Oposiciones 2018: Lecciones del día D en toda España

El día decisivo de las oposiciones ya es historia. Miles de opositores de toda España se enfrentaron, una vez más, a la prueba que determina su capacidad para ser miembro del Cuerpo de Profesores de Enseñanzas Medias. Hemos recibido el testimonio de muchas personas contando su experiencia. Muchas experiencias positivas, muchas también negativas. Vamos a intentar hacer un compendio de todas ellas.

La tremenda injusticia del sistema de bolas

Opositores que llevan treintaiséis temas y no les sale bola. Opositores que llevan cuatro y sí les sale bola. Desgraciadamente, este sistema hace que la suerte tenga una importancia decisiva. Sería mucho mejor sustituirlo o complementarlo por un sistema tipo test al estilo MIR en el que se preguntasen muchas preguntas de absolutamente todo el temario. Eso sí sería justo. Esta incertidumbre con las bolas genera nerviosismo.

El increíble cambio de criterios en la prueba de comentario

Es absolutamente increíble que en algunas comunidades se haya anunciado con menos de un mes (en alguna ocasión con solo una semana de antelación) algunos criterios sobre los comentarios. Es un escándalo que nos hace presuponer que han sido los propios presidentes de tribunal quienes lo han decidido. Una empresa que no tiene política de personal y que exige a sus aspirantes que preparen exactamente la prueba con tan escasa distancia temporal es la muestra de la improvisación y la escasa competencia que muestran quienes se llenan la boca de competencias todos los días.

La extraña elección de los textos

No se sabe con qué criterio se eligen los textos y así se dan textos medianamente conocidos con el autor señalado y otros extraordinariamente difíciles. No tiene mucho sentido hacer ni una cosa ni otra, pero no hay una política clara de qué tipos de candidatos queremos seleccionar y es al final un señor, muchas veces sin más criterio que su propio capricho, el que elige los textos. En ocasiones se ha favorecido a los interinos incluyendo preguntas pedagógicas como en Navarra o Vasconia. En otras se ha buscado no sé bien qué eligiendo textos dificilísimos, como en Aragón, por ejemplo. Es preciso un sistema común a toda España, igualitario, transparente y estable.

 

Los nervios de los opositores y la incapacidad de los tribunales

Puestas así las cosas, es normal que haya nervios. Sería anormal que no los hubiera. Nos jugamos mucho y en un terreno en muy malas condiciones. La tensión al sacar las bolas es elevadísima. La ansiedad por ver cuáles son los textos es máxima. Lógicamente, se producen situaciones de tensión que, en ocasiones, el tribunal no gestiona bien. Y además, hay casos en que el tribunal es incapaz de organizar con un mínimo sentido común la prueba. Se han dado casos de tribunales donde no se ha indicado en qué momento había que empezar el tema, por lo que unos opositores han empezado antes y otros después, pues han esperado a que se sacaran todas las bolas y se copiaran todos los temas en la pizarra. En esa operación han transcurrido diez minutos, que es casi el 10% del tiempo. Una barbaridad.

 

Y ahora vayamos con las cosas buenas…

 

La amabilidad de los tribunales

Esta es una constante también de todos los años. Son personas amables y empíricas, que han pasado por lo mismo y son muy comprensivas. Que algunos no tengan capacidad organizativa o sentido común no quita de ques señalemos que, en la mayoría de los casos, muestran una gran amabilidad y comprensión con los opositores. Gracias en el nombre de todos.

¡Cuánta gente se va!

Esto es una cosa que sorprende a quienes se presentan por primera vez y que deben conocer quienes no se han presentado nunca. La mayoría de las personas que van a las oposiciones no se preparan en serio. Repetimos: La mayoría de las personas que van a las oposiciones no se preparan en serio. Es común que en un tribunal sean incapaces de contestar los temas más allá del 50% de los opositores. Influuye la suerte, desde luego, pero cuando ya se llevan en esto tres años, a veinticinco temas por año, hay que dominar el temario entero. Y quien no lo domine en tres años, debe plantearse seriamente qué debería mejorar en su preparación.

 

¡Cuánta gente deja pasar mucho tiempo sin escribir!

Preparar la oposición es escribir las dos horas sin parar. Llevar tan bien los temas que no haya que pensar nada. Eso es estudiar con método y con sentido. Otras de las experiencias que nos han transmitido los opositores es que se han sentido muy confiados al escribir sus temas porque no tenían que pensar nada. Simplemente redacatr palabras y palabras. La comprensión, la memorización y la redacción ya venía de casa. Como debe ser.

 

Ilusión

Ahora saldrán las notas y se verá cómo han valorado los tribunales nuestro esfuerzo. Nuestro esfuerzo enorme. Deseo de todo corazón que tú estés entre las personas elegidas. Si es así, no olvides que es tu esfuerzo quien te ha puesto donde estás. Te lo mereces. Disfruta tu momento. Pero no bajes la guardia. Quedan días decisivos en los que hay que rendir a tope.

 

La oposición es una carrera de fondo

También puede que no te haya salido bola y estés deprimido, pensando que nada ha tenido sentido. No es verdad. La oposición es una larga travesía, una singladura de miles de horas en las que avanzamos un poco cada vez, hasta obtener el premio final. Aprendemos de nuestros errores, descansamos y tomamos impulso de nuevo. Siempre ha sido así. Conmigo y con miles de personas que hoy son funcionarias. El futuro es de quien se lo trabaja y una derrota en una batalla no es perder una guerra. Esta es una guerra contra nosotros mismos y la vamos a ganar, claro que sí, desde mañana mismo. Y en este camino, estaremos contigo siempre.

 

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