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¿Cómo concentrar nuestra mente en las oposiciones de Lengua?

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Foto de Tim Sostre en Unsplash

En muchas ocasiones recibo mensajes de opositores que se sienten empantanados, perdidos en el inmenso océano de la preparación de las oposiciones de Lengua, lo que provoca, lógicamente, una gran frustración porque se ven pasar los días sin avanzar ni obtener fruto alguno. Muchos de esos problemas proceden de la dificultad de concentrarse en la preparación de las oposiciones.

Preparar las oposiciones de Lengua es duro

Y es que estudiar y preparar las oposiciones de Lengua es una tarea muy dura. Tenemos que aprendernos muchos temas, dominar las técnicas para realizar correctamente el comentario de texto y crear y diseñar la defensa de nuestra programación. Son muchas horas de esfuerzo. Y eso hace que aparezcan, inevitablemente, el cansancio, la pereza y la falta de concentración.

¿Cuál es nuestro mayor enemigo en la preparación de las oposiciones de Lengua?

El mayor enemigo en la preparación de las oposiciones de Lengua es que la recompensa a obtener tarda mucho en llegar. En el mejor de los casos, debemos estar al menos un año preparando las pruebas, pero hay muchas ocasiones en que el éxito se alcanza al cabo de dos, tres o incluso más años (yo tardé seis largos años en conseguir mi objetivo).

La presión diaria

Mientras tanto, la vida sigue y nos plantea otras obligaciones, necesidades o diversiones que nos distraen de nuestro objetivo. El cuidado de los padres o de los hijos, el trabajo en el instituto o en otros ámbitos, las labores domésticas o el ocio son actividades a las que no solo dedicamos tiempo por obligación, sino por placer. Y esas actividades no solo restan tiempo, sino que además nos distraen en nuestra concentración.

Comprender nuestros sentimientos

En síntesis, lo primero que debemos hacer es comprendernos a nosotros mismos. Es normal que nos cueste concentrarnos porque llevamos muchas cosas adelante. La vida es siempre complicada y muchas veces es muy complicada. Pero no podemos caer en la autocomplacencia ni en la autocompasión. Es preciso arbitrar medidas que contrarresten al menos la fuerza de las distracciones. ¿Cómo hacerlo?

Lo primero es tomar conciencia de por qué preparamos las oposiciones de Lengua  

Todos tenemos una razón que nos ha impulsado a preparar las oposiciones. Suele haber razones laborales como la estabilidad y la seguridad que ofrece ser funcionario; pero es también normal que a estas razones se sumen otras de tipo emocional como el placer de dar clase, el orgullo de saberse partícipe de la transmisión de nuestra cultura o la afirmación y el crecimiento personal. Hay personas que se plantean las oposiciones como una etapa vital, como una forma de situarse en una posición cómoda que les permita luego alcanzar otros retos (escribir, investigar, etc.).

Una mujer rica obtuvo su plaza en las oposiciones de Lengua para sentirse realizada

Yo siempre recuerdo a una opositora que conocí hace veinte años (no sé si me estará leyendo) que era una rica heredera. Hija única. No necesitaba el trabajo por su salario, pues su riqueza superaba lo que podría ganar como funcionaria en toda su vida. Su marido, un extranjero acomodado también, no quería que preparase las oposiciones de Lengua y mucho menos que fuera profesora y eso estaba desencadenando un conflicto entre ellos.

Yo hablé un día con ambos para aclararle a él en qué consistían las oposiciones y qué futuro le esperaba a su esposa una vez fuera funcionaria. A él le gustó aún menos, pero ella le acabó diciendo: “Mira, yo lo he tenido todo. Mia padres me lo han dado todo. Y para mí las oposiciones son muy importantes porque esto me lo voy a ganar yo por mí misma.” El marido enmudeció y ella acabó sacándose su plaza. A ella la movía una fuerza interior poderosísima.

Hacer una lista de las razones por las que nos queremos sacar la plaza: nuestros faros de motivación

Así pues, yo recomiendo que, en primer lugar, reflexionemos sobre las razones que nos impulsan a obtener la plaza y visualicemos cómo imaginamos nuestra vida el día que consigamos esa recompensa. Esos son nuestros faros de motivación, las luces que iluminan el camino. Esas razones deben ser anotadas y estar siempre presentes en nuestro día a día. Podemos poner carteles en nuestro cuarto de estudio, transmitírselas a nuestra pareja para que nos refuerce en los momentos de duda, podemos poner fotos o imágenes que inspiren esas ideas de superación. Lo que sea, pero es importante que esa recompensa diferida y lejana esté presente en nuestro día a día, cuanto más, mejor.

