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Causas y consecuencias de la escabechina en las oposiciones de Lengua 2025

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Foto de Christina Victoria Craft en Unsplash

Desde que aparecieron los primeros resultados de las oposiciones de Lengua 2025 en las diferentes comunidades autónomas, se dio un denominador común: la tremenda criba producida en la primera prueba, que nosotros mismos calificamos de escabechina en un artículo publicado en junio, donde ya apuntábamos algunas razones por lo que esto se podía haber producido.

Ahora, ya pasado un mes desde aquellos días, vamos a tratar de analizar las causas y consecuencias de esta enorme criba y, de paso, trataremos el artículo publicado ayer en el diario El País, ya que, como vocero de las fuerzas gubernamentales, muestra el caldo de cultivo de lo que puede cocerse en las mesas sectoriales (reuniones entre sindicatos y Administración) que se produzcan en las diferentes comunidades durante el mes de septiembre, algo que puede ser decisivo para las próximas convocatorias de oposiciones.  

Un 25% de plazas desiertas en las oposiciones de Lengua 2025

En términos generales se puede decir que han quedado este año más plazas desiertas que nunca en las oposiciones de Educación y también en las oposiciones de Lengua. Según datos que publicaba ayer El País, han quedado desiertas el 35,5% en Madrid, el 33% en Aragón y el 30% en Castilla y León. En Andalucía, por el contrario, no han quedado plazas desiertas.

Causas y consecuencias de esta escabechina para la izquierda política y sindical

Como sucede siempre en la vida (y sobre todo en la política), no importan tanto los hechos como las interpretaciones que de ellos se hagan. Y al producirse estos resultados, las propuestas de la izquierda son las ya esperadas. Para ellos, las causas de la escabechina radican en que el sistema de oposiciones está obsoleto.

Alejandro Tiana, (licenciado en Pedagogía y luego alto cargo socialista desde la época de Maravall hasta la llegada de Pilar Alegría) a quien yo conozco personalmente pues fue mi profesor de Matemáticas y Ciencias Naturales durante 7º y 8º EGB y también mi tutor de 8º EGB en el colegio Siglo XXI (donde yo estudié y donde ya impuso sus métodos pedagógicos que conozco perfectamente), lo tiene muy claro. Según sus declaraciones para El País de ayer mismo, “el dominio del conocimiento debería reformarse para que no consista en tanta medida en “ejercicios de comprobación memorística”, sino que se refuerce la aplicación de dichos conocimientos.

Primar la programación y las unidades

Esto, traducido al román paladino, quiere decir que su propuesta consiste en que en las oposiciones se descarguen los contenidos teóricos para primar la programación y las unidades. Es decir, los pedagogos de izquierda, después de haberse encargado de destruir el sistema educativo en primaria, secundaria y universidad, se disponen ahora a darle el golpe mortal al profesorado convirtiendo las oposiciones en una selección de animadores sociales que no sepan nada.

Los sindicatos “de clase” también apuestan por un cambio “pedagógico”

Como no, los otros grandes cómplices necesarios del desastre educativo del que es consciente toda España, los sindicatos de izquierda (autodenominados “de clase”), también arriman el ascua a su sardina y así USTEA pide que se repita el proceso de estabilización y CCOO va aún más allá, diciendo por boca de Héctor Adsuar, responsable de enseñanza pública de esta organización, que el modelo “debe ser actualizado urgentemente” y “contener pruebas no eliminatorias” y que “el peso fundamental este centrado en la práctica docente, la didáctica y la pedagogía”.

Es decir, CCOO quiere que el proceso de estabilización de 2023-2024 no sea transitorio, sino que se mantenga de ahora en adelante. Y, por tanto, que de aquí en adelante un profesor de Lengua pueda llegar a serlo sin haber demostrado el dominio de los conocimientos propios de la materia.

¿Qué es la calidad de la enseñanza para ellos?

