¡Ponte a prueba! 12/2019 (Solución) Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Como cada lunes, volvemos con la solución de nuestro concurso “¡Ponte a prueba!”, que sirve a las personas que preparan las oposiciones de Lengua castellana y literatura comprobar sus conocimientos de literatura de cara a la difícil prueba del comentario de texto.

En esta ocasión, pusimos el acertijo un poco a traición. En mitad de un puente y empleando un texto poco conocido y sin presencia alguna en la Red. Creíamos que por una vez en ya cuatro años de acertijos no habría nadie capaz de dar con la solución. ¡Nos equivocamos de nuevo! Porque a pesar de la enorme dificultad, sí ha habido una persona que acertó obra y autor (y hasta procedencia). Por tanto, hay que dar la enhorabuena a Vanessa Nomelo Se (valga el chiste de su nombre, porque sí se lo sabía). No se alejó demasiado Mercedes Mateos y en su honor debo decir que en el ejercicio de 1996 en Madrid yo obtuve la mejor nota en el comentario de mi tribunal sin reconocer un difícil texto de Cansinos Assens, debido a que nadie fue tampoco capaz de reconocerlo. Así pues, el acierto ante textos como este es relativo y depende mucho de si nuestros adversarios han acertado o no y sobre todo, si en el comentairo ponemos cosas coherentes y no barbaridades.

Efectivamente, Pío Baroja era perceptible en sus habituales antisemitismo y misoginia, tratados en esta ocasión con humor e ironía. Mensaje políticamente correcto hoy día, sus ideas tenían aceptación hace un siglo. Y efectivamente, se trataba de “Poncio Pilatos”, un texto periodístico que yo extraje en su día de sus obras completas para el libro de Akal de 2º de Bachillerato en cuya redacción participé ya hace veinte años.

Y nada más por hoy. El miércoles volveremos con nuestro artículo de fondo y el viernes con una nueva entrega de nuestro concurso. ¡Feliz semana de estudio! Saludos y ánimo.

PONCIO PILATOS

Poncio Pilatos me parece un buen ciudadano, un estoico. El hombre se encuentra un tanto azorado en medio de esta sucia caterva de judíos que están peleándose continuamente por extrañas cuestiones religiosas que a nadie interesan nada. Lo único que se reprocha a este buen Poncio es el miedo grande que tiene a la cesantía.

                  Con ese Nazareno que se decía Rey de los judíos ha hecho todo lo posible para salvarle; pero no lo ha podido conseguir. Él no ha tenido la culpa; esta vil canalla judía le ha amenazado con denunciarle ante Roma como enemigo del César si libertaba al Nazareno.

                  ¿Qué iba a hacer Pilatos? ¿Perder su destino e ir a pasear su cesantía por las calles de Roma? A la edad en la que se encuentra Poncio, con la posición suya y los gastos de su casa -nuestras romanas no tienen nada de estoicas- no es fácil arriesgarse a tomar una decisión tan radical. Además, ¿qué se hubiera conseguido con esto? ¿Se hubiera salvado el Nazareno? No.

                  Creo, pues, que Poncio Pilatos es un buen ciudadano y un buen presidente; pero padece el defecto de tratar demasiado bien a los judíos que son la gente más vil, más abyecta y miserable de la tierra.

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