Testimonios Opolengua

Ana Garrido.

Ana Garrido.

Ana Garrido (Cádiz)

Me llamo Ana Garrido y aprobé las oposiciones en 2008, un año con muchas plazas, pero difícil para los que no éramos interinos.
Yo recomendaría opolengua por mi experiencia personal, en una oposición influyen muchos factores que no están en nuestra mano pero cuando te has preparado, sabes lo que estas defendiendo y vas con la seguridad de que lo estás haciendo bien, tienes mucho ganado.
Y eso es lo que yo conseguí con el método de Opolengua. Entendí lo que era una programación y deseché la idea de recitar una retahíla de objetivos y contenidos (que era lo que como muchos opositores había hecho hasta ese momento), construí un proyecto personal y único y lo defendí con ganas porque era algo en lo que creía.
Por otra parte, también es fundamental el método para preparar los temas, la simulación de exámenes y el control y la supervisión de Eduardo.

Miriam García Vidal (Cádiz)

Conocí a Eduardo López Prieto por casualidad. El destino hizo que en mis manos cayera un papelito con el número de teléfono de un preparador de oposiciones de Lengua y Literatura de Jerez de la Frontera. Yo soy de esta ciudad y tenía claro que necesitaba ayuda, así que me decidí a conocerlo. No tardó mucho en convencerme.

Estoy segura de que por mi cuenta, algún día, habría obtenido la plaza… pero habría tardado muchísimo más. Gracias a él lo conseguí a la primera (y eso que no contaba con los puntos de interinidad puesto que hasta el momento me dedicaba al periodismo).

Eduardo es un profesor preparado y muy entregado a lo que le ocupa. Obsesivo hasta el punto de que terminas obsesionándote tú, siempre en el buen sentido de la palabra. Tiene claro que hay que ir a por todas, no le sirven las medias tintas y te prepara para la plaza, no sólo para aprobar. Su método es infalible (al menos para mí). Estudias, repasas, repasas, estudias (aún me golpean esas líneas con las que tanto soñaba)… Llegas al examen sabiéndotelo todo, convencida de que has hecho un buen trabajo. Hay que hacerle caso, merece la pena.

Éste es mi séptimo año como profesora ya y a veces hasta olvido que durante muchos años mi mundo estuvo compuesto de noticias, rotativa, política, ruedas de prensa, prisas…

Ahora hago lo que me gusta: enseñar. Y gran parte de culpa la tiene este hombre sabio, paciente y dedicado a lo que verdaderamente es su vocación: ayudar a los demás a ser felices.

 

 

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