Como hemos podido comprobar en los últimos cincuenta años (y yo ya viví como alumno en el colegio Siglo XXI entre 1970 y 1980), la calidad de la enseñanza para estos señores consiste en que los alumnos reciban un poderoso adoctrinamiento ideológico y puedan pasar de curso y titular sin saber nada y que los profesores puedan llegar a serlo de cualquier materia sin saber nada tampoco. Quieren institutos convertidos en guarderías de adolescentes infantilizados y, por tanto, no necesitan profesores de verdad, sino animadores sociales que mantengan a los alumnos entretenidos y felices.

El choque contra la realidad de estas generaciones se producirá (ya se está produciendo) cuando los alumnos tengan treinta años (como ya les pasó a muchos de mis compañeros del Siglo XXI), cuando se hayan convertido en personas incapaces de esforzarse y rendir en una empresa, sea pública o privada, y se conviertan por ello en inadaptados y/o anti-sistema. Es un proceso que yo conozco bien, porque tengo muchos ejemplos a mi alrededor de personas que estudiaron en el colegio Siglo XXI y ya tienen casi sesenta años.

Estos políticos, mientras tanto, ya se encargan de que sus propios hijos no estudien ni en la escuela ni en la universidad pública y vayan a la privada o a universidades extranjeras, pues la incoherencia personal y la distancia entre lo que dicen y lo que hacen es, casi siempre, sideral.  

¿Por qué se ha producido esta escabechina en las oposiciones de Lengua 2025?

Hecha la crítica a las posiciones defendidas por los perseguidores del saber (que, recordemos, siempre, siempre y siempre se almacena en la memoria), pasemos al sentido común y a explicar por qué se ha producido la escabechina y cuáles van a ser las consecuencias de todo esto.

El modelo de oposiciones de Lengua no es perfecto

Lo primero es indicar que el modelo actual de oposiciones no es perfecto y eso quiere decir, por supuesto, que es muy mejorable. De hecho, ya hicimos hace años artículos en este blog con ideas sobre cómo debería ser el modelo de oposiciones que incluso enviamos a José Antonio Marina, cuando este se encargó de encauzar las propuestas de reforma del sistema educativo. Y, por ello, no vamos a abundar en esto ahora.

Pero sí debemos recordar que la calidad de un sistema educativo no se mide en el grado de felicidad y colocación de los aspirantes a ser profesor, sino en el aprendizaje real de los alumnos testado de forma externa; es decir, en la cantidad de conceptos y procedimientos que estos alumnos saben. Y de transmitir ese aprendizaje real no pueden ocuparse animadores sociales, sino personas que sepan explicar lengua y literatura de verdad y, por ello, la base de mejora de la calidad del sistema es siempre la mejora en la calidad de formación del profesorado.

La situación real en los centros

Mi hija menor ha terminado este año 4º ESO en un instituto público de Jerez (IES Álvar Núñez) y en todo su desarrollo educativo siempre me ha dicho que, salvo dos o tres profesores por año, los demás no dominaban su asignatura y en algunos casos (Inglés) ella sabía mucho más. También sé por ella que todos los alumnos de su clase titularon y yo mismo estuve en el acto de graduación donde se bromeó sobre esto. Es decir, el aprobado general obligatorio que impusieron los inspectores de la Junta de Andalucía en 2020 (último año en que yo di clase en el IES Francisco Javier de Uriarte) se ha mantenido. Esta es la triste y perentoria realidad del sistema educativo, como sabe cualquier persona que trabaje o tenga hijos en él.  

Las razones de la escabechina en las oposiciones de Lengua son multifactoriales

Entonces ¿por qué se ha producido esta escabechina generalizada? Vamos a pasar a ver los diferentes elementos que han influido. En este análisis me baso en mi propio criterio como opositor y preparador de Lengua en los últimos treinta y tres años y en las decenas de conversaciones mantenidas con opositores y miembros de los tribunales durante las oposiciones de Lengua de este año.

El factor decisivo ha sido la dificultad e imprevisibilidad de las pruebas prácticas

Este, como ya analizamos en nuestro artículo de julio, este ha sido el factor más importante. Las pruebas de las oposiciones de Lengua en Madrid, en Castilla La Mancha, en Aragón y en muchas otras comunidades han sido nefastas en su formulación. Bien por hacer preguntas irrelevantes, bien por hacer preguntas dificilísimas e imprevisibles, bien por hacer una estructura del examen absolutamente irrealizable o bien con contener un compendio de estos tres errores.

¿Quién pone el ejercicio práctico?

¿Y esto por qué ha sido así? Hay que recordar que los exámenes no los ponen las Administraciones directamente, sino que eligen al presidente del tribunal número 1 para que lo haga. Una causa puede ser que los inspectores de las Administraciones (casi siempre maestros promocionados a pedagogos) hayan permitido estos excesos de los presidentes para generar una debacle que facilite el cambio del modelo que ahora han pasado a pedir. Esta es una teoría posible, pero yo la veo un poco conspiranoica.

No creo que estos enemigos de la enseñanza tengan este grado de coordinación. Creo más bien que la dificultad de los exámenes se ha debido a una reacción de profesores “eruditos” que están escandalizados por el bajo nivel del profesorado interino que llega a sus centros en los últimos años y se han tomado las oposiciones como una revancha o una especie de hacer la guerra por su cuenta para elevar la calidad del sistema (“Esto lo arreglo yo. Se van a enterar”).

El desastre de lo realizado, sea cual fuere la causa, ha sido tremendo, ya que han creado la mayor crisis de las oposiciones en su historia al diseñar exámenes que ellos mismos no hubieran podido resolver. Como los inspectores son maestros que no saben nada de ninguna asignatura no pueden fiscalizar su trabajo, pues no tienen conocimientos más allá de ideas pedagógicas que repiten como papagayos, aunque no hayan producido ni un solo logro real en ningún país en casi un siglo de implantación.

La existencia de rígidas y ridículas rúbricas

Esta parte sí corresponde directamente a la inspección educativa y a los pedagogos de toda España. A estos señores lo primero que hay que decirles es que en español, según la RAE, una “rúbrica” es una firma y ya estamos hartos de que se quieran hacer los interesantes como buenos “eruditos a la violeta” con la neolengua y los anglicismos a los que nos someten desde hace décadas. ¡Papanatas, aprendan a hablar con llaneza la noble y bella lengua española y dejen la enseñanza de la lengua tranquila! Como dice Cervantes a través de don Quijote, «llaneza muchacho, que toda afectación es mala».

El caso es que antes los tribunales tenían un margen de libertad amplio para evaluar un ejercicio y eso ahora no existe, pues las plantillas de evaluación impuestas por los inspectores son absolutamente rígidas y pormenorizadas (hasta el punto de que pueden contener hasta cincuenta apartados a razón de 0,2 puntos). ¿Qué opositor va a encontrar en un comentario en hora y cuarto cincuenta elementos? Y esto, por no señalar las sandeces que aparecen… Por ejemplo, en Andalucía hay un apartado en la evaluación del tema según el cual es obligatorio hacer un esquema dentro del tema. ¿A quién se le ha ocurrido esta chorrada en un tema de literatura? ¿Por qué es mejor que aparezca un esquema de forma obligatoria? Esta estupidez es increíble, pero cierta.

La gran cantidad de opositores mal preparados en las oposiciones de Lengua

Este es el tercer factor que tampoco podemos soslayar. Hay muchísimos opositores que no han podido contestar ninguno de los cuatro temas que les han caído. Esto ha alcanzado al 80% de los aspirantes en las oposiciones de Lengua, según me han manifestado quienes estaban en los tribunales. Hay casos de mala suerte, por supuesto, pero el 80% no tiene mala suerte. Que se levanten el 80% de los aspirantes sin poner una sola línea quiere decir que un porcentaje elevadísimo de las personas que fue a las pruebas llevaba muy pocos temas memorizados. Y cuando se llevan pocos temas es porque se ha estudiado poco tiempo o se ha estudiado mal.

¿Y por qué se estudia poco tiempo?

Hay varias razones.