Adecuar nuestra vida a las oposiciones de Lengua y las oposiciones de Lengua a nuestra vida

Yo siempre digo que la mayor dificultad de las oposiciones de Lengua no está en las pruebas, ni siquiera en el capricho de los tribunales. No hay que ser un erudito para sacarse la plaza en las oposiciones de Lengua, como es fácil de ver si uno conoce a profesores de Lengua. No lo era en 1998 cuando yo saqué la plaza (y entonces eran 86 temas y dos bolas y una plaza para cada doscientas personas) y mucho menos lo es ahora. Quién plantee esta idea, está vendiendo humo. La gran dificultad está en adecuar nuestra vida a las oposiciones de Lengua y las oposiciones de Lengua a nuestra vida.

La vida es un Tetris

La vida es un Tetris en el que cada persona tiene unos espacios de tiempo de forma y duración determinada. Nadie se pasa el día tumbado en una cama. Y al iniciar nuestra preparación tenemos que buscar veinte o veinticinco horas semanales para dedicarlas a la preparación. Esta es la verdadera dificultad y la razón de que el 80% de las personas que se embarcan en preparar las oposiciones de Lengua fracasen.

¿Cómo organizarse el tiempo?

Así pues, lo primero es ver si disponemos de tiempo real, de huecos de dos horas o más, varias veces a la semana, para preparar las oposiciones de Lengua. Si la respuesta es que no los tenemos, solo hay dos opciones: o abandonar el propósito por imposible o asumir que seguramente tardaremos mucho tiempo (años) en alcanzar el objetivo. Es muy difícil preparar la oposición con menos de diez horas de dedicación semanales. Por tanto, lo primero es ver de forma absolutamente realista qué huecos de tiempo tenemos; es decir, qué días y qué horas vamos a dedicar a la preparación. Y esos huecos tienen que marcarse también por escrito en un plan. Yo siempre recomiendo a los opositores que dejen un día de descanso y otro de repasos. Tenemos, pues, cinco días para avanzar, otro para consolidar lo avanzado y un séptimo para descansar.

Rigor al llevar el plan personalmente

Una vez diseñado el plan viene la parte más difícil y es llevarlo a la práctica. ¿Y eso por qué? Pues porque nos vamos a encontrar mil inconvenientes.

Desalojar hábitos pasados

El primero desalojar hábitos y/o actividades con personas que veníamos realizando justo en esos huecos. Esto tiene una dimensión personal y otra social. Si yo, por ejemplo, iba a clases de cerámica por las tardes y tengo que abandonarlas, eso va a suponerme un problema personal que debo asumir yo solo. Pero si realizaba o dedicaba tiempo todas las tardes a una persona (por ejemplo, a un hijo) y ahora me tengo que poner a estudiar, eso me va a costar doblemente porque me va a doler mucho más y porque además tengo que buscar a alguien que me sustituya. Y para esto también hay que prepararse.

No llevarse trabajo del instituto a casa

Otra parte complicada es replantearse el trabajo. Si somos interinos, esta situación es muy usual. Nos llevamos trabajo a casa. Correcciones y preparación de clases son compañeros habituales de las tardes de los docentes. En otras ocasiones es peor porque los problemas que vivimos en el centro nos los podemos acabar llevando a casa. Aquí hay que poner pie en pared. No hay que dedicar ni un minuto, salvo circunstancias excepcionales al trabajo del centro. Las tardes son para nuestra preparación.

Concretar qué haremos exactamente en cada hora de nuestra preparación

Finalmente es imprescindible rellenar esas horas en el plan de forma concreta. Esto quiere decir saber qué vamos a hacer exactamente cada mes, cada semana y cada día. Hay que seguir la máxima “divide y vencerás” de forma que nuestro plan sea realista y asumible. Hay, además, que revisar el plan semanalmente. Nosotros en Opolengua dedicamos una especial atención a este plan. Ofrecemos a nuestros opositores un plan modelo y luego lo personalizamos y seguimos con el opositor si este lo requiere.

Evitar las distracciones en la preparación de las oposiciones de Lengua

Otra cuestión importante es evitar las distracciones y esto tiene mucho que ver con el cómo estudiamos. Cuando decimos lapsos de dos horas queremos decir ciento veinte minutos de concentración y sin interrupciones. Eso quiere decir apagar el móvil, estar en aislamiento en una habitación dispuesta para el estudio y no escuchar ruidos ni interferencias. Eso quiere decir que, si tenemos hijos, una persona tiene que cuidarlos mientras tanto. Como puedes ver en los Testimonios de este mismo año, muchas personas han alcanzado la plaza justamente gracias a que han contado con apoyo familiar.

Mejorar nuestra disciplina interna

Aun así, habrá momentos en que nuestra mente vuele y se separe de la concentración. Es inevitable. ¿Qué hacer entonces? Lo primero es ser dulce con nosotros mismos y comprender que esto es normal. De nada va a servir martirizarnos con pensamientos negativos. ¿Quién no se desconcentra nunca? Y sin perder tiempo, volvernos a meter en lo que queremos hacer. Mirar las frases de motivación, las fotos de las personas en las que nos esforzamos o cualquier imagen que nos conduzca a nuestros faros de motivación nos ayudará a volver a concentrarnos.

