¿Qué es la oposición y cómo encararla?

¿Qué es la oposición y cómo encararla?

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La oposición es un proceso de enriquecimiento personal. La oposición es un viaje hacia nosotros mismos y hacia nuestro futuro. La oposición es una travesía, como la de un barco, que nos va a llevar a un nuevo mundo: al de nuestros objetivos personales. Y como todo viaje, supone un autodescubrimiento de quiénes somos y de qué es lo que nos rodea. Una vez acabado el proceso, si lo hemos vivido de forma adecuada, no os quepa la menor duda de que se habrá producido un cambio en nuestro interior. Seremos otros… Y veremos el mundo de otra manera: a nuestros semejantes, a las relaciones políticas y económicas. Porque todo lo veremos a la luz del enorme esfuerzo realizado. Y compararemos ese esfuerzo, esa lucha titánica y constante que hemos llevado a cabo día a día durante meses y años con la de otras personas que también en su ámbito vital e histórico emprendieron viajes difíciles como el nuestro. Y les admiraremos… También compararemos nuestra lucha con la vida relajada y un tanto estúpida de aquellos a quienes todo se les dio hecho sin esfuerzo y un orgullo muy especial, propio de los luchadores, se abrirá paso en nuestra sonrisa. Una sonrisa que no será de desprecio sino de orgullo propio, porque nosotros sabremos que estamos entre los buenos solo porque hemos querido estar entre los mejores. Ese es el premio seguro de quien enfrenta la oposición con determinación, constancia y coraje.

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Quien se plantea así esta tremenda travesía, ya está contribuyendo a su éxito. ¿Por qué? Pues porque el viaje hacia nuestras mejores virtudes transmite ilusión y entusiasmo; y la ilusión y el entusiasmo son las velas imprescindibles para alcanzar nuestros objetivos y ser felices. Hay que tener muy en cuenta que a lo largo de estos meses (incluso años) va a haber momentos malos, muy malos y peores y una mentalidad positiva nos va a ayudar a sobrellevarlos. Igual que en alta mar, habrá días que no veamos costa, que nos cerquen las tormentas y que todo parezca un pozo oscuro, como un barquichuelo al pairo de la tempestad. Sí, son muchas horas en soledad, en tensión, estudiando, pensando si lo estamos haciendo correctamente y sufriendo por lo que nos pueda deparar el destino desconocido.

La oposición es una lucha individual, un empeño propio y exclusivo que nos va a convertir en mejores personas. Y además es una competencia, una competencia contra otras personas en la que unos obtendrán sus objetivos y otros no. No hay plazas para todos. Y eso no se puede olvidar. El sistema debe garantizar que los mejores acceden a ellas. Eso es lo mejor para la sociedad, para los usuarios, que no lo olvidemos, son los alumnos. Por tanto, es absolutamente erróneo plantearse la oposición como si fuera un grupo de una clase. Cada uno debe hacerse sus materiales, enriqueces su propio temario y luchar solo por sí mismo. Esa es la verdad de la oposición.

La moral es muy importante: disfrutar de lo que hacemos sin agobiarnos por lo que no hacemos, Debemos disfrutar de nuestros pequeños éxitos diarios. Saberse un epígrafe, construir una buena actividad, descubrir cosas en un texto. Darse premios como salir al cine, relajarse con una charla entre amigos cerveza en mano, ir de compras, disfrutar de nuestros hijos o nuestra pareja sabiendo que hemos alcanzado un pequeño objetivo, que hemos dado un pequeño paso que nos lleva a alcanzar el puerto final.

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La fe es decisiva también. Bienaventurados quienes tienen en qué creer porque todo les será más fácil. Quienes creen en Dios parten con ventaja si tienen fe en que el Él quien les ha situado ante su misión personal, la de hacerse docente y educar a otras personas. Quiénes no creen en Dios, deben también buscar la fe, pero en sí mismos, en su valor como seres humanos conscientes y consecuentes con las tareas que como especie nos hemos marcado. Al fin y al cabo, no somos más que un eslabón que enlaza generaciones y nosotros queremos, como docentes, ayudar a transmitir nuestro acervo cultural (el de nuestros antepasados) a otras generaciones (la de nuestros hijos) para que a su vez lo enriquezcan y depositen en nuestros nietos. Quién no es capaz de encontrar la fe, lo pasará mal y está más cerca del abandono. Quien tiene fe, encara los problemas con ánimo y los vence porque cree que va a conseguir aquello para lo que está destinado. Quién tiene fe, sabe que hay un puerto esperando en la negra noche. Y no desespera… porque sabe que amanecerá. Somos elegidos. De verdad. Creámoslo.

DSC_0701Finalmente, hay que actuar buscando la inspiración constantemente. Debemos asumir que hemos entrado en una nueva dimensión de nuestra vida: somos opositores, somos zahoríes de la inspiración… También puede que seamos madres, carteras o teleoperadores, incluso profesores interinos… Pero ahora y hasta obtener la plaza, somos opositores. Y todo el día debemos ser conscientes de eso y estar atentos a cualquier cosa que excite nuestra inspiración: estar atentos a la prensa, a la televisión, a la vida para captar cosas de lo que ocurre en todos los ámbitos: educativo, literario, lingüístico, creativo de manera que esto pueda influir en nuestra oposición (ya sea en el temario, las lecturas, los comentario o la programación…). Un día vamos al cine y vemos una película asombrosa que nos inspira. Vemos un anciano que nos recuerda un poema. Leemos un poema que nos inspira una actividad para una clase. Hacemos un viaje que nos inspira todo un proyecto… Inspiración es la palabra.

El curso 2016 ya ha comenzado: viaje, fe, inspiración, constancia… esas son mis palabras favoritas.

Bienvenidos al curso 2016 de www.opolengua.com

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