Hace tres semanas comenzamos una serie sobre la obra de la conocida psiquiatra Marian Rojas Estapé (1983) y más en concreto sobre su último libro, Recupera tu mente, reconquista tu vida (2024) en relación con las oposiciones. En la primera entrada nos centramos en la importancia de la persistencia y de la atención en la preparación de las oposiciones , en la segunda profundizamos en la carga y descarga de nuestra batería mental y en la tercera insistimos en la influencia de la dopamina y cómo darnos recompensas durante la preparación. Hoy proseguimos la serie con esta cuarta entrega centrada en el miedo; es decir, con el sentimientos negativo más extremo que podemos sufrir en la preparación de oposiciones.
El miedo no distingue lo real de lo imaginario
Marian Rojas señala:
El organismo posee una herramienta para detectar posibles amenazas: el miedo. Todos hemos pasado por situaciones de estrés, tensión y desafío. Hay una noción fundamental: la mente y el cuerpo no distinguen lo real de lo imaginario. Es decir, inquietarnos por cosas malas que pudieran ocurrir, también genera liberación de cortisol.
El miedo en las oposiciones es el miedo al fracaso, a no obtener la plaza
¿Cuáles son los momentos de mayor tensión en las oposiciones de Lengua?
Aplicando esta idea a las oposiciones, vemos que el miedo es un factor siempre presente en la preparación. Efectivamente, las oposiciones son un factor de enorme tensión y desafío. Los picos de mayor tensión son, lógicamente, los días de las pruebas. Yo destacaría tres momentos en los que el corazón se acelera al máximo: los instantes en que van a salir las bolas que marcarán nuestra suerte, el momento en que nos enfrentamos a las primeras líneas de los textos que nos han caído en suerte para ver si somos capaces de reconocerlos y luego miramos las preguntas para saber si podremos resolverlas y, finalmente, los primeros minutos de la exposición oral. Esos creo que son los picos más importantes.
La tensión y el miedo al fracaso son consustanciales a las oposiciones
Pero siendo esos los picos, durante toda la oposición estamos anticipando esos miedos, porque siempre estamos pensando en esas tres pruebas y en las posibilidades que vamos a tener de realizarlas de forma óptima. Es decir, cada vez que hacemos un comentario o estudiamos un tema o ensayamos la exposición oral realizamos una auto-evaluación consciente o inconsciente de cómo lo estamos haciendo. Y de esa auto-evaluación extraemos conclusiones: ¿voy bien y lo voy a conseguir o voy mal y no lo voy a conseguir? Por tanto, durante meses estoy sufriendo una enorme tensión emocional anticipando el día de la prueba. Puedo pensar incluso en que surjan imprevistos como enfermedades, olvidos, quedarme en blanco o hasta un pinchazo del coche justo el día de las pruebas. Y es que el miedo existe hasta en las personas que van más preparadas, tanto más si consideramos que vamos mal preparados.
El miedo es el inicio del abandono en las oposiciones
Y las consecuencias de ese miedo, cuando se enseñorea de nuestra mente son desastrosas. Como dice la psiquiatra, la mente no distingue entre lo real y lo imaginario. Si tenemos miedo al fracaso, nuestra mente anticipa y vive lo que cree que va a ocurrir y desarrolla en nuestra mente el fracaso meses antes de que se pueda producir. Eso genera enorme angustia y es el inicio de la espiral negativa. Pensamos que vamos a fracasar, vivimos el fracaso en nuestra piel como si ya se hubiera producido y cada vez nos cuesta más trabajo poner horas e ilusión a nuestra preparación.
La corteza prefrontal y su papel en las oposiciones
Marian Rojas también dice en su libro:
La corteza prefrontal es la herramienta trascendental para gestionarlo. Es la que le dice a la amígdala como responder, relajarse, funcionar. La corteza prefrontal nos ayuda a ser valientes, a gestionar las emociones, a entender los miedos, a racionalizar los sentimientos y a elegir cómo responder ante ellos. El miedo oscurece la mente y hace que perdamos claridad para tomar decisiones.
La respuesta está en racionalizar la preparación en lo posible
Por tanto, se trata de racionalizar la preparación lo máximo posible. Y en este sentido, es muy importante que tengamos elementos para hacerlo. Por ejemplo, es bueno que establezcamos mecanismos para saber si llevamos bien los temas, si nuestros comentarios son correctos y nuestra preparación de la programación y nuestra preparación de la prueba oral es adecuada. En todos estos extremos, contar con la ayuda externa de profesionales con experiencia puede resultar muy útil.
