¡Ponte a prueba! 31/2019 (Solución) Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Esta semana no ha habido acertantes en nuestro concurso “¡Ponte a prueba!” con el que preparamos la prueba de comentario de texto de las oposiciones de Lengua castellana y literatura.

Y no es de extrañar pues se trataba de un texto difícil. Era el tercer acto de Los malcasados de Valencia (¿1595?) de Guillén de Castro (1569-1631). Este autor, típico caballero de la época, soldado y poeta, desarrolló una interesante e intensa vida durante la que fue gobernador en Italia, se casó tres veces y alcanzó fama como dramaturgo en Madrid. Los malcasados de Valencia es una de sus más famosas composiciones, realizada durante su juventud, ras conocer a Lope de Vega en su destierro valenciano.

Como decimos, no ha habido acertantes, pero creemos que merecía poner un texto así como forma de animar a los opositores que se presentarán en la Comunidad Valenciana a conocer aunque sea de forma superficial los autores valencianos más importantes de la litreatuar española hasta el siglo XVIII, por si fueran elegidos para el texto filológico-literario. Esperamos haber contribuido a ello.
Y nada más. El miércoles volveremos con nuestra entrada de análisis sobre las oposiciones.

Sale Pierres, como mujer, con su manto, luchando con Galíndez.
PIERRES Pardiu que aus tinc de matar,
al billaco bujiarrón.
ALGUACIL ¿Qué es esto? ¡Figuras son
que son muy para mirar!
¡Teneldos! Parece sueño
lo que se ha ofrecido aquí.
Sale Hipólita sola.
HIPÓLITA ¡Hermano!
LEONARDO Hermana, salí,
que ya tenéis otro dueño.
DON ÁLVARO ¡Qué súbita confusión!
VALERIÁN ¡Qué descomedida afrenta!
ALGUACIL No sé qué diga o qué sienta
de tan no vista ocasión.
ELVIRA Confieso que pude hacer
este enredo.
ALGUACIL ¿Cómo fue?
ELVIRA Primero, señor, diré
a todos que soy mujer.
HIPÓLITA ¡Jesús mío!
LEONARDO ¡Caso extraño!
ELVIRA Fue travesura y no mengua.
ALGUACIL ¡Buena cara!
GALÍNDEZ Y buena lengua
para trazar un engaño.
VALERIÁN Oye, señor. De corrido
apenas hablar acierto:
por mi orden quedó muerto
de mi mujer el marido.
Esto con ella traté.
Y como viuda quedó,
caséme con ella yo,
y ella lo diga,
EUGENIA Así fue.
VALERIÁN De la justicia esto escondo,
y de ti vengo a saber
si pudo ser mi mujer.
ALGUACIL Que no puede te respondo,
y hay precisa obligación
de apartarte y de dejalla.
VALERIÁN Pues con eso, señor,
halla mi honra satisfacción.
EUGENIA Yo tengo mi merecido.
DON ÁLVARO A mí el cielo me ha vengado
por un camino extremado.
LEONARDO Di, Señor, ¿a qué has venido?
ALGUACIL Señor don Álvaro, en Roma
la dispensación erraron
los que allí la procuraron,
y de aquí ocasión se toma
para que Hipólita sea,
no vuestra, sino de quien ella guste.
DON ÁLVARO Está muy bien, si ella quiere.
¿Habrá quien crea que yo,
pues honrado soy,
para mía he de querer
contra su gusto mujer?
(¡Qué contento! ¡Libre estoy!)
Aparte. HIPÓLITA Más quiero estar sin marido
que tenello y tener celos.
ELVIRA A ti, señor, y a los cielos,
de quien honor me ha debido,
pedir justicia pudiera,
siendo agora su mujer.
ALGUACIL Pues di, ¿qué quieres hacer?
ELVIRA No quiera Dios que tal quiera.
La vida de los casados
he visto en aquestos dos;
y así, no permita Dios
que a ella extienda mis cuidados.
Volverme quiero a mi tierra,
donde un monasterio habrá
que en dulce paz me tendrá
y no en tan amarga guerra.
ALGUACIL Pues todos quedáis contentos,
no tengo más que esperar.

Comparte esta entrada
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter