Cada testimonio que planteamos en esta sección (y ya pasan el centenar) es para mí siempre el trabajo más gratificante de todos los que realizo. Se trata de echar la mirada hacia detrás y revisar la trayectoria de cada persona en su camino a la plaza. Y esa travesía, siempre, supone un importante reto de crecimiento personal y de emociones compartidas rematadas por el éxito final. No hay nada, por tanto, que pueda superar en felicidad para un preparador de Lengua.
Cada persona es un mundo y eso se refleja en su forma de plantearse las oposiciones de Lengua. Y mi papel, nuestro papel en el Equipo Opolengua, no es ser rígidos ni esperar (ni mucho menos obligar) que todas las personas hagan exactamente lo mismo, sino ayudar a cada persona en lo que necesite para alcanzar la plaza. Como dicen en China: “Gato blanco o gato negro, lo que importa es que cace ratones”.
Mi primer contacto con Miren fue el 19 de noviembre de 2024, cuando nos escribió para informarse acerca de nuestros cursos. A los pocos días contrató el Curso Total. Miren no era de Filología Hispanica y tenía unos hijos a los que quiere con locura y a los que, por tanto, dedicaba un tiempo precioso. Catorce meses después ha alcanzado la plaza en las oposiciones de Lengua del País Vasco. ¿Cómo y por qué?
Pues yo, como preparador de Lengua, puedo decir que se debe a que es una persona muy inteligente, capaz de organizar magníficamente su tiempo y además a que tiene un gran dominio de nuestra querida lengua española, algo que yo sabía que iba a ser muy importante en todos los ejercicios.
Como opositora, además, ha demostrado ser una persona muy asertiva y muy independiente. Ha sido capaz de adaptar nuestra plataforma a su propio ritmo y posibilidades sacándole el máximo provecho. Todas estas virtudes la han conducido a obtener la plaza con brillantez, por lo que el sistema vasco de enseñanza y su alumnado están de enhorabuena, pues ganan una gran profesora de Lengua Castellana y Literatura.
No podemos acabar esta introducción sin mencionar a Irune Barañano, que ha supervisado al milímetro cada una de las programaciones que nuestras opositoras han presentado y por tanto, también ha puesto su grano de arena para que plaza sea realidad. Y ya, sin más, aquí va el testimonio de nuestra gran Miren.
“Todo va a salir bien” Miren García Marcos: plaza en las oposiciones de Lengua del País Vasco en 2026
“Llega un momento en el que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos”.
¿Por qué me embarqué en preparar las oposiciones de Lengua?
Supongo que algo similar a esta reflexión atribuida a Fernando Pessoa resonaba en mi interior cuando decidí embarcarme en la aventura de preparar las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura. Tenía un trabajo estable en una empresa privada, dos niños muy pequeños y muchos pagos que afrontar a fin de mes, pero algo me decía que ese no era mi lugar. No me sentía realizada y, sobre todo, sentía que lo que hacía no se alineaba con mis valores. Vivir sin coherencia es complicado para quienes tendemos a cuestionarlo todo.
Licenciada en Filosofía y amante de la literatura
Me llamo Miren García Marcos, tengo 37 años y soy licenciada en Filosofía y amante de la literatura. A finales de agosto de 2024 dejé mi empleo y, en septiembre, conseguí una vacante a un tercio de jornada impartiendo Lengua Castellana y Literatura en un instituto de San Sebastián. Apenas llevaba dos meses dando clase cuando, junto a unas compañeras, me animé a preparar la oposición. Una de ellas me habló de Opolengua y decidí contactar con Eduardo. Tenía menos de un año para preparar la prueba, así que necesitaba un plan y una estrategia si quería alcanzar mi objetivo.
En un principio, mi propósito no era lograr una plaza. Me conformaba con llegar a tiempo a la entrega de la programación, conocer en qué consistía el examen y formarme para ser mejor docente.
Gracias al apoyo de mis padres y de mi marido he conseguido mi objetivo
Durante el proceso, he sido más consciente que nunca del peso de las circunstancias y de la relevancia del contexto. En mi caso, no era favorable: no era filóloga, acababa de aterrizar en el mundo de la educación y tenía dos niños muy pequeños. La buena noticia es que el contexto condiciona, pero no determina. Gracias a la constancia y la fuerza de voluntad que he tenido que sacar en muchos momentos y, sobre todo, al apoyo de mis padres y de mi marido, he conseguido mi objetivo. Y es que no somos víctimas pasivas, pero tampoco seres omnipotentes; por eso, en mi caso, ha sido fundamental contar con una red de personas que me sostuvieran.
No me salió ninguna bola en el examen de las oposiciones de Lengua
Llegué al examen con varios temas que había podido preparar en profundidad y otros dos —coherencia y cohesión— que había leído un par de veces para entender los conceptos y poder afrontar el ejercicio práctico. Cuando salieron las bolas, ninguna se correspondía con los temas que había preparado bien. El único tema del que tenía una ligera idea era el de cohesión textual. Estuve a punto de levantarme e irme… pero me dije: después de todo el esfuerzo, serénate, haz un esquema, estructúralo bien y vuelca todo lo que has aprendido. Y así lo hice. Tenía más conocimientos del tema de coherencia que del de cohesión, pero como son conceptos interrelacionados, fui confeccionando el tema sobre la marcha, con la esperanza de conseguir la nota suficiente para que me hicieran la media con el práctico. Finalmente, conseguí aprobar de manera independiente ambas partes.
Lo más importante es el crecimiento personal que supone el proceso
Tengo claro que soy una afortunada y que la historia no siempre termina así. El resultado no siempre es proporcional al esfuerzo, ni a los conocimientos, ni al tiempo invertido; la suerte también juega un papel importante. Aun así, os invito a dar lo mejor de vosotros mismos, sin pensar tanto en el resultado como en la transformación que supone el proceso. Incluso si no hubiera conseguido la plaza, habría merecido la pena igualmente, porque hoy soy mejor docente gracias al esfuerzo realizado.
Opolengua ha iluminado mi camino en las oposiciones de Lengua
Opolengua ha sido para mí una guía que ha iluminado mi camino. Cuenta con un método de estudio propio, al que, honestamente, no me he ceñido a rajatabla: no sé estudiar de memoria y, con dos niños, no siempre conseguía sacar ratos largos de calidad. Sin embargo, la plataforma está planteada de tal forma que permite avanzar a tu propio ritmo, adaptándose a las necesidades de cada opositor. En mi caso, esa flexibilidad ha sido clave para poder sostener el proceso y aprovechar los recursos disponibles. Además, las revisiones y correcciones realizadas a mi programación, tanto por Eduardo como por Irune, me dieron la tranquilidad de saber que estaba bien fundamentada y era defendible ante el tribunal.









