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Compatibilizar las oposiciones de Lengua con el instituto

Trabajo y oposiciones. Opolengua. Preparador de Lengua.
Foto de Craig Cameron en Unsplash

El tema que tratamos hoy es decisivo, porque dedicar las tardes al instituto es la primera causa de abandono de la preparación de las oposiciones de Lengua. Si esto te atañe, este artículo te puede resultar decisivo a la hora de desatascar tu situación, porque una cosa está clara: si dedicas todas las tardes al instituto, simplemente es que no te vas a sacar la plaza, porque no tienes tiempo para estudiar. Es tan importante que en nuestro Curso de Apoyo Emocional (que aparece en todos nuestros cursos) tenemos un video dedicado íntegramente al tema.

Evaluar seriamente el problema

Nos hallamos ante la causa fundamental de abandono de las oposiciones de Lengua y por ello hay que tomársela muy en serio. Como siempre decimos, divide y vencerás. Lo primero, por tanto, es señalar concretamente cuales son exactamente los problemas, lo segundo es reflexionar serenamente sobre los mismos y finalmente arbitrar soluciones.

¿Quién soy yo?

Dentro de esa evaluación hay dos elementos clave. El primero es cómo soy yo. Hay personas más serenas y otras más impresionables, unas con más don de gentes y otras con menos, unas más firmes y otras menos, etc. Es importante que tengamos una idea clara de cuál es nuestro estilo de docente porque las soluciones que se den a una persona pueden resultar inútiles con otra.

¿Cómo es mi centro y cómo es mi departamento?

Esta es una variable muy importante. No es lo mismo un departamento que usa libro de texto que uno que no lo hace. No es lo mismo un departamento muy organizado y disciplinado que otro en el que cada uno hace la guerra por su cuenta. Esto quiere decir que cuanto más disciplinado y homogéneo sea, más difícil va a ser hacer nuestra propia voluntad. Pero si en el departamento cada uno va a su aire, tendremos un mayor margen de libertad para hacer lo que nos parezca más correcto y oportuno.

El horario de un profesor debe ser nuestro punto de referencia

Hay otro elemento que casi siempre se olvida y es el tiempo que el Estado nos paga por nuestro trabajo. Yo llevo en excedencia desde que finalizó la pandemia, pero recuerdo perfectamente que teníamos el horario regular y de permanencia y otro irregular. En ese horario nosotros mismos marcamos el tiempo que vamos a dedicar a corregir. Y por ese tiempo se nos paga. ¿Hay algún trabajador del Mercadona (por poner un ejemplo común) que se lleve trabajo a su casa? ¿Por qué admites con naturalidad trabajar tú más tiempo del que se te paga? No tienes obligación: por tanto, no lo hagas. Simplemente.

Si, por ejemplo, hemos marcado dos horas semanales, pues eso es lo que debemos hacer. Yo, como siempre he dicho, he procurado dar al Estado lo que el Estado me pagaba. No he sido nunca un escaqueado del trabajo, pero siempre he procurado no llevarme trabajo a casa salvo en los exámenes. Y solo con el tiempo dedicado a corregir los exámenes, ya cumplía de sobra con lo estipulado en el horario oficial.

Lo mismo hay que decir para la preparación de tareas. Viene marcada en nuestro horario y nos pagan en función de ese horario y no de otro.

Mi propia experiencia como opositor y preparador de Lengua

Yo, desde el primer momento en que empecé a trabajar como interino me di cuenta de que, si me llevaba el instituto a casa, no iba a poder preparar bien las oposiciones de Lengua. Y tenía clarísimo que esa era mi prioridad. Como yo siempre he dicho: “los alumnos no van a aprobar las oposiciones por ti”. Si hubiera actuado de otra manera, ni me habría sacado la plaza como la saqué, ni sería preparador de Lengua. Habría sacado la plaza en un proceso de regularización y sin estudiar, porque si te llevas el trabajo a casa, como decíamos arriba, no es posible prepararse.

