Finaliza otra semana de trabajo. Nuestros cursos avanzan a buen ritmo y llegamos al fin de semana. Y se trata ahora de repasar y también de descansar. Y en estos días algo más relajados, podemos encontrar un hueco para el clásico “docere et delectare” a través de la resolución de un acertijo literario. Eso es lo que pretende nuestro ¡Ponte a prueba!, acompañar a las esforzadas y valerosas personas que se enfrentan a la siempre temida prueba del comentario de texto de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura.
La propuesta de la semana: otra obra aparecida en las oposiciones 2025
Hoy, como decíamos la semana pasada, traemos otra bomba que ya explotó en la última batalla; es decir, otra obra que ya apareció en las últimas oposiciones y que, por ello, puede volver a hacerlo. Se trata de señalar obra y autoría. Si ello no es posible basta con adscribirla a un género, una época y un movimiento literario. Y siempre hay que recordar que lo más importante del comentario es explicar su contenido y rasgos formales razonadamente o contestar las preguntas concretas que se nos hagan.
¿Por qué y cómo participar en el Ponte a prueba?
La mejor forma de participar en el reto a través de la página de Facebook de opolengua.com, leyendo los comentarios de nuestros seguidores, lo que nos dará importante información. Si además, incluimos nuestro propio juicio, nos enfrentaremos a la exposición pública, lo que incrementará el reto emocional y nos situará en una posición más parecida a la del examen real. Las normas de participación son harto simples. Siguiendo la terminología de nuestra Constitución de 1812, pueden participar los españoles de ambos hemisferios poniendo comentarios hasta el domingo por la noche en la página de Facebook de opolengua.com usando tan solo su competencia literaria, sin usar internet ni ver los comentarios de los otros participantes. Nosotros publicaremos el lunes la solución del acertijo y la lista de acertantes.
Y nada más por hoy.
Saludos y ánimo.
No olvidemos que el libro ha sido nuestro aliado, desde hace muchos siglos, en una guerra que no registran los manuales de historia. La lucha por preservar nuestras creaciones valiosas: las palabras, que son apenas un soplo de aire; las ficciones que inventamos para dar sentido al caos y sobrevivir en él; los conocimientos verdaderos, falsos y siempre provisionales que vamos arañando en la roca dura de nuestra ignorancia.
Por eso decidí sumergirme en esta investigación. Al principio de todo, hubo preguntas, enjambres de preguntas: ¿cuándo aparecieron los libros? ¿Cuál es la historia secreta de los esfuerzos por multiplicarlos o aniquilarlos? ¿Qué se perdió por el camino, y qué se ha salvado? ¿Por qué algunos de ellos se han convertido en clásicos? ¿Cuántas bajas han causado los dientes del tiempo, las uñas del fuego, el veneno del agua? ¿Qué libros han sido quemados con ira, y qué libros se han copiado de forma más apasionada? ¿Los mismos?
Este relato es un intento de continuar la aventura de aquellos cazadores de libros. Quisiera ser, de alguna manera, su improbable compañera de viaje, al acecho de manuscritos perdidos, historias desconocidas y voces a punto de enmudecer. Quizá aquellos grupos de exploradores eran solo esbirros al servicio de unos reyes poseídos por una obsesión megalómana. Tal vez no entendían la trascendencia de su tarea, que les parecía absurda, y en las noches al raso, cuando se apagaban los rescoldos de la hoguera, mascullaban entre dientes que estaban hartos de arriesgar la vida por el sueño de un loco. Seguramente hubieran preferido que los enviasen a una misión con más posibilidades de ascenso, como sofocar una revuelta en el desierto de Nubia o inspeccionar el cargamento de las barcazas del Nilo. Pero sospecho que, al buscar el rastro de todos los libros como si fueran piezas de un tesoro disperso, estaban poniendo, sin saberlo, los cimientos de nuestro mundo.




