¡Feliz año de estudio! ¡Comenzamos el año 2026 con fuerza! Tras unas vacaciones que nos han servido para cargar nuestras pilas y también para reflexionar y hacer buenos propósitos para el año entrante, volvemos a la carga con renovada ilusión. Para algunos, este año hay oposiciones y habrá que prepararse a tope. Para otros, hay que plantearse seriamente que las oposiciones de 2027 ya se acercan y que todo esfuerzo destinado a su preparación es un tiempo muy bien invertido para destacar entre los aspirantes.
Y nosotros hacemos también nuestra primera entrada del año 2026 con la publicación de la solución de nuestro Ponte a prueba, el acertijo que quiere servir de luz a las esforzadas y nobles personas que preparan las oposiciones de Lengua en su prueba más exigente: la del comentario de texto.
En Navidad siempre elegimos una obra acorde con el período. Y así ha sido otra vez, solo que en esta ocasión nos hemos decantado por una obra más reciente que en otras ocasiones. Nuestros seguidores, como siempre, han mostrado su fino olfato literario, dando con la clave del texto.
Y así, tanto nuestras seguidoras destacadas Eva López Santuy, Lidia Parra González y Cris Alrío como nuestra amiga María Pilar Carbonero Muñoz han dado con sus claves temáticas y formales al señalar en sus comentarios en nuestra página de Facebook de opolengua.com que se trataba de un indicando que por su estilo pertenecía a la generación del 27. ¡Enhorabuena a todas ellas y ojalá que el día D tengan la misma fortuna!
Y es que efectivamente se trataba de la «Letrilla de la Virgen María esperando la Navidad», de Gerardo Diego (1896-1987) que se publicó en el número 1 de la revista Cisneros en 1943. Y nada más por hoy. Feliz año de estudio.
Saludos y ánimo. ¡A por la plaza!
Cuando venga, ay, yo no sé
con qué le envolveré yo,
con qué.
Ay, dímelo tú, la luna,
cuando en tus brazos de hechizo
tomas al roble macizo
y le acunas en tu cuna.
Dímelo, que no lo sé,
con qué le tocaré yo,
con qué.
Ay, dímelo tú, la brisa
que con tus besos más leves
la hoja más alta remueves,
peinas la pluma más lisa.
Dímelo y no lo diré
con qué le besaré yo,
con qué.
Pues dímelo tú, arroyuelo,
tú que con labios de plata
le cantas una sonata
de azul música de cielo.
Cuéntame, susúrrame
con qué le cantaré yo,
con qué.
Y ahora que me acordaba,
Ángel del Señor, de ti,
dímelo, pues recibí
tu mensaje: «He aquí la esclava».
Sí, dímelo, por tu fe,
con qué le abrazaré yo,
con qué.
O dímelo tú, si no,
si es que lo sabes, José,
y yo te obedeceré,
que soy una niña yo,
con qué manos le tendré
que no se me rompa, no,
con qué.





