo más alto, pero debemos ser conscientes de cómo funciona el sistema. Si es la primera vez que te presentas y no tienes puntos, lo imprescindible es aprobar para entrar en listas. Este es el

En segundo lugar, ser conscientes de que la plaza es un proceso en el que cada año, también aquellos en los que no se convoca, damos pasos adelante. Esta es una gran travesía que no tiene atajos y ha de ser recorrida con serenidad. Lo que hemos avanzado este año, independientemente del resultado, son pasos que ya hemos dado hasta el objetivo final.

En tercer lugar, disfrutar de lo que hemos hecho. Ya podemos mirar hacia atrás y contemplar nuestra obra. Por supuesto que podíamos haber hecho más, pero lo vida no da tregua y la enfermedad, la tensión, la familia y el trabajo también se nos interponen a todos. Y hemos de contemplar ya nuestra gigantesca obra, el gran avance que hemos alcanzado durante este año y que nos permitirá alcanzar la meta final. Es el resultado de nuestro afán y nadie nos lo puede quitar.

Y en cuarto lugar, humanizar a nuestros adversarios. Son seres humanos como nosotros y han pasado también duras pruebas como nosotros. Nadie es invencible y no hay nadie que sea superior a nadie. “Ruin sea quien por ruin se tiene” dice Areúsa en la Celestina. Y así es. Unos serán superiores en el comentario, otros en la programación y otros en los temas… Pero las bolas y los textos que salgan y los nervios con que se encare la prueba serán decisivos también. Rebajemos tensiones y pensemos que serán otros quienes las sufran.

La idea, como bien hemos dicho es dominar la tensión y afrontar estas últimas cuatro semanas con serenidad, con tenacidad, dejando ya todo lo que llevamos dentro para lanzar nuestra jabalina lo más lejana posible. Es ahora cuando hay que dar el último apretón con fe y alegría, con la confianza de que hemos hecho el máximo posible y de que, a quien da todo, no se le puede pedir más. Estoy seguro de que vamos a dar lo máximo.

Un fuerte abrazo.

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