¿Cómo decidir la mejor forma de preparar las oposiciones 2021? (y 5) Sobre los preparadores y su función.

Photo by Mael BALLAND on Unsplash
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Finalizamos hoy la serie sobre la mejor forma de preparar las oposiciones, justo en el momento en que muchas personas se están adelantando para iniciar la misma y ganar un tiempo precioso durante el verano para dominar más temas de cara a las oposiciones de 2021. Comenzábamos la misma tratando de la importancia de enfocar la preparación desde nuestras necesidades y características individuales. Proseguimos luego con otra entrada en la que tratábamos el importante tema de la resolución de dudas que surgen de forma constante en la mente del opositor. En tercer lugar, nos centramos en la importancia de las correcciones individualizadas, para luego tratar las diferencias entre la preparación individual, las academias y los preparadores. Rematamos hoy la serie centrándonos en la ayuda que podemos recibir de los preparadores.

El preparador de oposiciones como guía

La función fundamental de un buen preparador es la de guiarnos en todo el proceso de las oposiciones. Durante nuestra travesía nos puede resultar muy útil contar con alguien experimentado que pueda ayudarnos en todos los aspectos que integra la preparación de las oposiciones. Nos debe orientar sobre la secuencia de temas que debemos estudiar y por qué, debe tener la capacidad de responder a nuestras necesidades y nuestras dudas de forma individual y debe guiarnos en las diferentes fases que afronta el opositor, tanto en los aspectos más teóricos como en los prácticos e incluso en los afectivos. Es decir, el preparador debe ser el apoyo básico del opositor para afrontar el proceso. Es el guía que nos va a ayudar a atravesar la selva, el entrenador personal del atleta y llevándolo, como siempre, a la navegación, la estación de seguimiento marítima que nos puede echar un cable en todo momento.

¿Qué nos puede brindar la figura del preparador de oposiciones?

Son muchas las facetas que puede ofrecer un buen preparador y cada una de ellas podría dar lugar a una entrada en nuestro blog. Quizá algún día las realicemos. Pero hoy, con la premura de ir buscando quien nos ayude a plantear nuestra travesía, nos limitaremos simplemente a enunciarlas y a ver de qué forma podemos reconocerlas para elegir adecuadamente quien nos ayude en la singladura.

El preparador de oposiciones y su sabiduría

La base de todo el edificio es la capacidad teórica que tenga el preparador. De poco nos va a servir que esta persona sea muy empática y asertiva si no tiene profundos conocimientos de lengua y literatura. Tengamos en cuenta que esta persona nos va a ofrecer un temario exclusivo, nos tiene que corregir los comentarios y los exámenes que hagamos y nos tiene que resolver las dudas que el temario suscite. Si sus conocimientos no son suficientes para colmar nuestras necesidades, mal vamos y deberemos buscar otra persona más sabía.

¿Y cómo reconocerlo? Contamos con varias herramientas. Podemos atender en primer lugar a su currículo. Y dentro de él, mirar qué carrera ha estudiado y dónde, cuáles fueron sus calificaciones y cuáles son sus publicaciones docentes. Es también muy importante atender a la manera en que obtuvo la plaza, recordando siempre que los procesos que se dieron entre 1990 y 1993 y 2008 y 2010 no fueron procesos de oposiciones normales, pues se podía aprobar sin realizar ejercicio práctico, lo que quiere decir que esas personas no demostraron su capacidad en la prueba más difícil de las oposiciones.

Con todo esto nos haremos una cierta idea de su bagaje curricular. Pero hoy tenemos muchas posibilidades más porque es muy común que los preparadores mantengan blogs o publiquen en la Red diferentes archivos y trabajos, por lo que podremos ver su nivel de redacción con facilidad. Si comprendemos bien lo que escriben y su lectura es fluida, el temario responderá seguramente también a esos importantes rasgos.

El preparador de oposiciones y su compromiso

Pero de nada nos servirá un preparador muy bien preparado si no muestra un compromiso serio por ayudarnos. Necesitamos que el preparador viva y sufra nuestros éxitos como éxitos propios y nuestras dificultades como dificultades propias. Eso exige en el preparador tiempo. No es solo una cuestión de voluntad, sino también de disponibilidad. ¿Y cómo podemos ver si esto es así sin probarlo? Pues también podemos ver indicios de este aspecto gracias a la Red. ¿Tiene un blog u otro tipo de publicaciones? ¿Por qué no lo hace si quiere que otras personas se preparen con él? Y si lo mantiene… ¿cada cuanto tiempo publica? Dicho de otra forma. ¿Tiene el compromiso de un profesional con quienes prepara?

Esta es una cuestión muy importante. Hay que tener en cuenta que preparar seriamente a opositores implica que el preparador soporte la presión de cada convocatoria como una pieza fundamental del engranaje, porque si el preparador es bueno, el opositor trasladará gran parte de estas tensiones buscando comprensión, resolución y guía. Y eso hace que la actividad de preparar sea muy intensa, pues acaba exigiendo al preparador mucha energía personal y gran disponibilidad. El resultado es que muchos preparadores se queman pronto, porque no pueden compatibilizar una preparación exigente con su trabajo en el instituto y sus obligaciones familiares y sus necesidades afectivas. De alguna manera, un preparador es una persona que no ha dejado la oposición nunca. Este compromiso también es apreciable observando cuánto tiempo lleva ese preparador preparando gente.

