En las oposiciones de Lengua, como en todo en la vida, es necesario tener un plan. Nuestra entrada de hoy trata de cómo crearlo y, sobre todo, de adaptarlo a las circunstancias, siempre cambiantes.
¿Por qué es necesario hacerse un buen plan de preparación en las oposiciones de Lengua?
Preparar las oposiciones de Lengua supone uno de los gastos de energía más grandes de una vida. Y esa tremenda inversión se mide en esfuerzo y en tiempo. Hay personas que consiguen la meta en solo un año, tal y como puedes ver en nuestras estadísticas o en bastantes de nuestros testimonios; pero la mayoría tarda más de un año. Yo mismo dediqué seis años a la obtención de mi plaza. Por tanto, cuando estamos hablando de invertir tanta energía y tanto tiempo debemos optimizarlo al máximo.
La función del plan de estudio es orientar el rumbo y nunca darlo por seguro
Es muy importante tener esta idea clave. En una tarea tan a largo plazo como las oposiciones de Lengua es muy difícil, por no decir imposible, que el plan diseñado se vaya a cumplir semana a semana. Nos vamos a encontrar con toda seguridad contratiempos que nos van a retrasar y desviar de nuestro rumbo y van a llevarnos a sitios que no habíamos imaginado ni querido. Por tanto, hay que asumir desde el principio que, como veremos más abajo, los planes están para ser rehechos una y otra vez. Nosotros en nuestros cursos enseñamos que lo mejor es hacer un plan general y otro semanal en el que concretar día a día y hora a hora qué hacer. Luego habrá tareas concretas que no podamos hacer y deberán ser diferidas a la semana siguiente, con lo que habrá que retocar el plan a la baja una y otra vez.
La función del plan de preparación es tensar nuestras fuerzas y no alcanzar el objetivo a toda costa
A la hora de diseñar el plan debemos hacerlo en las condiciones más optimistas. La pregunta, por tanto, es: ¿cuánto podría avanzar hasta que lleguen las oposiciones si se dieran las variables más optimistas? Ojo, porque hay que entender optimismo como lo que es y no como una esperanza vana e ilusoria. Es decir, si se me diera bien esta semana, ¿cómo avanzaría con el tema que estoy estudiando? La función de este optimismo es tensar al máximo nuestras fuerzas para conseguir el objetivo. Luego, probablemente no lo conseguiremos, pero habremos alcanzado el máximo avance posible durante una semana porque la ilusión por conseguir el objetivo nos habrá llevado a esforzarnos mucho más. Y de eso se trata. Es decir, el plan cumple la función del rumbo en una travesía o el de una liebre mecánica en una carrera de galgos: tirar de nosotros hasta alcanzar la meta.
¿Qué elementos debemos incluir dentro del plan?
Como sabemos, la preparación de las oposiciones de Lengua incluye diferentes apartados. La primera prueba supone el dominio del temario y de las habilidades prácticas para ejercer la práctica docente. Esto es, se trata de aprenderse la mayor cantidad de temas posibles e interiorizar las técnicas necesarias para llevar a cabo las pruebas prácticas que, según la comunidad autónoma, pueden consistir en un comentario de texto o un supuesto práctico. La segunda prueba consiste en la defensa de una programación didáctica y la exposición de una unidad didáctica o situación de aprendizaje. A estos tres elementos (temario, comentario y programación) hay que añadirle uno que incide sobre todos ellos: las lecturas. Es imprescindible tener un importante acervo de lecturas que nos servirán para comprender mejor los temas, nos ayudarán a reconocer los textos del comentario y nos permitirán seleccionar obras y fragmentos para incluirlos en nuestras unidades didácticas.
La variable tiempo es la más importante
Una vez vistos en términos generales los elementos propios del plan debemos tener en cuenta la dimensión fundamental en la que los vamos a disponer como si fueran objetos sobre una mesa. Y esa dimensión es el tiempo. ¿De cuánto tiempo disponemos realmente a la semana? Esta puede ser una fuente de distorsión en nuestro plan porque a menudo consideramos que tenemos más tiempo del que en realidad podemos usar y, además, no contamos con los problemas de concentración que en muchas personas son comunes. Así pues, saber con cuántas horas de tiempo efectivo a la semana contamos y cómo son de amplios esos lapsos, ya que los bloques de menos de dos horas solo nos van a servir para repasar o leer.
¿Cuánto tiempo debemos dedicar a cada uno de los cuatro apartados?
