Gestionar la moral y el cansancio del opositor

Por los correos que recibo últimamente, veo que hay algunas personas que están pasando en estos días bastante tensión y cansancio en el estudio de las oposiciones. Tratamos hoy aquí este importante tema.

Es normal estar cansado

Es absolutamente normal que nos sintamos algo cansados. Estamos ya en diciembre y se acumulan en nuestro cerebro más de tres meses de dura tarea. Horas para memorizar, repasar, leer y practicar comentarios o hacer la programación. Para quienes realizan nuestro Curso Opolengyua 1, aunque se preparan a dos años vista para las Oposiciones de 2018, es practicamente igual. El curso profundiza en todos los detalles de la oposición y eso quiere decir tiempo. Se va tocando más profundamente cada tema, pero eso no quiere decir que el ritmo sea bajo, sino que cada persona puede regular el curso al nivel de tiempo que tiene. Pero todos queremos hacer todo y nos sentimos mejor  si realizamos todas las tareas. Eso es difícil muchas veces, por lo que podemos sentirnos frustrados.

Ahroa ya sabemos que la oposición exige un esfuerzo enorme y el ritmo del curso es muy exigente. Estamos subiendo una montaña enorme y el vértigo es normal. Parece que los temas no nos los sabemos tan bien como antes, que las ideas de los comentarios se nos escapan y que la programación no acaba de tener la forma que nos gustaría. ¿Que hacer?

Además tenemos hijos, padres, pareja, trabajo… Obligaciones y afectos hacia personas con necesidades que no podemos esquivar. Y cuando las atendemos, nos entran remordimientos por no estar estudiando y cuando estamos estudiando, nos entran remordimientos por  esquivar nuestro lado afctivo.  ¿Cuàndo se acabará la lista de las cosas que nos agobian?

La tensión nos puede paralizar como opositores

Lo cierto es que a duras penas sacamos un par de horas diarias, en tiempo de nadie, en la noche o en la mañana. Y luego vienen los remordimientos. ¡Que poco estoy estudiando! ¿Para eso me apunté? ¿Otro año que se me va en blanco? Y aquí se vuelve a entrar en un círculo vicioso que no lleva a ningún sitio.

Esta es la situación que, a grandes rasgos, sufren día a día muchísimos opositores. Yo también la sufro desde hace 23 años, cuando me puse a estudiar en serio las oposiciones. Tened en cuenta qeu yo me puse a preparer opositores en 1999, tan solo un año después  de mi plaza y, desde el principio, he impuesto un fuerte ritmo a mi vida, abarcando cada vrz más personas. sintiendo yo mismo la tension de los opositores y la mía propia por cumplir con familia, oposiciones, instituto y mis aficiones literarias, que ahora pienso cultivar más con el lanzamiento de mi editorial digital Gratia et Amore. Si digo todo esto, no es para vanagloriarme, sino para que comprendáis que yo me pongo en vuestra piel y os comprendo perfectamente.

Estamos cansados. Esto es lógico. Vamos a ser positivos y pensar. Muchos han estado en nuestra misma situación y han salido adelante. ¿Cómo? Apliquemos el sentido común.

Gestionar el cansancio del opositor con sentido común

Lo más importante somos nosotros mismos. Es imprescindible que mantengamos la moral alta, que estemos convencidos de que la meta está ahí, aunque sea muy lejos, pero a nuestro alcance.

La oposición es un camino largo y eso no lo podemos olvidar. Es un maratón, una larga travesía. A muchos nos costó años completarlo. Miles de horas de estudio. Así que hay que plantearse dar pasos, siempre adeleante, más cortos o más largos. Incluso habrá semanas en que no avancemos nada. Y es normal y hay que asumirlo, porque la vida nos interpone muchos obstáculos. Cuando eso ocurra, de poco sirve martirizarse. Incluso hay veces que es bueno parar para tomar más impulse. Lo importante es no retroceder y tomar positivamente cada paso que damos, por pequeño que sea.

Y es que eso es verdad, pues cada hora que invertimos en la oposición es un paso adelante. Aunque sean solo un par de horas cada día o aunque solo sean unas pocas horas cada semana. Son un paso adelante y por ello debemos estar confiados y orgullosos.  No miremos nuestros pecados, sino nuestra fe. No mires lo que podrías haber hecho, sino lo que hemos hecho, lo que hemos avanzado. Tomamos coniencia de que seguimos avanzando. Y por eso, venceremos.

Elegir nuestro propio ritmo de estudio

Y para avanzar, debes elegir el ritmo que nos permita avanzar dia a día, semana a semana y luego intentar sostenerlo. Si no puedes con él, baja a un ritmo algo menor, hasta que encuentres el ritmo que es el tuyo, tu propio ritmo.

Ten en cuenta que muchas veces, al principio del año, el ritmo lo marca simplemente nuestra ilusión y nuestro optimismo y cuando no se cumple ese ritmo imposible, tendemos a desmoralizarnos. Como si fuera la película Del revés de Disney, es ahí cuando tiene que intervenir la razón para poner las cosas en su sitio, diciéndole a la ilusión que lo que plantea no es posible y diciéndole a la tristeza que no incordie ni se entrometa donde no la llaman. Ahí tienen que acudir el sentido común y la fe para sacarnos del atolladero. La serenidad es la que nos va a permitir avanzar y tanto más, cuánto mayores sean nuestras complicaciones.

Ten en cuenta que muchos personas se obsesionan con un ritmo imposible de mantener, por lo que acaban desfondándose y abandonando la oposición. Es imprescindible la alegría, la seguridad y la fe. Si eso lo conseguimos bajando un poco el ritmo, no lo dudes. La alternatia terrible puede ser la anemia, la tension emocional e incluso el abandono.

Lo más importante es la moral del opositor

Lo más importante de un ejército es su moral. No lo olvides nunca. Cuida tu moral y tomas las decisiones pertinentes para garantizar tu salud física y emocional.

No olvides nunca que avanzar siempre es avanzar y cada paso que damos es una victoria en el camino hacia la meta. Y esto es una verdad como un templo. Así que  hay que prepararse para un nuevo impulso con alegría y serenidad.

Un fuerte abrazo para todas las personas que comprenden este mensaje, Y la mejor de las suertes a quienes lo aplican, porque suyo es el presente y el  futuro.