La comunicación fluida con el preparador es fundamental

La comunicación es también una cuestión capital y está relacionada con el compromiso. Un preparador verdaderamente comprometido ha de facilitar canales de comunicación fluidos, pues si no es así, simplemente, no podrá hacer bien su trabajo. ¿Cuáles son los canales de comunicación que mantiene ese preparador con sus opositores? ¿Es posible dirigirnos a él de forma fluida? ¿Podemos llamarle por teléfono o por video conferencia si es preciso para resolver dudas o para cualquier otro tema relativo a las oposiciones? ¿Está esto garantizado por contrato? Una buena manera de comprobar esto es hablar con el preparador por teléfono o video-conferencia antes de contratar sus servicios.

Orientación y sentido común en las oposiciones

Y ahora entramos en un aspecto fundamental cuando de lo que se trata es de poner una parte importante de nuestra vida en las manos de otra persona. Y decimos esto porque se trata de aconsejarnos adecuadamente sobre la manera de dirigir nuestro rumbo hasta alcanzar nuestra estabilidad vital y satisfacer nuestra vocación. Por solo citar algunas cuestiones, esa persona nos debe ayudar a ver cuál es la secuencia de temas que deben estudiarse y en qué orden, debe ayudarnos a mejorar nuestras carencias y lagunas y a tomar conciencia de nuestros puntos fuertes, debe valorar la eficacia y el atractivo de nuestras actividades de programación, debe ayudarnos a tomar decisiones sobre cómo encarar nuestro plan semanal de estudio o a prever cuál va a ser el terreno de combate en el que se moverán las oposiciones. En este sentido, la experiencia docente y en las propias oposiciones es muy importante, así como el grado de capacidad analítica y la serenidad a la hora de tomar decisiones. El aplomo, la lógica y la experiencia resultan un aval muy importante en un preparador. ¿Cuántas oposiciones ha vivido como opositor nuestro futuro preparador? ¿Cuánta experiencia tiene como preparador?

El apoyo psicológico es muy importante en las oposiciones

El preparador además debe cumplir una función psicológica fundamental: ayudarnos a llevar a cabo nuestro plan de estudio en relación con nuestra propia vida. Cada opositor tiene sus propias necesidades, características psicológicas y sus problemas personales y familiares. Y estas “circunstancias” de las que hablaba Ortega y Gasset interfieren con el estudio de forma constante. Eso hace que los problemas personales del opositor aparezcan en la oposición siempre o casi siempre. Y por ello la empatía, la serenidad y la experiencia vital de un preparador es fundamental también. Difícilmente podrá un preparador excesivamente inexperto y joven empatizar con una persona con cargas familiares, como es habitual. Y es que el preparador debe exigir y dar carga de trabajo al opositor, pero no puede olvidar sus circunstancias y muy frecuentemente va a tener que ayudar al opositor a dosificar esa carga de trabajo de forma que sea posible compatibilizar las oposiciones con la vida y se alcancen los mejores resultados posibles.

Al final, un preparador son sus resultados

Y al final, todo esto se concreta en resultados. Y esos resultados son visibles a través de las opiniones y experiencias que las personas han tenido con él. Aquí tenemos que operar con la misma cautela con la que miramos las opiniones sobre un restaurante en la Red, sabiendo que es imposible que todas las personas salgan satisfechas y esto por diferentes razones en las que ahora no nos extenderemos. Pero lo normal es que el preparador que lleva un tiempo preparando opositores pueda brindarnos resultados. En este sentido nosotros tenemos el orgullo de que muchos de nuestros opositores nos han llegado recomendados por otros que obtuvieron la plaza con nosotros. Empezar preparando un grupo de tres personas en1999 y haber llegado a fundar Opolengua y Opohispania, haber ayudado a obtener la plaza a centenares de personas en estos veinte años es uno de los grandes orgullos de mi vida.

Un buen preparador es un tesoro

En fin, como acabamos de ver, la figura del preparador es muy compleja y abarca muchas facetas, por lo que la versatilidad del mismo es una cuestión fundamental. De poco nos va a servir una persona que tenga muchos conocimientos si su forma de comunicar o su carácter no nos resulta asequible o afín. Ser un gran preparador es una tarea difícil y es imposible, como todo en la vida, ser perfecto en todos los ámbitos que esta disciplina supone. Por ello, mi recomendación es que partiendo de nuestras propias necesidades y características valoremos cuáles son las capacidades más importantes que debe tener nuestro preparador y, seleccionada y ponderadas estas, nos lancemos a buscar personas que puedan ayudarnos, lo que incluso nos puede llevar a contar con la ayuda de más de una persona. Y estas personas pueden estar en nuestro departamento, entre nuestros amigos o incluso en nuestras familias.

Un buen preparador es una inversión que puede ser la mejor inversión de nuestra vida. Un buen preparador es alguien utilísimo si podemos extraer sus enseñanzas y su ayuda y quien encuentra, puede asegurar que tiene un tesoro.