Cuando Alba inició su recorrido con nosotros al apuntarse en octubre de 2024 al Curso Total, no sabíamos que su travesía hasta alcanzar su plaza iba a ser una de las más inspiradoras y emocionantes de estas oposiciones de Lengua 2025. Como podrá apreciar quien lea las líneas que aparecen más abajo, Alba ha conseguido su plaza porque posee unas virtudes humanas que la han hecho merecedora de la misma. No todo el mundo es capaz de levantarse a las cuatro de la madrugada todos los días para ponerse a estudiar.
Siempre decimos que para obtener la plaza en las oposiciones de Lengua es fundamental la constancia, la capacidad de concentrarse en el objetivo y, por supuesto, el enorme sacrificio que supone aislarse de los seres queridos: familia, amigos y, sobre todo, los hijos, que, si son pequeños, tienen una limitada comprensión de la causa que hace que una madre no comparta más tiempo con ellos. Ese es un peso que, muy a menudo, hace naufragar a quienes se embarcan en las oposiciones.
Ya en 2016 publicamos un artículo que se llamaba Oposiciones y maternidad donde indicábamos una idea que Alba señala: obtener la plaza en las oposiciones es brindar una vida mejor a nuestros hijos. Ese es el motor que debe movernos y el que inspiró a Alba a ponerse a estudiar las oposiciones de Lengua.
Alba ha trabajado de firme con nuestro equipo y yo quiero destacar aquí la gran colaboración de Virginia Los Arcos, que la ha apoyado enormemente en la realización de su programación.
Alba es una persona muy especial y además ha contado con la inestimable ayuda de su madre, por lo que, a pesar de ser una madre monoparental, ha logrado su objetivo. Por ello, nuestra enhorabuena es en esta ocasión triple: para la abuela, la madre y la hija. Tampoco podemos olvidar a los alumnos navarros y a su sistema público de enseñanza, que contarán entre sus docentes a una profesora que ha demostrado con creces su sabiduría y su calidad humana. ¡Enhorabuena a todos!
“Esto es una opotortura”
Si me hubieran dado un euro por cada vez que he dicho esa frase, ahora estaría montada en un velero rumbo a Grecia. Y es que lo he sentido así: las oposiciones me han parecido una tortura. Como las gotas de agua de un grifo mal cerrado que caen y caen por la noche mientras intentas conciliar el sueño. Lo que pasa es que el premio no tiene precio.
Ofrecerle una vida mejor a mi bebé
Nunca había pensado en opositar. Me parecía una gesta comparable a entrar en Hogwarts o alcanzar un arcoíris. Pero me convertí en mamá monoparental, surgió la oportunidad del tiempo y, con la fuerza que me daba querer ofrecerle la mejor vida a mi bebé, en enero de 2024 me puse a estudiar para las oposiciones de estabilización de mi comunidad, Navarra. Con mucha, muchísima ayuda familiar y mucho, muchísimo esfuerzo personal (ni siquiera recordaba cómo se estudiaba, cómo se memorizaba, y además me sentía una intrusa en mi campo, porque, con los años, mis conocimientos filológicos se habían ido deslizando hasta las uñas de los pies), logré entrar en la lista preferente y pude trabajar cerca de casa, que es lo que yo quería.
Oposiciones de Lengua 2025: No hubo opotregua en Navarra
Cosas de la vida, no hubo opotregua tras eso, porque a finales de ese 2024, en Navarra volvieron a convocarse oposiciones para Secundaria: esta vez, las de toda la vida, las duras, las de reposición. Y yo no sabía ni por dónde empezar: no hacía un comentario de texto en condiciones desde la carrera y tampoco sabía cómo programar con la nueva ley (en las oposiciones de estabilización había sacado muy buena nota en el tema, pero muy floja en la unidad didáctica). Así que sabía que necesitaba ayuda.
Levantarme todos los días a la 4:00 para estudiar las oposiciones de Lengua
Navegando por Internet, llegué a Opolengua. Me encajaban la actitud alentadora y luchadora de Eduardo, además de su firmeza y claridad, y me encajaba que el material lo pudiese estudiar y visionar a mi aire, porque sobre todo he tenido que opositar de madrugada, mientras mi hija dormía en la habitación de al lado. Todos los días hacia las 4:00 de la mañana, como un reloj, arriba. Sin día de descanso, porque no me lo podía permitir. Sin ver a mis amigas y a mis amigos durante meses, porque tampoco me lo podía permitir. Y, lo más doloroso, sin pasar todo el tiempo que me habría gustado con mi pequeña. Por suerte, soy afortunada: mientras yo esquematizaba temas, reaprendía a comentar, corregía exámenes y trabajos del instituto, mandaba correos con dudas a Eduardo, jugaba al “¡Ponte a prueba!” de la web, lidiaba con la ansiedad y los criterios de evaluación, y aprendía de las correcciones que me hacían Virginia y Eduardo. Mi familia se encargaba de que mi hija me echase solo un poquito de menos.
Nunca pierdes si inviertes en un futuro mejor
Ha sido una época muy dura, una carrera de fondo de profundo sacrificio. Pero, sin duda, ha merecido la pena. Y aunque no hubiera sacado la plaza esta vez, porque soy consciente de que a la constancia y el duro trabajo debe acompañarlas la suerte (y sabemos que ese factor es clave en una oposición como la nuestra), también habría merecido la pena, porque nunca pierdes si inviertes en un futuro mejor.
Ánimo para todas las personas que se plantean opositar
Así que ánimo. Hay que abrazar los miedos que nos dicen que es imposible, que no valemos para esto, que los demás son mejores, porque con tesón, confianza y el tiempo que sea necesario para cada persona, de verdad que se puede.
Suerte y, como dice Eduardo, ¡a por la plaza!
PD: en la imagen, mi hija y yo al día siguiente de que salieran las notas definitivas. Nuestra primera excursión juntas en mucho, mucho tiempo. ¡Qué felicidad!









