¿Estudiar en grupo las oposiciones o hacerlo individualmente?

Cuando yo empecé a estudiar las oposiciones, una serie de compañeros plantearon la idea de prepararlas en grupo. Podríamos repartirnos los temas, prepararlos y luego compartirlos. Podríamos preparar conjuntamente los comentarios. Avanzaríamos más rápido. Yo sopesé la idea un tiempo y comencé a verle inconvenientes. ¿Iba a dominar todos los temas por igual o dominaría más los que preparase yo? ¿Podía asegurarme de que la calidad de los temas que preparasen mis compañeros iban a estar al nivel que yo quería para mi preparación? ¿Podía asegurar que se esforzarían tanto como yo por hacer un buen tema? ¿Su redacción estaría al nivel de la mía? ¿Me costaría más aprender su redacción que la que yo mismo había desarrollado? ¿Podía estar seguro de que todo el mundo en el grupo iba a respetar los plazos? Y otra cuestión no menos importante: ¿Podía estar seguro de que mi esfuerzo no acabase siendo repartido generosamente entre decenas de personas? De la carrera sabía que hay una tendencia en muchas personas a dar lo que tienen (que suele haberse conseguido sin esfuerzo) sin pensar en el esfuerzo que hizo el que realizó el trabajo ni el escaso esfuerzo que realizó el que recibe los apuntes. Lo que poco vale, poco se valora.

Así que, amablemente, les dije a mis compañeros que yo iba a preparar las oposiciones en solitario. Y estoy seguro de que acerté.

Hay opositores que rinden mejor en grupo

Eso no quiere decir que preparar las oposiciones en grupo sea un error para algunas personas. Cuando yo tenía grupos presenciales, a menudo comprobé cómo había personas que preferían estar dentro de un grupo para rendir más y de hecho, hay un sector de personas para las que nuestro método no es adecuado porque necesitan insertarse en un grupo para sentirse más arropadas en el estudio y compartir con ellos semana a semana sus dificultades y compartir angustias y temores. Los grupos de estudio son una manera de afrontar psicológicamente la travesía. En ellos, muchas personas se sienten comprendidas y respaldadas. Además para ellas asistir semanalmente al grupo es la manera de incentivarse para estudiar. Es decir, buscan fuera lo que no creen tener dentro.

Las oposiciones son una lucha individual

En mi opinión, sin embargo, las oposiciones son una lucha individual porque el crecimiento personal es individual y el premio también lo es. Cuando, como en las últimas convocatorias, hay muchas plazas esto se nota menos porque, aunque formemos parte de un grupo pensamos: “habrá plaza para mí y para mis compañeros”. Esto es un falso consuelo y pondré un ejemplo tan real como ilustrativo. Yo ayudé en su preparación allá por 2008 a una persona que, tras realizar su programación conmigo, se la dejó a un amigo suyo que se presentaría en otro tribunal. El amigo sacó su plaza y mi opositor no hasta años después. Fue para él un trance muy amargo.Cuando me lo confesó pasado el proceso opositor, le dije que pensaba que había cometido un grave error por ceder su trabajo a una persona que no había realizado el menor esfuerzo y porque además podría darse el caso de que su “amigo” le cediera su programación a otro en las siguientes oposiciones con lo que mi consejo es que la volviera a modificar.

¿Por qué preparar la oposición individualmente?

Hay una razón esencial: porque la plaza es individual y no se puede compartir. Porque queremos que esa plaza sea nuestra. Sí, somos egoístas; pero de ese egoísmo surge un bien social y es que todas las personas que se prensentan tienen que esforzarse al máximo y hacerse personas más preparadas, exigentes y fuertes y luego, tras adquirir esas características, revierten a la sociedad todo lo que saben y el carácter que han adquirido luchando individualmente. No me cabe la menor duda de que entre los profesores actuales de secundaria más tendentes al aprobado fácil (esa auténtica lacra social que está destruyendo la educación pública) están las personas a las que obtener la plaza les resultó fácil. Eso es lo que me dice la experiencia de ver compañeros en diferentes centros durante casi treinta años. De opositores poco preparados que no dominan nuestro temario salen profesores poco exigentes, que prefieren aprobar a todo el mundo antes que exigir a sus alumnos y poderse buscar un problema.

Pero hay más razones para preparar las oposiciones de forma individual. El crecimiento personal que se obtiene al hacerlo individualmente es muy superior que haciéndolo en grupo. Nosotros tenemos nuestro propio camino, nuestra propia ruta, dosificamos nuestros esfuerzos y adaptamos nuestro plan de estudio a las circunstancias personales que nos vamos encontrando. Y es que eso es la vida. La vida es que una semana tenemos más tiempo y otra menos. La vida es que un tema nos cuesta más y otro menos. La vida es que un comentario nos cuesta más que otro y hay que dedicarle más tiempo. La vida es que unas lecturas las conocemos y otras no. Y todo eso es individual y no colectivo.

No se debe dar el producto de nuestro esfuerzo individual porque no se puede transferir el esfuerzo. Y estudiar exige un gran esfuerzo. Y donar el producto de ese esfuerzo a otra persona es injusto para todos los demás y es además malo para esa persona (que no crecerá) y para el sistema (porque los alumnos no se favorecerán de él). En el fondo es una manera de corrupción. Es más: nuestro esfuerzo es nuestro crecimiento y eso no debe darse porque es nuestro, como tampoco debe darse un hijo. Los hijos no se dan; el crecimiento personal tampoco. Y estudiar es crecer si se encara la oposición como es debido.

Porque creemos en el individuo

Por eso desde Opolengua y Opohispania preparamos personas de manera individualizada y no vendemos materiales. Porque aprender a comentar textos es un proceso individual en el que cada persona parte de un punto de partida diferente y tiene virtudes y comete errores que son personales y exclusivos, ofrecemos correcciones individualizadas de cada trabajo. Porque cada persona tiene unos horarios y unos ritmos distintos. diseñamos cursos que, lógicamente, tienen su guía y sus materiales, pero que están preparados para ser adaptados a las circunstancias individuales de cada opositor, de forma que el reto apasionante que constituye la preparación de las oposiciones sea una aventura individual. De esta manera creemos contribuir al crecimiento individual de cada persona, en el convencimiento de que luego cada opositor que acaba dando clase, finaliza el proceso transfiriendo a sus alumnos esos conocimientos y ese amor por el crecimiento individual, generando así una sociedad compuesta por individuos exigentes y responsables, que no transfieren sus responsabilidades a los demás, sino que las asumen con firmeza y alegría. No es el camino obligatorio para todo el mundo, pero es el nuestro. Esos son nuestros valores

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