Cómo me enfrenté al miedo como opositor
Desde mis principios como opositor de Lengua, allá por 1992, fui muy consciente de la importancia de racionalizar y objetivizar mi propia preparación y, precisamente por esto, inventé un método de repasos que me daba una información absolutamente objetiva y veraz de mi progreso en las oposiciones. Ese fue el inicio de nuestra actual HC (Hoja de Control) que en Opolengua usamos para saber, semana a semana, cómo estamos avanzando y cómo vamos de forma absolutamente objetiva.
Por otro lado, también tenía un mecanismo de control para saber mi avance en los comentarios y era el apoyo y la corrección de una persona experta en las oposiciones, pues había formado parte varias veces de los tribunales. Yo quedaba con Jesús Martínez Sánchez cada dos, tres o cuatro semanas y le leía un tema y un comentario y él me los corregía oralmente, in situ.
Cómo enfrentamos los miedos en Opolengua
Al comenzar mi faceta como preparador de Lengua en 1999 apliqué mis métodos como opositor a esta nueva tarea. Y poco a poco, además, fui conociendo los miedos de otras personas a las que iba preparando, pues cada ser humano tiene sus propias circunstancias y características por lo que, a pesar de que todos pertenecemos a la misma especie, nuestros miedos no son exactamente iguales.
El Curso de Apoyo Emocional
Por ello todos nuestros cursos (Total, Prémium y Oro) incluyen el Curso de Apoyo Emocional en el que incluimos diferentes vídeos monográficos para ayudar a gestionar emocionalmente el proceso de preparación. Yo mismo dedico, además, una gran parte de mi tiempo a asesorar y aconsejar a los opositores sobre sus circunstancias de forma que saquen lo mejor de sí mismos. Es, quizá, el apartado más gratificante de mi trabajo como preparador de Lengua.
El Curso de Estudio Opolengua
En lo referente al estudio, todos nuestros cursos intentan racionalizar la preparación estableciendo el Método de Estudio y Repaso Opolengua que garantiza de forma objetiva que el aprendizaje y memorización de los temas se está produciendo de forma adecuada. Contamos con auto-controles de todos los temas en la plataforma y, sobre todo, tenemos la Hoja de Control que debe rellenarse semanalmente y realizamos diez exámenes que son corregidos exhaustivamente. Cualquier persona que haya experimentado y empleado exitosamente nuestro método sabe que es imposible quedarse en blanco en el examen o no hacer un gran tema si te sale la bola.
Nuestros cursos de comentario
En lo referente al comentario, preparamos absolutamente todos los modelos que se han dado en cualquier comunidad de España, en previsión, precisamente, de que pueda caer en la convocatoria un examen nuevo que nos pueda sorprender. Nada es infalible porque la capacidad de inventar preguntas o tipos de exámenes en el tribunal es infinita, pero intentamos que esa posibilidad se reduzca al mínimo. Por otro lado, la realización de más de veinte prácticas de comentario también nos da un índice de cómo llevamos objetivamente nuestra preparación.
El Curso de Programación
Finalmente, tenemos materiales para preparar de forma exhaustiva la programación y la exposición oral y, lógicamente, corregimos esta parte decisiva de la programación con profesionalidad y rigor, pues muchos de los miembros de nuestro equipo han estado en tribunales.
Comunica tus miedos e inseguridades para alcanzar la plaza
Lo que es seguro es que callarse los miedos y las inseguridades no es la solución. La solución pasa por racionalizarlos y no callárselos. Llámame, escríbeme, por favor. Como decía antes, quizá la faceta más gratificante de mi trabajo como preparador de Lengua es, justamente, ayudar en este tema a quienes confían en nosotros. Por ello, animo a los opositores a no callarse ninguna duda, porque esa inseguridad, si no la contenemos y tratamos objetiva y racionalmente va creciendo y creciendo y creciendo hasta hacernos naufragar. Una duda no resuelta a su tiempo puede derivar en un proceso de ansiedad que acabe con nuestra ilusión por dedicar horas a la preparación. De ahí al naufragio, ya solo hay un paso. Comunicar una duda es alcanzar la plaza.
¡A por la plaza!
Por tanto, se trata de enfrentarse al miedo y vencerlo, pues ahí, al final del proceso, está la plaza. ¡Vamos juntos a por ella!