Tenemos que avanzar de forma equilibrada y para ello debemos ver qué elementos son constantes y cuáles son variables en el plan de preparación de las oposiciones de Lengua. El estudio de cada tema, la realización de una práctica de comentario o de una unidad didáctica nos cuestan cada uno de ellos un tiempo más o menos fijo. Por ejemplo, la mayor parte de las personas, tal y como dice nuestra estadística, dedican unas veinticinco horas al estudio de cada tema. Se trata, por tanto, de cronometrarnos cuánto tiempo tardamos en cada cosa antes de lanzarnos a hacer el primer plan de preparación.
Divide y vencerás es siempre nuestro mejor aliado
Una vez señalados estos elementos y viendo las semanas que quedan para que sean las oposiciones, se trata de poner en cada una de esas semanas bloques de esos cuatro elementos (tema, comentario, programación y lectura). Esta operación nos llevará a darnos cuenta de cuánto tiempo precisamos para estudiar la oposición con garantías. No es lo mismo, por tanto, disponer de treinta horas semanales (como aquellas personas que no trabajan ni tienen cargas familiares) que disponer de diez.
Asumir la realidad personal y adaptar las oposiciones a nuestra vida es la clave de la plaza
Y aquí viene una lección fundamental, quizá la más importante, para un opositor de Lengua. Es imprescindible asumir nuestra situación personal. Todos queremos sacar la plaza a la primera y en un solo año, pero esto, en ocasiones, es muy muy difícil por no decir imposible, ya que si una persona tiene solo diez horas a la semana para estudiar y en cada tema se le van treinta y además tiene que hacer programación, comentarios y leer, será muy difícil que lleve más de diez temas y no podrá hacer apenas comentarios ni completar su programación y unidades didácticas. Será un reto probablemente inasumible.
Y quien se plantea un reto así, va a estar abonado a la ansiedad y la angustia todo el año. Y eso probablemente le lleve a abandonar. Podemos decir con toda seguridad que el 90% de los abandonos en la oposición, que son muchos, se deben justamente a esto.
Se trata, por tanto, de adaptar las oposiciones a nuestra vida y nuestra vida a las oposiciones. Ese es el reto más importante de la preparación de las oposiciones de Lengua. Y quien consigue superarlo, obtiene la plaza. Y quien no lo consigue, abandona. Así de simple. Esta es la gran dificultad de obtener la plaza en las oposiciones de Lengua.
Rehacer el plan constantemente es la clave de la plaza
Y por ello es fundamental adaptar el plan de forma constante, semanal, a la realidad de forma que siga cumpliendo su función de arrastre, su función de rumbo y de liebre en el canódromo. Porque la realidad siempre aparece con el trabajo, los cuidados familiares, las tareas domésticas y las dificultades de concentración. Y si nuestra realidad ha invalidado nuestro plan inicial, no se trata de seguir avanzando sin plan, sino de modificarlo a la baja para que siga cumpliendo su función de arrastre e ilusión. Avanzar sin plan es la forma segura de que no vamos a tensar las fuerzas y, por tanto, vamos a tardar más tiempo en obtener la plaza. Es, además, el primer paso hacia el abandono, el naufragio en las oposiciones, pues nos convertimos en un barco sin rumbo ni objetivos. Y si no hay objetivos, ¿cómo nos vamos a exigir el esfuerzo necesario para obtenerlos?
Rehacer el plan supone generalmente hacerlo a la baja y concentrar nuestros esfuerzos en las tareas y objetivos más importantes
Lo normal es que hayamos calculado de forma optimista el tiempo del que disponemos y Esto es lo que nadie quiere asumir, pero que es imprescindible si queremos realmente obtener la plaza. Hay que quitar tareas menos importantes para concentrarnos en las imprescindibles. Si nuestro curso, como ocurre en los de Opolengua, incluye la realización de diez exámenes de tema y aproximadamente veinte comentarios y ya no nos da tiempo a completarlos, pues hay que concentrarse en los comentarios más importantes (los de los simulacros de los exámenes). Si no nos da tiempo a leer las novelas que nos habíamos marcado, pues hay que rehacer el plan eligiendo las más importantes. Y así con cada apartado de la programación.
¿Qué hacemos en Opolengua?
En Opolengua planteamos en cada uno de nuestros cursos un plan de estudio básico a cada persona que ella misma ha de adaptar a su realidad concreta y animamos a revisarlo semana a semana y sobre todo a modificarlo al finalizar cada trimestre para volver a tomar impulso con fuerza e ilusión. Además, nuestros cursos están diseñados para que cada persona los pueda individualizar paso a paso de forma modular y los pueda realizar en uno o varios años.
La ilusión y la fuerza nos llevan a la plaza
Estamos a finales de enero y es un momento ideal para modificar y adaptar nuestro plan a tu realidad. El plan de estudio potencia nuestra fuerza y nuestra ilusión. Y estas son el combustible fundamental que nos conducirá a la plaza. ¡Vamos a por ella!









