¡Ponte a prueba! 13/2019 Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Ya es viernes de nuevo, se acerca la Navidad y volvemos con una nueva edición de nuestro concurso para ayuda y pasatiempo de las personas que preparan las oposiciones de Lengua castellana y literatura presentando un nuevo texto que deben reconocer y situar dentro de su obra, época, movimiento, género y autor.  

Hoy traemos un texto teatral, que yo vi representar en Madrid ya hace veinte años en el Teatro de Cámara que fundó Ángel Gutiérrez, niño de la guerra en Rusia y que, gracias a su talento fue director del Teatro del Arte en Moscú. Se trata de una obra ingeniosa, divertida y que adaptada por Ángel Gutiérrez y representada por sus magníficos actores resultaba muy estimulante para los alumnos de BUP. Yo llevé a mis alumnos en varias ocasiones en años sucesivos. Hace años que no vivo en Madrid y no sé si seguirán haciendo estas sesiones matinales, pero si es así, recomiendo vivamente su trabajo, basado en el puro método Stanislavsky.

Y poco más. Como sabéis, podéis participar en la página de Opolengua en Facebookhasta el domingo por la noche.  El lunes por la tarde publicaremos la solución y los nombres de las personas que hayan acertado. Feliz fin de semana.

BREZANO.-  Ora ¿no es cosa extraña que a un hidalgo como yo se le haya hecho semejante afrenta y agravio cual éste? Y es que un casero desta mi casa en que vivo, sobre cierto alquiler que le quedé á deber, me ha enviado a emplazar doscientas veces. Yo quiero y tengo determinado de llamar a Cevadon, mi criado, y dalle los dineros para que se los lleve. Ola, Cevadon, sal acá.

CEVADON.-  Señor. ¿llama vuesa merced?

BREZANO.-  Sí señor, yo llamo.

CEVADON.-  Luego oí que me llamaba.

BREZANO.-  ¿En qué oyó que le llamaba?

CEVADON.-  ¿Diz que en qué? En nombrarme por mi nombre.

BREZANO.-  Ora, ven acá, ¿conosces?

CEVADON.-  Sí señor, ya conuezco.

BREZANO.-  ¿Qué conosces?

CEVADON.-  Esotro… el… aqueste…, el que dijo vuesa merced.

BREZANO.-  ¿Qué dije?

CEVADON.-   Ya no se me acuerda.

BREZANO.-   Dejémonos de burlas: dime si conosces adaquel casero desta mi casa en que vivo.

CEVADON.-  Si señor, muy bien lo conuezco.

BREZANO.-  ¿Dónde vive?

CEVADON.-   Acullá en su casa.

BREZANO.-   ¿Dónde está su casa?

CEVADON.-  Mire vuesa merced, eche por esta calle derecha, y torne por esotra a mano izquierda, y junto la casa, empar de la casa al otra casa más arriba está un poyo a la puerta.

BREZANO.-  No me entiendes, asno: no te oigo sino si conoces al calero de mi casa.

CEVADON.-   Que sí señor, muy rebien.

BREZANO.-  ¿Dónde mora?

CEVADON.-  Mire vuesa merced, váyase derecho a la iglesia, y éntrese por ella, y salga por la puerta de la iglesia, y dé una vuelta alrededor de la iglesia, y deje la iglesia, y tome una callejuela junto a la callejuela, empar de la callejuela, la otra callejuela más arriba.

BREZANO.-  Bien sé que sabes allá.

CEVADON.-  Sí señor, demasiadamente sé.

BREZANO.-   Sus, toma estos quince reales, y llévaselos, y dile que digo yo que lo ha hecho ruinmente en enviarme a emplazar tantas veces, y que digo yo que me haga merced de no hacello tan mal conmigo; y mira que al que se los has de dar ha de tener un parche en el ojo, y una pierna arrastrando, y primero que se los des te ha de dar una carta de pago.

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