La historia de lucha y tesón de Anabel Romero Franco

 

Me llamo Anabel Romero Franco y soy licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Huelva. Cuando acabé la carrera en 2011, hice el Máster de Profesorado ya que siempre he tenido claro que quería ser profesora. Quería presentarme a las oposiciones lo antes posible, aunque como todos sabemos, en 2012 fueron congeladas. A pesar de ello y de que tampoco tenía claro que pudiera presentarme ese año, empecé a prepararme las oposiciones. Me compré un temario, empecé a resumir los temas, etc. Hasta 2014, seguí preparándome temas y empecé a elaborar una programación, mientras impartía clases particulares. En esta primera convocatoria, aprobé sin plaza, y aunque debería haber estado contenta por haber entrado en el sistema a la primera, me dejó un amargo sentimiento de derrota. Seguí con mi vida…mis clases particulares tanto en la academia como a domicilio. Pasó el curso académico viendo como la bolsa bajaba muchísimo, pero nunca lo suficiente como para recibir la llamada. Cuando llegó el verano de 2015, mi agobio y la desesperación por la espera era tal, que me fui a trabajar a Irlanda de au pair todo el verano, porque necesitaba un cambio de aires. Estando allí, llegó una llamada diferente: me ofrecieron un contrato en un colegio concertado de mi ciudad, una media jornada, pero era el primer trabajo de verdad que iba a tener relacionado con la docencia, y encima, cotizando. Me puse muy contenta, a mi vuelta de Irlanda, empezaría en el cole. Así las cosas, empecé a trabajar en el colegio, tuve que preparar la programación de los cursos que impartía, aprendí muchas cosas y estaba agobiada por la cantidad de trabajo, pero estaba feliz. Entonces, en medio de esa distracción, en Enero de 2016, me llamaron de la bolsa por fin. Me ofrecieron una baja larguísima, que pintaba que sería hasta final de curso, en un pueblo muy cercano a mi ciudad. En ese momento dudé, por una milésima de segundo, pero acepté. Fue la mejor decisión de mi vida. Estuve hasta el 30 de Junio en un centro estupendo, lo cual me hizo tener muchos meses de tiempo de servicio y me llevé una grata experiencia. Sin embargo, no fue todo 100% felicidad, porque ese año suspendí el primer examen de las oposiciones y no pasé a la segunda fase, y eso me dejó bastante descolocada. Fue un curso académico duro al principio y no iba demasiado preparada y eso me jugó una mala pasada. Cuando llegó Septiembre y abrieron la bolsa, empezó una de las peores épocas de mi vida: la larga espera hasta volver a trabajar. Fueron cuatro meses muy duros, en los que llegué a estar un poco deprimida. Pero de nuevo, en Enero me llamaron, y me ofrecieron una baja corta en un centro de Barbate. Fue el comienzo de la mejor época de mi vida. La segunda baja que cubrí fue incluso mejor, y aunque la tercera fue muy dura porque el alumnado era complicado y el centro también, estoy muy contenta de aquella etapa porque me brindó muchas cosas buenas. El segundo centro en el que estuve me gustó tanto, que a pesar de la lejanía, me lo pedí en el primer lugar en la adjudicación de destinos, porque lo consideré un lugar ideal para pasar un curso académico estudiando y centrándome en las oposiciones. Y así fue: me dieron la vacante allí para el curso 2017/2018. Entonces decidí ponerme en contacto con Eduardo. Tenía claro que este año era el año de darlo todo por la plaza, y necesitaba estar segura de lo que hacía. No me veía capaz de hacer una programación sola, necesitaba un guía y consejos útiles para pulir un trabajo que poder presentar con soltura y convencimiento. Y así ha ocurrido: después de muchas correcciones, muchos emails y muchas llamadas de teléfono, conseguí gracias a Eduardo tener preparada la programación, las unidades y la defensa final, que me ha llevado a conseguir lo que más deseaba en el mundo. Ha sido una ardua tarea, pero ha tenido su recompensa. A veces parece que no es posible conseguirlo, que nunca será tu momento, pero si tienes determinación y amas esta profesión, solo necesitas tenerlo muy claro, y por supuesto acudir a alguien que te guie con buenos consejos en el momento más determinante. Desde aquí agradezco a Eduardo su labor y su buen hacer, y espero que muchos opositores que estén dudosos acerca de buscar un preparador a distancia, sepan que es una opción realmente recomendable porque los materiales, la plataforma, la correspondencia vía email, y el trato con Eduardo, son un todo que tienen una calificación de diez. Gracias a Eduardo por todo, y por supuesto también aprovecho y menciono a mis familiares, pareja y amigos, porque sin su apoyo esto no hubiera sido posible.

Comparte esta entrada
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Google+
Google+