¿Por qué es importante la corrección individualizada?

Así aprobé las oposiciones de Lengua y literatura

¿Quién fue mi preparador de oposiciones?

Cuando comencé a preparar mis oposiciones tuve una enorme suerte. Bueno, rectifico, yo me embarqué en preparar las oposiciones porque una tarde de primavera de 1992, me encontré en la calle del Arenal, en Madrid, a mi antiguo profesor (desgraciadamente ya fallecido) Jesús Felipe Martínez Sánchez. Una persona magnífica y un profesor ejemplar cuya página, www.jesusfelipe.es  (aún en funcionamiento), muchos conoceréis pues contiene muchos ejercicios interactivos tanto para nuestros estudiantes de secundaria y bachillerato, como para preparar las oposiciones.

Se puede decir que aquel encuentro cambió mi vida, pues me animó a preparar las oposiciones, me quitó el miedo y, sobre todo, me aseguró que me ayudaría encaminando mis esfuerzos y corrigiendo mis comentarios y exámenes. Dicho y hecho, en los siguientes cinco años (que se dice pronto), yo regularmente quedaba con Jesús cerca de su casa en la calle Arrieta y tras corregirme un comentario o un examen, nos tomábamos unas cervezas. Esas correcciones eran vitales para mí pues me aclaraban conceptos y sobre todo, pulían mis errores y afilaban mis aciertos, convirtiendo mis temas y comentarios en un arma cada vez más eficaz.

¿Cómo son las correcciones colectivas?

Y esta es la reflexión que quiero plantearos hoy: la importancia de las correcciones individualizadas. Muchos sabemos que en las academias se hacen correcciones en grupo. El preparador manda un comentario y luego a la semana o dos semanas, ese comentario es corregido ante todo el grupo, bien leyendo fragmentos de los comentarios realizados por los opositores o bien explicando el propio preparador su solución al comentario. Esto no es malo. Es comparable a una clase de esquí colectiva en la que solo algunos de los intervinientes se lance pendiente abajo mientras los demás miran.

Lo mejor para el opositor es la corrección individualizada

Pero lo mejor es que a cada uno nos quién, nos aseguren en nuestras virtudes y nos corrijan nuestras debilidades, de forma que de nuestro propio ejercicio (y no del del compañero) obtengamos enseñanzas.

Es imposible aprender a comentar sin realizar comentarios. Repartirse el tiempo, hacer citas adecuadas y comentar adecuadamente los rasgos es una técnica que se consigue poco a poco, semana a semana, comentario a comentario.

Y es mucho mejor aprender a realizar comentarios con una guía que nos haga ganar tiempo y que nos corrija a nosotros mismos, de forma individualizada, dedicándonos un tiempo, una preparación y un esfuerzo a nosotros mismos y no a un grupo en general, con el que podemos tener más o menos en común, pero que no será nunca igual a nosotros.

Unas personas fallan en la expresión, otras en las citas, otras en la métrica, otras en. Unas no saben que son magníficas expresándose, otras no saben que tienen una enrome sensibilidad. La oposición es compararse y competir con otras personas y solo quien lee muchos ejercicios, porque ha estado en un tribunal o porque llevo muchos años preparando, puede ayudarnos a situarnos en el contexto general.

Cada opositor es único para nosotros

Cada uno de nosotros es único y requiere una atención personalizada. Un monitor de esquí que nos ayude lanzarnos pendiente abajo con seguridad y firmeza, puliendo nuestra técnica y acelerando nuestro aprendizaje. Eso, en el esquí, en el aprendizaje del piano o en las oposiciones, se consigue con una formación y una corrección individualizada.

Por eso, cuando alguien me pregunta cuál es la mejor academia o el mejor preparador, yo siempre pregunto cómo son las correcciones que realizan. Y si no son personalizadas, me quedo un poco triste, pensando que las cosas siempre se pueden hacer mejor. Justo eso, dedicarnos a la personalización es lo que hacemos en Opohispania y Opolengua.

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