La memoria va antes de la práctica

Una es que hay muchas personas que han tenido que esforzarse muy poco en la primaria, secundaria y universidad y ya no saben estudiar de verdad, porque no lo han necesitado nunca. Cuando se enfrentan a memorizar los setenta y dos temas que suponen las oposiciones, naufragan con el primero. De ahí la importancia de nuestro Método de Estudio Opolengua. Hay que indicar, además, que no se puede preparar seriamente el ejercicio práctico si no dominamos el temario. Si no tienes bien memorizado el tema del Renacimiento (tema 47), no puedes hacer bien un comentario literario de un texto sobre un soneto renacentista. Es así. La memoria va antes de la práctica.

La elevada oferta de plazas

Otra causa tiene que ver con el elevado número de plazas que se ha ofertado en las oposiciones de Lengua desde 2004. Hasta ese momento eran comunes en Madrid o Andalucía convocatorias de cincuenta plazas y muchas de ocho, diez o doce plazas. Además, solo salían dos bolas. Eso impedía (o dificultaba muchísimo) que una persona pudiera sacarse la plaza a la primera, por lo que debía presentarse más veces y acababa sacando la plaza en cuatro o seis años llevando cincuenta o todo el temario estudiado (como yo).

Ahora, al ofertar muchas más plazas en cada convocatoria, sacarse la plaza a la primera es habitual y por ello, en la siguiente convocatoria hay muchas menos personas que ya inicien la preparación con veinte o veinticinco temas ya estudiados y añadan en la siguiente convocatoria otro más para llegar a cincuenta. Al aparecer con posibilidades muchos opositores nuevos, es normal también que se puedan producir más suspensos.

La elevada interinidad

La tercera causa tiene que ver con la interinidad. En los años noventa, había muchísimos menos interinos de Lengua que ahora. Para que os hagáis una idea, en el curso 97-98 en toda la Comunidad de Madrid solo hubo veintinueve vacantes. Yo era el número 27 de esa lista y cuando me toco elegir en el acto público (entonces no había colocación informática) me quedaron tres plazas: dos en Cercedilla y una en la cárcel de Alcalá Meco (la que elegí, gracias a Dios, pues fue una experiencia impresionante).

En aquellos años, en Madrid, si no aprobabas la oposición en todas sus fases, no podías acceder a una vacante y eso hacía que todos los interinos estudiáramos como locos. Eso hoy no ocurre. El desmesurado crecimiento de un sistema educativo sobredimensionado e inoperante ha hecho que todos los interinos sepan que su puesto de trabajo no corre peligro y, por tanto, ¿para qué estudiar? De entre ellos, solo quienes quieren ganarse la estabilidad futura por sus propios medios lo hacen. Otros esperan que la Administración y los sindicatos “de clase” les den la plaza. Y como hemos visto más arriba, no andan descaminados, pues todos los gobiernos socialistas desde 1982 les han facilitado un proceso que llaman de “estabilización para mejorar la calidad de la enseñanza”.  

¿Qué va a ocurrir entonces con las oposiciones de Lengua?

¿Sánchez pasará a la historia como el primer presidente de España en impulsar dos procesos de mejora de la calidad de la enseñanza a través de la estabilización de los interinos? Pues es posible. Pero no es seguro.

Facilitar el acceso al funcionariado

Es cierto que, en todas las oposiciones (jueces, fiscales, inspectores de Hacienda, técnicos de la Administración, etc.)  la coalición socialista en el Gobierno está apostando por facilitar el acceso al funcionariado rebajando el nivel de las pruebas e incluso controlando a través de una escuela de opositores a los aspirantes. Pero eso no quiere decir que esto se pueda aplicar a Educación, sobre todo en relación con la creación de una escuela de opositores. Creemos que esto no ocurrirá, fundamentalmente, porque los gobernantes no lo necesitan. Esas escuelas están diseñadas para controlar políticamente a los futuros funcionarios en sectores donde estos suelen ser de derechas.

Esto no pasa en Educación (donde gran parte del profesorado es de izquierdas) y por ello, no creo que lo vayan a hacer porque ralentizaría muchísimo el proceso de selección del profesorado y, además, lo encarecería muchísimo. ¿Si ahora ya tienen el modelo de profesores que desean gratis, por qué cambiar? Sí sería posible que, para potenciar a sus compañeros de partido (que copan las universidades) endurecieran las condiciones del máster o lo relacionen con la oposición.

