Oposiciones 2018: Nuevas lecciones del día D en toda España

Ya han salido los primeros resultados de las oposiciones 2018. En Opolengua estamos contentos, porque (gracias a su enorme esfuerzo) una buena parte de las personas que han seguido nuestros cursos han aprobado, pasando a la siguiente fase, lo que nos llena de satisfacción. Todavía queda la prueba definitiva, pero seguro que muchas (ojalá sean todas) acabarán obteniendo su plaza y nos contarán sus experiencias en la web para que todos podamos aprender de ellas.

Mientras tanto, seguiremos hoy realizando otras reflexiones sobre este proceso de oposiciones 2018.

Escaso tiempo dedicado a los comentarios

Resultaría demasiado prolijo valorar aquí individualizadamente todos los modelos de comentario que se han dado en las oposiciones. En algunas comunidades se puede optar entre varios textos o preguntas; en otras no. Pero sí hay una constante y es que el tiempo que se permite a cada opositor para afrontar la prueba, por norma general, no llega a dos horas por texto, que es lo que en nuestra opinión se debería permitir a los opositores para desarrollar el comentario con garantías. Al hacerse con poco tiempo, es muy importante dividir el tiempo y seleccionar qué es lo que vamos a decir. En este sentido, haber realizado muchas prácticas previas es decisivo. Quienes no lo han hecho, han tenido enormes dificultades para aprobar este ejercicio, que se ha llevado por delante (como es habitual) a casi el 90% de los aspirantes.

Bolas correlativas

Una constante en gran parte de los tribunales es la presencia de temas correlativos. En otras ocasiones nos hemos referido a este problema endémico de las oposiciones. Esta salida correlativa de temas se debe al hecho de que las setentaidós bolas son introducidas, por norma general, de forma correlativa en un bombo o una bolsa muy pequeña, por lo que no tienen espacio para moverse. ¿Por qué se meten correlativamente? Porque así el tribunal se asegura de que están todas. Y empiezan por la 1 y acaban por la 72. Y no se mueven por el escaso espacio. Esta es la razón de que salgan de forma correlativa.

Prohibición de incluir contenido curricular en los anexos

Otra cuestión polémica en estas oposiciones ha sido la imposibilidad de incluir “contenido curricular” en los anexos o en los materiales para exponer la unidad didáctica. El espíritu de la norma es que en estos materiales no se incluyeran partes del currículo; es decir, los objetivos, estándares o criterios de evaluación y esto nos parece lógico; pero muchos tribunales lo han extendido a las rúbricas elaboradas por los propios opositores o a sus ejercicios, llevando al absurdo la situación. Esto se debe a la falta de conocimiento de los propios tribunales en unos casos y a la prepotencia en otros y es un error porque, ¿cómo no se van a poder mostrar al exponer la unidad didáctica los materiales que un opositor ha hecho para construirla? No tiene ni pies ni cabeza.

¿Escabechina?

La tasa de aprobados ha sido muy baja, superando las tasas de 2016, aunque sin llegar a las de los 90, donde era común una tasa de aprobados en torno al 5%. Esto ha enfadado a muchos opositores que desearían que las tasas fueran mas altas, sin pensar que si así fuera las oposiciones no seleccionarían a nadie y no valdrían para nada ni cumplirían con su cometido. Es inevitable que sea así porque en las oposiciones se trata de seleccionar a los mejores. En todo caso, y sobre este particular, escribiremos una entrada completa la semana que viene.

Igualdad del proceso en las oposiciones

En todo caso, las oposiciones han vuelto a ser una prueba igual para muchas personas. La administración tiene un sistema muy mejorable para seleccionar su personal como ya hemos indicado muchas veces. Los textos y las pruebas seleccionadas lo han sido con mayor o menor fortuna; es cierto. El tribunal no habrá hecho bien algunas cosas, seguro. Pero hay una cosa clara: todos los opositores han tenido que realizar las mismas pruebas. Y a eso se le llama igualdad. Y es una bendición que en España haya un territorio donde se dé la igualdad, aunque sea con trabas y cortapisas como hemos denunciado en las comunidades con lenguas propias.

Como decía Churchill sobre la democracia, “las oposiciones libres e igualitarias son el sistema más detestable de seleccionar personal, exceptuando todos los demás”.

Mucha fuerza y ánimo para todos en este final del proceso opositor.

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