Marian Rojas Estapé (1983) es una de las psiquiatras más conocidas de nuestro país y de todo el universo hispanohablante. Sus libros son un enorme fenómeno de venta (ha alcanzado tres millones de ejemplares editados en cuarenta países) y su trabajo ha ayudado a muchísimas personas a mejorar sus vidas, por lo que creo que merece la pena difundirlo. En las últimas semanas me he leído tres de sus obras: Cómo hacer que te pasen cosas buenas: entiende tu cerebro, gestiona tus emociones, mejora tu vida (2018), Encuentra tu persona vitamina (2021) y Recupera tu mente, reconquista tu vida (2024). A partir de su lectura iba reflexionando acerca de los elementos de sus enseñanzas que pudieran resultar útiles al mundo de las oposiciones. Como sus observaciones son ricas y profundas, he decidido dedicar dos artículos al tema.
Así pues, hemos de comenzar señalando que esta serie que iniciamos hoy es mérito de Marian Rojas, pues yo lo único que he hecho es seleccionar algunos aspectos de su última obra, Recupera tu mente, reconquista tu vida que creo que tienen relación con nuestra tarea como opositores y comentarlos. Hay que añadir, además, que esta serie no trata tan solo de las oposiciones de Lengua, sino de las oposiciones en general.
Obtener la plaza es persistir y evitar el naufragio
Desde 1999 yo he visto la travesía en las oposiciones de Lengua de más de mil personas. De ellas, sé que unas trescientas han obtenido la plaza. Si lo circunscribimos a quienes finalizaron nuestros cursos e hicieron todas sus tareas, casi el 100% ha obtenido la plaza y un alto porcentaje a la primera. También un alto porcentaje de quienes no finalizaron nuestros cursos la han obtenido. Y de todo esto estamos muy orgullosos, porque demuestra que nuestros cursos son útiles y preparan efectivamente para obtener la plaza, tal y como puedes ver en los testimonios.
¿Por qué unas personas obtienen la plaza y otras no?
Pero esas mismas cifras nos dicen también que un porcentaje importante de quienes inician la travesía de las oposiciones, naufragan en la misma. Si no fuera así, todos los que se presentan a cualquier oposición obtendrían la plaza y eso, por definición, es imposible, en las oposiciones de Lengua y en todas las demás, pues una oposición es, por definición, una competición en las que solo unos pocos pueden vencer y una mayoría no obtendrá el objetivo. Lo importante aquí es pensar qué es lo que hace que unas personas obtengan la plaza y otras no, pues de ello sacarás conclusiones importantes para tomar tus propias decisiones y prepararte de la mejor manera posible.
La persistencia es la clave para obtener la plaza
Y la clave fundamental para obtener la plaza es, indiscutiblemente, la persistencia, la capacidad de mantener el esfuerzo en la preparación durante un largo tiempo sin desfallecer. Ahí es donde, efectivamente, te juegas la plaza. La clave, por tanto, es siempre ser capaz de adecuar nuestra vida a las oposiciones y adecuar las oposiciones a nuestra vida. Si somos capaces de equilibrar estos dos elementos, alcanzaremos la plaza y si no es así, naufragaremos. Esta es una idea que expresamos repetidamente en nuestros artículos y nuestros videos y le damos tanta importancia que incluso hay una sección de nuestra plataforma, el llamado Curso de Apoyo Emocional dedicado específicamente a este aspecto, que es el más decisivo. Es por ello que vamos a relacionar las ideas de Marian Rojas Estapé con nuestra propia experiencia como preparador y opositor de Lengua.
La importancia de la atención en las oposiciones.
Rojas Estapé señala que “la atención es la base de los procesos cognitivos y se encarga de seleccionar, identificar, procesar y priorizar lo que es relevante para la actividad que se inicia. Lo que genera cierto atractivo para la mente y los sentidos es lo que la estimula. La atención está muy relacionada con la capacidad que tenemos de asombrarnos, de que algo nos cautive, no seduzca, nos fascine….”
Esto es muy importante al preparar las oposiciones. Y por ello, una idea que nos tenemos que plantear muy seriamente es si el temario de las oposiciones, la realización de ejercicios prácticos y la elaboración de materiales para la práctica docente nos resulta verdaderamente atractiva, si nos fascina. Si es así, si sentimos pasión por el aprendizaje y la enseñanza de nuestra lengua y nuestra literatura, si conocer la vida de un autor o su obra nos fascina, ¡adelante! Porque eso significará que, como decimos siempre, la oposición será una viaje de crecimiento personal y eso hará que podamos superar los malos momentos y las frustraciones que, sin duda, van a jalonar nuestra preparación. En una travesía así, la plaza deja de ser una meta en sí misma, para convertirse en algo que se nos va a dar por añadidtura, lo que resta presión y nos da felicidad en nuestra preparación.
Pero si no nos gusta este mundo hasta el punto de fascinarnos, lo mejor es que esta bandera roja nos ahuyente. Esto querrá decir que nuestras posibilidades de naufragar pueden ser altas y quizá sería mejor orientar nuestros esfuerzos a otra cosa.
