La sangrante situación de los opositores hispanohablantes en Navarra. Carta de una opositora víctima de la euskaldunización.

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Una opositora de Navarra cuyo nombre voy a dejar en el anonimato me envía esta semana este correo electrónico. Como me ha parecido de interés general y creo que da pie a una profunda reflexión, le he pedido permiso para publicarlo en el blog, a lo que ella ha accedido. El subrayado es mío.

Estimado Eduardo:

Como sé que eres una persona comprometida con lo que pasa en tu país, me gustaría comentarte lo que ha ocurrido en Navarra con la OPE (Oferta de Empleo Público) que el viernes anunció el consejero de educación. Tras cuatro años sin oposiciones en Navarra, tras el anuncio del consejero de que en estos próximos cuatro años iba a sacar un número muy generoso de plazas en educación, y tras un par de meses de espera e incertidumbre, finalmente el consejero anunció este viernes una OPE en la que las plazas de infantil y primaria generalista (120 en total) son todas en euskera (en castellano ha convocado únicamente especialidades).
El jarro de agua fría ha sido tremendo para una comunidad cuya lengua, en un 83%, es el castellano. Esto es más sangrante, si cabe, cuando en el País Vasco este año convocan oposiciones en secundaria, con lo cual el efecto llamada va a ser brutal. La consecuencia es clara, efecto llamada para los euskaldunes del País Vasco, mientras que los navarros nos vemos obligados a emigrar a otras comunidades.
Todo esto propiciado por un Gobierno cuatripartito en el que la izquierda más radical (Izquierda Unida y Podemos) ha dado el poder a partidos nacionalistas vascos (PNV y Bildu, el brazo político de ETA), que quieren anexionarnos a través de la educación y del idioma.
Para secundaria han anunciado 97 plazas para 2017, ampliables en función de la tasa de reposición. Pero claro, no han concretado ni especialidades ni idioma, con lo cual me temo lo peor.
En fin, simplemente te lo quería contar porque creo que es de justicia hacerse eco de estas injusticias y de los maquiavélicos planes de los partidos nacionalistas, que siempre acaban dividiendo y enfrentando a las personas a quienes gobiernan.
Un cordial saludo,
X.

¿Qué podemos decir a todo esto? Pues que nuestra reflexión intentará abordar la cuestión desde diferentes puntos de vista.

En primer lugar, desde el punto de vista de los usuarios del sistema, que son los alumnos y no los profesores, esta decisión del Gobierno cuatritpartito de Navarra es un atropello que no tiene en cuenta el futuro de estos alumnos sino sus  planes políticos. Un alumno de Infantil y Primaria rinde más si es escolarizado en su lengua materna. Esto no solo lo reconocen los estudios internacionales (como la última conferencia de la Unesco, 2014, en sus puntos 1 y 2)  sino que es de sentido común. Aquí no se está diciendo que los niños euskaldunes no puedan estudiar en su lengua, sino que no se imponga a los hispanoparlantes de tres años (que no se pueden defender por sí mismos) una lengua que no es la suya. Yo solo creo que esto sería justificable si la lengua que se les impusiera a los escolares les abriera las puertas de su futuro profesional por permitirles comunicación con centenares de millones de personas en todo el mundo. Hay pocas lenguas capaces de hacer eso. Creo que el euskera no es una de ellas. Es más, esta es la situación inversa porque se quiere impedir a estos niños que aprendan en español, una lengua que no solo es compartida por 500 millones de hablantes y les abre las puertas de toda América (EEUU incluido) sino que además es la suya propia, la materna. Así pues, atropello total.

Desde el punto de vista del usuario, lo que se exige de un sistema educativo es (más que dinero) un profesorado de calidad. Somos los docentes quienes aportamos la calidad a la enseñanza. Todos recordamos a algún docente que marcó nuestra vida y fue un modelo de comportamiento, rectitud, laboriosidad, amor y justicia. Todo lo demás es demagogia. Y en este sentido, es obvio que el sistema educativo navarro a partir de estas oposiciones va a tener menos candidatos porque a una parte importante de ellos (a la inmensa mayoría) se les va a privar de la ocasión de presentarse. Y de la cantidad sale la calidad. China o Estados Unidos ganan muchas medallas en las Olimpiadas, para empezar, porque tienen muchos habitantes.

Y ahora ya, desde el punto de vista de los opositores, la reflexión es clara. Esto es un atropello a los opositores hispanoparlantes (la inmensa mayoría) de Navarra a los que se les está conculcando de hecho, un derecho a poder ejercer su profesión en su propia comunidad autónoma. Lo que interesa a los opositores es un sistema justo e igualitario que permita que en una competición objetiva se destaquen los que serán los mejores docentes. Eso es lo que interesa a la sociedad y a los propios opositores. Una medida así vulnera el principio de igualdad de facto porque unos opositores se pueden presentar en todas las comunidades de España y otros no. Yo siempre he defendido que haya una sola oposición (con idéntico sistema de acceso en cuanto a temario y prueba práctica) para todas las comunidades autónomas. Parece que eso solo se conseguirá si el Estado recupera las competencias en educación, transferidas en los últimos 30 años para dar de comer al Ogro separatista con los resultados que hoy estamos viendo.

Finalmente, no podemos olvidar que este atropello tiene culpables y víctimas. Las víctimas somos todos los españoles que no hablamos euskera (opositores o no, navarros o no) pues no nos podemos presentar allí mientras que a los navarros se les obliga a marchar de su comunidad a La Rioja, Madrid o donde sea. Ya estamos hartos del exilio al que se han visto sometidos decenas de miles de profesores en los últimos treina años por la presión separatista.

Los culpables son los partidos del cuatripartito (Geroa Bai, que como dice nuestra opositora es la filial del PNV, EH Bildu, Podemos e Izquierda Unida). Mención especial nos merecen los dos últimos que son partidos que se presentan en toda España. No hay mayor casta que la que se ha generado en la educación en los últimos treinta años empleando la lengua (catalana y vasca) como una especie de estatuto de limpieza de sangre que ha forzado a un lento exilio a miles de docentes. Alfombra roja para los que hablan las lenguas minoritarias. Camino de espinas para los que hablamon la lengua común.

El 20 de diciembre nos han convocado nuevamente a votar y cada partido debe aguantar su vela y responder de sus aciertos y errores. Y los opositores (y los españoles todos) deben votar pensando qué es lo justo y necesario para que nuestra nación crezca y progrese dando la mejor educación posible a nuestros alumnos.