¿Por qué es bueno hacer deporte para preparar las oposiciones?

Esta no es la primera entrada que dedicamos a la relación del deporte con  el estudio de las oposiciones, ni tampoco será la última. Como sabemos, la preparación de las oposiciones nos obliga a una carga de trabajo muy importante, incrementa nuestro sedentarismo y además genera una enorme tensión y angustia, pues debemos incorporar las horas de dedicación a las oposiciones a nuestra jornada ya sobrecargada con el trabajo y la atención a otras necesidades personales y familiares. Y, por ahora, los días solo tienen veinticuatro horas.

El deporte como terapia

El ejercicio puede ayudarnos a mejorar nuestra disposición hacia el estudio y activar nuestro organismo tras horas de estar sentados ante los apuntes. El esfuerzo físico asociado al sistema cardiovascular nos ayudará a descargar tensiones y a liberar nuestra ansiedad gracias al cansancio. El deporte va a liberar en nuestro organismo las beneficiosas endorfinas, lo que contribuirá a mejora nuestro estado de ánimo general e incrementará nuestro optimismo. El cansancio también nos ayudará a dormir mejor. Por todas estas razones, mi consejo (avalado por todos los estudios médicos y el consejo de todos los psicólogos) es que hagamos todo el deporte que podamos mientras estudiamos las oposiciones (y siempre).

Yo hacía deporte (sigo haciéndolo) prácticamente a diario. Mientras estudiaba las oposiciones, iba al gimnasio cinco días por semana y en tres de ellos hacía además natación. Los sábados jugaba al fútbol. Tan solo el domingo no realizaba actividad deportiva. Creo que ese es un buen plan deportivo, pero es probable que muchas personas no tengan tanto tiempo o disposición hacia el deporte, En todo caso, tres o cuatro sesiones semanales de una hora son el mínimo que debemos plantearnos.

¿Cuáles son los mejores deportes para preparar las oposiciones?

Todos los deportes son buenos. Todos van a contribuir a que liberemos endorfinas y descarguemos nuestras tensiones. Pero puestos a hacer una clasificación, creo que los deportes más interesantes pueden cumplir las siguientes características

En primer lugar, la facilidad para realizarlos. Que se realicen cerca de casa y nos evitemos largos trayectos y preparación para practicarlos nos va a dificultar el estudio. Por ejemplo, el parapente, el esquí o la vela no parecen los deportes más indicados para realizar a diario por el coste en tiempo que exige la realización de una sesión.

En segundo lugar, que se trate de deportes individuales. Eso nos facilitará también su realización, pues no necesitaremos de otra persona para ejercitarnos, con lo que no tendremos que adaptar nuestro horario al suyo. Como sabemos, la jornada de las oposiciones no es fija. Hay días que tenemos que acabar un comentario o rematar un tema y a lo mejor el hecho de haber quedado con otra persona hace que descuidemos nuestras obligaciones por cumplir con un compromiso. Si hacemos deportes individuales, este problema desaparece.

Finalmente, creo la práctica de deportes que sean rutinarios y repetitivos nos ayuda a preparar las oposiciones, pues a partir de ellos podemos fortalecer nuestro espíritu. De igual manera que aprenderse el temario o concluir la programación es una labor constante en la que cada día vamos sumando kilómetros de nuestra larga travesía. Son 72 temas, por ejemplo. Eso quiere decir que 36 son la mitad. También en una carrera continua de 10 kilómetros hay una mitad a los cinco kilómetros. Podemos trazar un paralelismo psicológico entre nuestro deporte y el estudio de las oposiciones. Cuando llevemos un kilómetro pensaremos, ya llevamos al 10%. Cuando llevemos dos, pensamos que ya llevamos el 20% y ya nos vamos acercando a la mitad. Eso nos va dando mayor optimismo. Y pronto, brazada a brazada, zancada a zancada, comprobamos que hemos avanzado algo más y pronto llegaremos a la mitad. ¡Bravo!  Al llegar a la mitad del ejercicio, pensamos que ya lo vamos a conseguir porque si hemos llegado hasta la mitad, solo nos queda repetir lo mismo que ya hemos hecho. ¡Ya está conseguido! Por tanto, celebramos como un triunfo lo ya logrado, consiguiendo así un refuerzo positivo de nuestro espíritu. Vamos anticipando el premio final. Ya estamos más cerca. La idea es incrementar constantemente el optimismo basándonos en lo ya hecho y luego aplicar esas sensaciones a la oposición. Cuando ya nos queda menos esfuerzo del que hemos realizado, poco a poco vemos que nos vamos acercando a la meta y que cada vez es más posible y podemos ir anticipando psicológicamente el descanso placentero que sentiremos por el deber cumplido y el cese de la actividad en un plazo ya cercano. Estas experiencias son extrapolables perfectamente al estudio y podemos darnos cuenta de que, igual que hemos superado el 10% del esfuerzo y poco a poco hemos llegado a completar el objetivo, también podemos hacerlo con el estudio e ir avanzando poco a poco hasta completar el número de temas que nos hemos marcado en el año. Esa metáfora mental a mí me ha sido muy útil siempre para recordar cómo he conseguido los logros físicos cuando estaba haciendo esfuerzos mentales. ¡Vamos a conseguirlo igual que en el deporte! ¡Vamos! Ese era mi lema.

Además, los deportes repetitivos nos permiten repasar el tema según los realizamos porque no tenemos que pensar nada. Se trata simplemente de correr,  pedalear o nadar. Todo esto es posible si nadamos en una piscina o corremos en pista o en un entorno que no nos exija atención. Esto nos puede ganar una hora más de estudio de forma más relajante. Todo lo que nos ayude a llegar a la meta es bueno.

Ahora toca que cada persona evalúe sus posibilidades de hacer deporte y elija la actividad deportiva que más le satisfaga. Saludos y ánimo.

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