La atención es un pilar de la vida clave para el aprendizaje.
Y es que señala Marian Rojas: “Atender supone desatender. Es decir, cuando el cerebro decide ocuparse de una tarea y poner su foco en algo, en ese momento necesita distraerse de otros estímulos. La atención se orienta al enfocarse en lo que le seduce y bloquea lo que no le interesa, y así define su realidad. De esto se encargan las ondas alfa. Si uno tiene poca fortaleza en estas ondas, es más vulnerable a evadirse, pues no bloqueará las distracciones. La mayor parte de las distracciones que surgen son de origen interno: pensamiento, rumiaciones, preocupaciones u obsesiones.”
Esta idea es clave y la hemos visto repetidamente como opositores y preparadores. Para concentrarse en el temario es preciso desatender otras cosas. Y eso se llama capacidad de concentración. Cuando más nos seduzca una tarea, más fácil va a ser aislarse de todo lo demás, porque las distracciones, como dice la eminente psiquiatra, son de origen interno.
Evitar las distracciones es fundamental en las oposiciones
Y es que evitar las distracciones es imprescindible para concentrarse en el estudio. También, obviamente, hemos de evitar las distracciones exteriores y eso quiere decir, indudablemente, apartar el teléfono móvil (que debe estar en modo avión) y hacer una pausa en nuestra atención a niños o a adultos. Esto quiere decir que embarcarse en las oposiciones implica renunciar a un tiempo que dedicábamos a otras cosas y a enfocar ese tiempo en exclusiva a la preparación. Tienen ventaja, por tanto, aquellas personas que no tienen cargas familiares (que implican tiempo y pensamientos distractores), pero eso no quiere decir que quienes las tienen no pueden opositar, sino que deberán buscar oasis de concentración y eso querrá decir, seguramente, contar con el apoyo y la comprensión de la pareja y de la familia. Esta es otra bandera roja en las oposiciones. En nuestros testimonios podrás comprobar también, como el apoyo de la familia y de la pareja ha resultado decisiva en muchas travesías exitosas a la plaza.
La batería mental, otra idea clave en la preparación de oposiciones
Como indica Marian Rojas
“Nuestro tiempo de atención es limitado, no dura eternamente, se puede ejercitar, potenciar o destruir. Cada ser humano disfruta de un estado cognitivo óptimo a ciertas horas, no siempre aguantamos igual. Existen variaciones dependiendo del individuo, de la época del año, de las hormonas, de la salud… Podemos aprender a fortalecer la corteza prefrontal, nuestra capacidad de atender y enfocarnos en lo que hacemos, pero es fundamental saber que no podemos vivir en un estado de atención plena constante. Y aceptar que hay ocasiones en las que uno se concentra mejor y otras peor. ¡Cuidado con la culpa que nos lleva a pensar que debemos tener la batería al 100 % del día! Debemos conocer cómo funciona nuestra batería mental para saber cuándo rinde más y cuándo se agota. ¿Qué hace que baje la batería rápidamente? Aquí entran en juego múltiples factores. Trabajar, leer, estudiar, descansar poco, estar enfermos, el estrés, el ruido, el tráfico, tratar algunos familiares y conocidos, revivir momentos traumáticos, abusar de las redes sociales, las personas tóxicas, ver tus cosas desordenadas, comer mal, beber, alcohol en exceso… Todos estos elementos te absorben energía.”
Esto es, como vemos, fundamental y ha de tener una consecuencia clara en nuestro plan semanal de estudio. En el inicio de todos nuestros cursos cada opositor realiza un plan de estudio semanal que debe ser modificado y optimizado semana a semana de forma que rindamos al máximo. Este plan tiene que tomar en consideración estos elementos para intentar estudiar en los momentos, en las franjas horarias, en que podamos garantizar un estado de concentración óptimo. En este sentido, tal y como marcamos en nuestro formulario Predictor, antes de decidirnos a opositar, tenemos que saber de cuántos bloques de dos horas seguidas disponemos a la semana, porque muchas tareas de la oposición nos van exigir bloques de ese tiempo para que el rendimiento de nuestra mente sea óptimo.
Prosigue Marian Rojas “Por cierto, la famosa multitarea, esa que creemos que es un avance en la humanidad, nos descarga la batería a gran velocidad”.
Esto es muy importante también en las oposiciones y debe ser reflejado en nuestro plan semanal de estudio. Hay que enfrentarse a tareas diferentes en su concepción y en su duración. Y tener en cuenta ambas variables es fundamental. No es lo mismo enfrentar un comentario de texto que aprenderse un punto de un tema o repasar un tema entero. Cada tarea requiere unas habilidades específicas y es mejor tenerlas bien parceladas.
Finalizamos hoy nuestra primera entrega de esta serie. La semana que viene proseguiremos con ella. Hasta entonces, saludos y ánimo. ¡A por la plaza!









