¡Ponte a prueba! 18/2019 Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Tras nuestra entrada del miércoles pasado sobre la posibilidad del cambio de temario para 2020, hoy es viernes y volvemos a la carga con nuestro “¡Ponte a prueba!”, el concurso con el que intentamos plantear a las personas que opositan un punto de referencia que les ayude a tomar confianza o a conocer textos y obras con los que mejorar su competencia literaria y, por tanto, preparar la prueba de comentario de las oposiciones de Lengua castellana y literatura.

La semana pasada hubo cinco acertantes con un fragmento muy conocido de Niebla de Unamuno. Hoy proponemos otro reto, quizá más difícil. En lo que se refiere a la autoría, es probablemente más fácil  que el texto de la semana pasada y seguro que con acertar el autor, bastaría para hacer un buen comentario en la prueba. Reconocer la obra es más difícil, pues exige dominar la obra de su autor bastante bien, aunque estoy seguro de que puede haber personas que hagan el pleno como ha ocurrido en otras ocasiones. 

En todo caso, ¡mucha suerte y a leer con atención! Como sabéis,se puede participar hasta el domingo por la noche escribiendo las respuestas en la página de Opolengua en Facebook.  Y el lunes por la tarde, como siempre, publicaremos la solución y los nombres de las personas que hayan acertado.

¿Cómo piensa que está recibido esto de cornudar? Pues ya se hace inquisición para casarse uno, que después de darles el dote se obliga a hacerse cornudo dentro de tanto tiempo y el marido escoge el género de gente con quien mejor le está: extranjeros, seglares o eclesiásticos, y ha de llegar el tiempo en que han de usarse en España conmaridos y se ha de llamar Junta de dos desposados y vacadas los barrios, aunque la sobra de mujeres se ha cogido tanto cornudo estos años que valen a huevo. Y es un gran señor de la profesión, que antes, cuando había en una provincia dos cornudos, se hundía el mundo, y ahora, que no hay hombre bajo que no se meta a cornudo, que es vergüenza que no lo sea ningún hombre de bien, que es oficio que si el mundo anduviera como había de andar se había de llevar por oposición como cátedra y darle al mas suficiente o, por lo menos, no había de poder ser cornudo ninguno que no tuviese su carta de examen aprobada por los protocornudos y amurcones generales. Haríanse mejor las cosas y sabrían los tales cofrades del hueso lo que habían de hacer. No hay cosa más acomodada que ser cornudo porque cabe en el marido, en el hermano, en el padre, en el amigo. Al letrado no le estorba el estudiar, antes le da lugar a la lección. ¿Cómo curaría ni visitaría el médico si estuviese siempre sobre su mujer y no diese lugar al cuerno? El da lugar a los oficiales para su trabajo y a nadie estorba. Pues en cuanto a honra: ¿quién no le regala?, ¿quién no le asienta en su mesa?, ¿quién no le presta ni le da? Pues si miramos a el provecho de la república, si no tuviera cornudos ¿qué hubiera de muertes, de escándalos y putos? Todo esto estorba uno de nosotros a quien llaman hombre de buena masa. Y realmente nosotros conforme a buena justicia siempre tenemos razón para ser cornudos, porque si la mujer es buena, comunicarla con los próximos es caridad y si es mala, es alivio propio. En otro tiempo eran menester razones, mas ya está tan negro el calificado que son escusadas las autoridades, porque aunque es verdad que en el primitivo cuerno hubo alguna incomodidad y pesadumbre ahora está esto muy asentado porque todas las cosas que han hecho mudanza y más ahora que hay casta de cornudos, como de caballos y está acreditado este oficio que verá vuesa merced que están aguardando a una puta ducientos dueños para cogerla como arrebatiña y alto a casar.

 

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