Así que, desde el principio, allá por octubre de 1994, busqué la forma de solucionar mis problemas. El primero fue no llevarme trabajo a casa y el segundo usar los huecos en el instituto para preparar la oposición. Cuando comencé como preparador de Lengua en 1999 y hasta 2020 hice lo mismo: no llevarme trabajo a casa y emplear huecos en el instituto para hacer cosas de las oposiciones siempre que podía. Es desde esta experiencia desde la que te puedo aportar un punto de vista que luego tendrás que personalizar teniendo en cuenta cómo eres tú y cómo es tu centro.

Causas más comunes de llevarse el centro a casa y sus soluciones

La imposibilidad de preparar las oposiciones de Lengua puede deberse a diferentes causas. Las más comunes que nos suelen transmitir es la preparación de clases, la corrección de ejercicios, trabajos y exámenes, los problemas con los alumnos y los problemas con padres, equipo directivo u otros profesores del claustro. Veámoslas de forma detenida.

El dominio de la disciplina en la clase

Este, aunque parezca que no, es el elemento central de todo lo demás. Si nosotros conseguimos que los alumnos trabajen realmente y en silencio durante nuestras clases vamos a conseguir muchísimas cosas. Para empezar, serenidad y alegría. Y en segundo lugar podremos conseguir, incluso, prepararnos las clases según ellos mismos buscan la teoría. Pondré un ejemplo: si los alumnos tienen que aprender qué es un sustantivo o que es la oración de relativo o quién era Cervantes, nosotros podemos remitirles al libro de texto o a una fotocopia que les hemos llevado para que hagan un resumen. Y mientras ellos hacen el resumen, nosotros nos aprendemos a la vez esos mismos conceptos. Si nos da miedo que no nos dé tiempo en ese margen, podemos preparar cada día la clase del día siguiente. Pero esto y muchas otras cosas se pueden hacer siempre y cuando dominemos la disciplina. Si quieres saber más sobre esto, puedes ir a este artículo de mi blog La Hispaniola o ver mi libro de disciplina en Amazon, Cómo sobrevivir a la ESO y ser feliz.  

La preparación teórica de las clases

Como acabamos de ver, este problema es muy común, sobre todo entre personas que no han cursado Filología Hispánica. Pero a mí, como opositor, también se me planteó este problema, pues todos sabemos que la formación universitaria deja enormes lagunas y también sabemos que el nivel medio que exigen las oposiciones está muy por encima del nivel que se da en las universidades. Esto ya pasaba hace treinta años y pasa hoy.

Por otro lado, es obvio que no podemos dar clase sobre un concepto que nosotros no dominamos. Es también obvio que el nivel de conocimientos que hoy se imparte, incluso en Bachillerato, está muy por debajo de lo que se nos pide en los temas de las oposiciones.

Yo hacía lo contrario y te animo a que te plantees, si es posible, lo mismo. En vez de preparar las clases por el libro de texto, las preparaba directamente con los temas de la oposición. De este modo, preparaba las clases y aprendía o repasaba los temas a la vez. Las ventajas son enormes, pues el dominio del tema en relación con el alumnado es apabullante. Esto puede hacer que tengas que modificar tu secuencia de estudio, pero es mejor modificar la secuencia de estudio que abandonar las oposiciones de Lengua.

La preparación de actividades

Esta puede ser una fuente también de gasto de tiempo. Como hemos dicho antes, hay marcados tiempos para hacer esto en nuestro horario. Y aquí volvemos al mismo consejo, no des tiempo que no se te paga y programa pocas actividades y bien diseñadas. Gasta más tiempo en el diseño y ahorrarás tiempo en la corrección.

La corrección de ejercicios y trabajos

La mejor forma de no llevarse los trabajos a casa es doble. Lo primero es no mandar ni ejercicios ni trabajos largos. Es mejor corregir bien corregidos cinco ejercicios que corregir mal veinte ejercicios. Esto es así no solo por las oposiciones, sino por el bien de los alumnos. Una oración de sintaxis bien corregida en pizarra puede hacerse en cinco minutos (sacando a un alumno a que la realice y la explique). Esto quiere decir que, si mandamos cuatro oraciones, serán veinte minutos de corrección. ¿Para qué mandar más? De lo que se trata es de que sean oraciones muy ricas en cuanto a sus elementos a analizar.

