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Sara Lorenzo Fraile, “¿Cómo alcancé la mejor nota de las oposiciones de Castilla y León 2026?”

Sara Lorenzo Opolengua oposiciones de Lengua

Cómo llegué a ser la número 1 en Castilla y León 2026

Llegué a las oposiciones tras muchos años de estudio

Soy Sara Lorenzo Fraile, licenciada en Filología Hispánica e Inglesa y, desde ahora, que he aprobado las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura en la Comunidad de Castilla y León, ya soy funcionaria en prácticas.

Durante mis estudios universitarios, me di cuenta de que me gustaba enseñar, cuando comencé a dar clases particulares de inglés y de latín. Pero, entonces, no quería ser profesora. Fue después de terminar la carrera cuando, después de haber hecho un máster destinado al doctorado que nunca llegué a realizar, realicé con ese objetivo el máster del profesorado por Lengua Castellana y Literatura. Tenía ganas de trabajar, ya que llevaba muchos años estudiando, y decidí darle una oportunidad a la enseñanza. Como en el 2017 no salieron oposiciones en Castilla y León, me presenté en la Comunidad de Madrid y en el Principado de Asturias. En el norte pasé la primera parte de la oposición, pero no superé la segunda parte, porque estaba demasiado nerviosa y me faltaban las tablas que tengo ahora en la profesión; mientras que en Madrid no conseguí buenas calificaciones.

Una travesía hasta la plaza de ocho años

Comencé trabajando en un par de colegios concertados antes de presentarme a las oposiciones de Lengua:el primero en Madrid y el segundo en Valladolid. Después de haber opositado por primera vez, empecé a trabajar en un instituto público en la Comunidad de Madrid. Durante ocho años recorrí gran parte de la comunidad de interina hasta establecerme en Collado Villalba, donde viví durante cuatro años y donde trabajé el último curso, antes de aprobar la oposición en Castilla y León, siendo la primera vez que me presentaba en mi comunidad autónoma de origen.

Mi preparación fue constante, pero bastante irregular y dediqué mi tiempo más al trabajo que a la propia preparación exhaustiva de la oposición durante bastante tiempo. Disfruté tanto del tiempo de duro trabajo en los institutos como de las amistades que aún conservó allí. Ahora creo que no estaba preparada mentalmente para superar eficazmente las oposiciones de Lengua porque no me lo estaba tomando realmente en serio, aunque estudiara. Una parte de mí dejaba abierta la posibilidad a otra realidad que no fuera la enseñanza.

También es importante tener en cuenta el formato de cada una de las pruebas y el tiempo del que se dispone para realizarlas. No puedo dejar de señalar aquí también la ayuda de otra preparadora en esta prueba me ha resultado muy importante. La experiencia a mí me ayudó a ajustarme cada vez más a los tiempos, especialmente gracias a haberme preparado para ello también en casa antes. Además, tener clara la estructura que quería desarrollar en la parte del comentario de texto, me facilitó el poder superar con un gran éxito esta parte. De hecho, en la lectura de la misma, me fui creciendo cada vez más cuando me di cuenta de que mi comentario estaba mucho mejor de lo que yo misma creía en un principio, ya que tenía una conclusión fuerte que creo que dejó al tribunal con un buen sabor de boca.

Lo más duro fue la lucha psicológica por no rendirme

Lo más duro fue la lucha psicológica por no rendirme, por no dejar el proceso de oposición, habiendo fracasado en varias ocasiones en Madrid. No fue fácil trabajar y estudiar a la vez; exigía mucho esfuerzo por mi parte y a veces sentía que no tenía vida. Sólo cuando conseguí equilibrar ese duro trabajo con mi vida diaria (sin quitarme algunos ratos de disfrute entre amigos) y lo integré como parte del propio trayecto vital. Fue entonces cuando todo empezó a tener un verdadero sentido.

La número 1 de Castilla y León

Es bonito el aprendizaje que se va adquiriendo a lo largo del tiempo y la propia consciencia tanto de las debilidades como de mis fortalezas. Es un camino largo, pero con alegrías que sólo se aprecian con el paso del tiempo. En esta última oposición iba mucho más relajada que otras veces porque lo consideré sólo una prueba para el proceso selectivo que se realizará en 2027 en Madrid. Eso me ayudó a desarrollar mejor las pruebas sin tanta presión interna, pues, tiendo a ser autoexigente. Para mi sorpresa, el proceso fue mucho mejor de lo esperado, puesto que he sido la primera en puntuación de toda Castilla y León con un 9,6 en total.

Los dos últimos cursos me preparé con Opolengua

Con Opolengua me he preparado dos cursos. En el primero fue un año de duelo por haber dejado a mi antigua pareja y por el fallecimiento de mi abuela. Fue un curso muy duro en el trabajo en el que Eduardo me ayudó a nivel psicológico para no dejar el proceso de preparación de las oposiciones de Lengua y presentarme a la prueba con bastantes buenos resultados, teniendo en cuenta mi situación personal. No aprobé la primera parte, pero la parte teórica era suficientemente buena como para haber podido pasar.

El segundo año me preparé sobre todo la parte práctica, puesto que también asistí cada mes a las clases de Comentario Vivo (sesiones grupales que realizábamos con Eduardo en Opolengua donde analizábamos un texto en videoconferencia durante dos horas). Esta preparación me dio perspectiva y suficiente confianza como para enfrentarme de verdad a esta parte con éxito, aunque en el proceso hubiera momentos en los que no lo sintiera así.

La parte de la programación la fui trabajando durante años, pero la modifiqué totalmente el último curso para adaptarme a la normativa vigente. Me ayudó llevar bien aprendida la parte de la programación y haberme estudiado los esquemas de cada unidad. En la “encerrona” que duró una hora antes de la exposición oral, seleccioné bien el material que llevaba para mostrárselo al tribunal, escribí el esquema para desarrollar en la exposición oral y me repasé especialmente la unidad didáctica que me tocó de las que había preparado. El tribunal apreció el material seleccionado, mi espontaneidad, mi exhaustiva preparación, que hubiera aprendido bien la legislación vigente (que escribí en la pizarra al comenzar mi exposición oral) y que supiera adaptar mi perspectiva a lo que me pedían en la cuestión que me plantearon al final de la exposición oral.

No hay que rendirse nunca. ¡Una plaza es tuya!

En mis ocho años opositando animo a cada uno de los que están en el proceso a no rendirse; parece que la meta es lejana (e, incluso, imposible), pero nada más lejos de la realidad. Si se trabaja con tesón, constancia e ilusión, cuando esta última falle, la rutina salvará el proceso y, finalmente, será un éxito. Confiar en el acompañamiento y la ayuda de profesionales como los de Opolengua es el primer paso del camino hacia la cima. ¡Mucho ánimo y a por todas! ¡Una plaza es tuya!