Importancia de la seguridad personal

Hay que tener también claro que la seguridad personal es una virtud que debemos trabajar y mucho en las oposiciones. Solo ella nos va a permitir avanzar con confianza y sabiendo que, aun con dificultades, vamos a alcanzar el puerto de la plaza. No podemos olvidar que la mayoría de los abandonos se deben precisamente a este motivo. No confiamos en que podamos ser mejores que los competidores. No creemos que podamos superarlos. Siempre estamos pensando que los demás lo hacen mejor y más rápido y eso nos lleva a deprimirnos y al final, al naufragio. Por eso es importante ver nuestra encuesta acerca de cómo son las personas que obtienen la plaza para ver, por ejemplo, que lo normal es que la gente lleve unos 25 temas al examen.

Darse premios en la preparación de las oposiciones de Lengua es fundamental

Como decíamos antes, una de las dificultades que supone la preparación de las oposiciones de Lengua es el hecho de que el premio que se obtiene tarda mucho tiempo en llegar, la recompensa al esfuerzo se difiere mucho en el tiempo. Por ello, es muy importante que nosotros nos demos pequeños y grandes premios a nuestro propio esfuerzo. Por ejemplo, si en nuestro plan estaba acabar el tema un viernes y lo hemos conseguido un jueves, podemos dedicar las horas del viernes a ir al cine con nuestro hijo o nuestra pareja o a hacer una actividad que no realizamos desde hace tiempo. Podemos también marcarnos hitos. Por ejemplo, comprarnos algo o darnos un capricho al alcanzar cada uno de los temas o cada cinco temas. Es decir, se trata de ponernos alicientes y recompensas parciales para alentar y premiar nuestro propio avance.

Crecimiento personal: el mayor premio eres tú

En todo caso, el mayor premio en las oposiciones de Lengua somos nosotros mismos. Yo, personalmente, aprendí muchísimas más cosas preparando las oposiciones que en la carrera de Filología Hispánica. La oposición es mucho más amplia que la carrera, pues lo abarca casi todo, y eso hace que cada uno de los temas acabe siendo como la pieza de un puzle que acaba dando sentido global a todas las demás.

El placer, el orgullo y la sabiduría alcanzada al dominar el temario no tiene precio. La disciplina personal, el rigor en el esfuerzo, la madurez para enfrentar la ansiedad y la templanza en las dificultades son otras virtudes que se alcanzan también en las oposiciones. Y, finalmente, el hecho de poder mirar a los demás y a la propia sociedad con ojos distintos, con la mirada de nuestro tremendo esfuerzo, nos permiten reposicionarnos socialmente. Yo, incluso, modifiqué mis posiciones políticas poco a poco mientras estudiaba e iba tomando contacto con otros docentes en los centros públicos.

¿Cómo te ayudamos en Opolengua a concentrarte en las oposiciones de Lengua?

En Opolengua damos tanta importancia a los procesos anímicos que tenemos diferentes iniciativas para orientar y ayudar a quienes confían en nuestros cursos.

Nuestro formulario

En primer lugar, contamos con un formulario Predictor que tú también puedes realizar para ver cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles que tiene una persona antes de tomar la decisión de prepararse. Puede ser un buen diagnóstico para ver qué posibilidades tienes de obtener la plaza. Rellénalo y te mandaremos un correo tras evaluarlo.

Nuestra HC

En segundo lugar, tenemos una herramienta, la Hoja de Control (HC) que es un archivo que permite almacenar y consultar de un solo vistazo toda nuestra actividad en las oposiciones de forma que es como un pequeño cuaderno de bitácora que almacena todos los datos de nuestra preparación y nos permite ver lo que hemos avanzado, de forma que podamos ser conscientes de nuestro esfuerzo.

Nuestro Curso de Apoyo Emocional

En tercer lugar, tenemos un Curso de Apoyo Emocional que está en todos nuestros Cursos Generales (Total, Prémium y Oro) compuesto por varios vídeos que tratan de los temas más importantes al afrontar emocionalmente las oposiciones.

Nuestro seguimiento

En cuarto lugar, siempre estamos disponibles para conversar y orientar telefónicamente a quienes se sienten agobiados, alicaídos o empantanados en la preparación.

Nuestro Cuaderno de Bitácora

Y finalmente, este año vamos a poner en práctica el nuevo Cuaderno de Bitácora mediante el cual realizaremos un seguimiento más puntual de la situación de nuestros opositores y que consistirá en una comunicación semanal con cada persona para monitorizar y tutorizar su avance.  

Una plaza es para ti

Ahora se trata de que tú veas hasta qué punto puedes plantearte de forma consciente preparar las oposiciones de Lengua y vivir el maravilloso proceso, la inigualable travesía personal que supone la preparación de las oposiciones de Lengua. Al final del camino hay una enorme satisfacción personal y una plaza de profesor de Lengua para toda la vida. ¡Vamos a por ella!