Los ejercicios, por otro lado, pueden corregirse entre los mismos alumnos. Una cosa que hacía yo mucho es mandar un comentario de texto y luego repartirlos aleatoriamente entre ellos. Hacemos la corrección en gran grupo. Yo voy diciendo las soluciones del comentario y escribiéndolas en la pizarra digital con mi ordenador (para luego colgarlas en el blog) y ellos van corrigiendo los ejercicios de sus compañeros. Cuando tienen alguna duda (“Fulanito ha puesto X. ¿Esto está bien?”), leen los fragmentos de los ejercicios de los compañeros y yo les doy la solución. Esto hace que aprendan doblemente.

La corrección de trabajos también debe hacerse en clase

No mandes trabajos muy largos. Un trabajo de dos caras de folio puede ser más que suficiente. No mandes trabajos que se puedan hacer por IA. Haz que los trabajos siempre incluyan una exposición oral del mismo. Y mientras ellos hacen la exposición oral, tu revisas y corriges el trabajo escrito. Con esto puedes fomentar la coevaluación y además el alumno ya se lleva la calificación puesta. En nuestro Curso de Prácticas Didácticas expongo muchas formas de hacer trabajos.

La corrección de exámenes es otro tiempo que restamos a nuestra preparación

Este es otro elemento que también incide en nuestra área y, además, con mayor fuerza que en otras, pues nosotros tenemos que evaluar cómo se expresa un alumno. Y eso quiere decir leer textos y no test. Pero aquí hay que preguntarse: ¿cuánto necesitamos que escriba una persona para saber que escribe bien? Obviamente con quinientas palabras de un texto de ensayo sabemos más que de sobra si esto es así o no. De hecho, en la selectividad, no les da tiempo a escribir más. Por tanto, se trata de mandar preguntas cortas y claras, tener unas pautas de corrección claras y corregir a toda velocidad. Si mandamos cincuenta mil preguntas, el ejercicio va a ser difícil de resolver por los alumnos en el tiempo estipulado y va a ser difícil de corregir con rapidez.

Aun así, este es el elemento que resulta más difícil de evitar. De hecho, esa es la única tarea que yo hacía en casa.

Los problemas de relación personal en el instituto

Este es otro gran foco de problemas. Choques disciplinarios, choques con dirección, compañeros o padres. Este tema requiere por sí solo un libro y, de hecho, yo tengo un libro publicado en Amazon sobre el particular. Simplemente, daré un solo apunte aquí. Es muy buena idea afrontar todo intentando que no nos afecte, como si nosotros fuéramos dos personas, una la que está en el centro y otra la que está fuera. Como yo decía en mis tiempos: “para mí el instituto es una realidad virtual”. Esto es especialmente útil con los alumnos. Inicialmente, el alumno en realidad lo único que quiere es pasar el rato y no nos tiene ninguna inquina personal. Todo lo que ocurre en la clase es contra nuestra figura como profesores y no como personas. Es importante interiorizar esto para enfrentar los problemas de disciplina, porque nos ahorrará angustias. En todo caso, como digo, este tema es muy amplio y si alguien quiere consejo en este sentido, mi correo está abierto para contestar dudas y cuestiones.

¿Cómo compatibilizar el trabajo en el instituto con la preparación de oposiciones de Lengua?

Volvemos al inicio. Los pasos han de ser. Primero evaluar nuestro yo y nuestro centro. Después identificar y evaluar el o los problemas. Tercero, reflexionar y arbitrar soluciones concretas y finalmente ponerlas en práctica, evaluarlas y rectificarlas y perfeccionarlas si es preciso. Si tienes cualquier duda, comentario o sugerencia, ya sabes que tienes mi correo abierto.

Lo fundamental es prepararse las oposiciones de Lengua

En todo caso, lo fundamental es preparar las oposiciones. Si no somos capaces de evitar el trabajo en casa, esta misión será poco menos que imposible. Hay que buscar, por tanto, soluciones creativas y eficaces para hacer lo que debemos hacer. Ningún alumno va a aprobar las oposiciones por nosotros. Esto es así y tú lo sabes, así que, ánimo y a solucionar esto. ¡A por la plaza!