La debilidad del Gobierno influye en el proceso

Pero el complicadísimo mapa político actual y la debilidad del Gobierno hacen muy difícil establecer una perspectiva segura. Es seguro que los sindicatos “de clase” van a buscar que estos datos negativos conduzcan a un cambio en las oposiciones para hacerlas más “pedagógicas” y evitar que se exija que los aspirantes dominen su asignatura. Es seguro que el Gobierno escuchará con agrado sus propuestas porque son dos cabezas del mismo monstruo. Es seguro que, como siempre, sus recetas perjudicarán a los mejor preparados, sean alumnos de instituto u opositores.

Los obstáculos para los planes gubernamentales

Pero hay dos obstáculos importantes para sus planes. El primero es que la coalición socialista no domina las comunidades autónomas (y dudo mucho de que las comunidades del PP, especialmente Madrid, vaya a aceptar una reforma así sin oponerse frontalmente. Además, abrir un proceso sobre un cambio en las oposiciones se va a encontrar con toda seguridad, con las propuestas de Junts, PNV, Bildu, Compromís, Esquerra Republicana y Bloque Nacionalista Galego que abogarán, sin duda, porque cada comunidad pueda hacer su propio proceso de oposiciones de Educación con una ley y un temario diferente.

Y eso sería otra gran dificultad para el PSOE: ¿cómo explicar al electorado de toda España que lo que queda del sistema educativo único se va a romper a petición de las fuerzas centrífugas? Por ello, aventurar una perspectiva es difícil. Todo es posible, incluso que haya oposiciones de Lengua en 2026 para ofertar las plazas que ahora han quedado desiertas. En septiembre u octubre saldremos de dudas cuando esas mesas sectoriales se reúnan.

¿Qué debo hacer como aspirante en las oposiciones de Lengua?

Hay varias cosas que podemos hacer.

Lo primero, ser conscientes de lo que pretenden quienes ya están lanzando el globo sonda del “modelo desfasado”, que es destruir la meritocracia también en las oposiciones (como lo han hecho ya en el propio sistema de enseñanza en todas sus etapas).

Lo segundo, estar atentos a la legislación que pueda surgir para actuar en consecuencia de forma rápida y decidida.

Y lo tercero, no ponerse nervioso ni perder el tiempo en actuar siguiendo ningún modelo más que aquel que ya está publicado y es ley. Ya ha habido varios borradores de nuevos temarios e incluso uno se llegó a aprobar en 2012 y al final quedó en nada. Digo lo que dije entonces. Resulta absurdo perder el tiempo suponiendo qué modelo de oposiciones saldrá o no saldrá o si saldrá alguno. Hay que actuar siempre en relación con lo que ya existe y es ley. Todo lo demás es perder el tiempo.

Prepararse desde ya para las próximas oposiciones de Lengua

Por tanto, se trata de prepararse desde ya para estar en disposición de afrontar las pruebas de las oposiciones de Lengua actuales en 2026 o 2027. Si estas cambiasen, nuestros cursos se transformarían de la noche a la mañana para responder a las nuevas necesidades. Pero mientras esto no sea así, y creo que lo más probable es que esto no vaya a ocurrir ni para 2026 ni 2027, lo que hay que hacer es poner en la preparación actual todos nuestros esfuerzos.

El hecho de que haya convocatorias generosas (que las va a seguir habiendo, pues nos vamos a jubilar todos los de mi generación) y de que muchos opositores no estudien no es un obstáculo, sino una invitación a estudiar porque como demuestran nuestros resultados el 25% de quienes obtienen la plaza hoy día lo hace a la primera.

Es seguro que el tiempo que dediquemos a ello no será tiempo perdido porque, de una manera u otra, siempre habrá un temario con temas básicos (no van a quitar a Garcilaso ni a Cervantes del temario) y siempre va a haber una prueba de comentario. Esa es la base de todo y va a seguir siendo así. ¡Así que, a prepararse y a por la plaza!