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Aplicar las enseñanzas de la psiquiatra Marian Rojas a las oposiciones (5): alcanzar el crecimiento personal

opolengua. crecimiento personal
Foto de Mor Shani en Unsplash

Hoy publicamos la quinta entrega de una serie que comenzamos el mes pasado sobre la obra de la famosa psiquiatra Marian Rojas Estapé (1983). Esta serie se ha centrado relacionar las oposiciones con las enseñanzas que plantea en su último libro, Recupera tu mente, reconquista tu vida (2024). En la primera entrada nos centramos en la importancia de la persistencia y de la atención en la preparación de las oposiciones en la segunda profundizamos en la carga y descarga de nuestra batería mental, en la tercera insistimos en la influencia de la dopamina y cómo darnos recompensas durante la preparación y en la cuarta tratamos el importante tema del miedo al fracaso, pues conduce en muchas ocasiones al abandono de las oposiciones. Hoy proseguimos la serie con esta quinta entrega que vamos a centrar en cómo mejorar nuestra preparación relacionándola con el crecimiento personal.  

¿A qué denominamos crecimiento personal?

Hay muchas visiones sobre qué es el crecimiento personal. Tal y como lo entendemos, el crecimiento personal es un proceso de transformación de nuestro propio yo por el que se consigue alcanzar una mejora de nuestro propio yo en todas sus dimensiones logrando un mayor grado de autoconciencia y felicidad. El crecimiento personal es una travesía para convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos. Esta travesía supone nuestra mejora en diferentes apartados:

  • Reflexión sobre nuestra misión personal y nuestra visión vital
  • Autoconocimiento y autoaceptación
  • Adquisición de hábitos positivos
  • Flexibilización de nuestra personalidad
  • Superación personal a través de establecer y alcanzar objetivos.
  • Desarrollo de pensamientos constructivos
  • Desarrollo de nuestra inteligencia emocional alcanzando mayor seguridad en nosotros mismos
  • Mejora de las relaciones interpersonales
  • Aumento de la auto-estima
  • Mejora de la salud mental, física y espiritual.

Las fases del crecimiento personal y las oposiciones

Todos los apartados señalados anteriormente se dan de forma coordinada y sinérgica, pero aun así podemos dividir estos procesos en diferentes fases orientándolos además a la preparación de oposiciones.

El establecimiento de nuestra meta: alcanzar la plaza

Este proceso tiene que ver con la misión personal y la visión vital. Como decíamos en una entrada anterior, al decidirnos por la preparación de oposiciones lo que debemos ver no es solo el proceso que nos llevará a la plaza, sino la vida que nos espera después de obtenerla. ¿Nuestra misión vital y nuestra visión de futuro vital concuerda con lo que la obtención de la plaza nos va a dar? Y esto nos lleva a una pregunta fundamental: ¿cuál es nuestra visión de futuro? ¿Cómo nos vemos dentro de diez o veinte años? ¿Cuál va a ser nuestra aportación a la humanidad? Como dicen los famosos versos de Walt Withman:

“La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que
vuelve – ¿qué de bueno hay en medio de estas
cosas, Oh, mi yo, Oh, vida ?
Respuesta:
Que estás aquí – que existe la vida y la identidad,
Que prosigue el poderoso drama, y que
puedes contribuir con un verso.”

Responder positivamente a esta pregunta, con una visión clara de nuestro futuro, es lo que nos permitirá alcanzar un crecimiento personal. Así que la pregunta que debes hacerte es: ¿sabes cuál es tu verso? ¿Ese verso coincide con ser docente de Lengua Castellana y Literatura en un instituto público? Si no es así, mi consejo es que abandones esta oposición y busques tu camino por otro sitio. La oposición es muy dura y te costará un trabajo ímprobo aprobar y todo ¿para qué? ¿Para ejercer un trabajo que realmente no te gusta? ¿En eso quieres que consista tu vida?

Piensa en estas palabras: quiero conocer muy bien nuestra lengua y su literatura porque me apasiona transmitir ese maravilloso acervo cultural a las próximas generaciones. Si cuando has leído esto “transmitir ese maravilloso acervo cultural” has sentido algo, es que esto ha tocado tu corazón. Si este es tu verso, entonces te puedes y te debes embarcar en nuestra travesía, porque aquí está, al menos, una parte de tu destino.  

El establecimiento de retos y su superación

La siguiente fase para por nuestro autoconocimiento. ¿Cómo somos realmente? ¿Qué se nos da bien? ¿Cuáles son las áreas de nuestro yo que podemos mejorar? Y en este sentido la preparación de oposiciones nos va a permitir comprobar nuestras competencias en diferentes aspectos de nuestro espíritu. Decía san Agustín que las tres potencias del alma eran la memoria, la voluntad y el entendimiento. Y efectivamente las tres se ven implicadas en la preparación de oposiciones. En ellas se integran la comprensión oral y escrita, la expresión oral y escrita, la imaginación, la sensibilidad literaria.

Y, simultáneamente, según nos vamos conociendo, vamos a ir también poniéndonos retos y objetivos que debemos alcanzar. En este sentido es muy importante que seamos capaces, con inteligencia y sentido común, de graduar esos retos, porque si nos planteamos plazos muy cortos y retos muy ambiciosos, probablemente caigamos en el desánimo. Tenemos que aceptar nuestras limitaciones y ver también nuestros rasgos positivos, alcanzando así una visión más completa y real de nuestra propia personalidad. Los objetivos marcados, además, supondrán que adquiramos hábitos positivos que acabarán haciendo que nos superemos personalmente de forma constante.

Y esta mejora constante, semana a semana, de nuestro yo nos permitirá relacionarnos mejor con los demás y conducirá a una mejora de nuestra autoestima y de nuestra salud física y espiritual. La plaza, al final, será simplemente el corolario inevitable de la travesía de mejora.

¿Por qué centrarnos en nuestro crecimiento personal es la mejor forma de preparar las oposiciones?

Las oposiciones suponen un enorme esfuerzo y un cambio de nuestra visión de nosotros mismos. Esta es indiscutiblemente la mejor forma de preparar las oposiciones porque no nos sitúa la plaza como objetivo vital, sino que va mucho más allá. Nuestro objetivo va a ser mejorarnos como persona y eso se va a conseguir independientemente de que alcancemos la plaza o no, por lo que el éxito está garantizado. Luego, además, al final alcanzaremos la plaza.

Mi caso como opositor

Comienzo titubeante y escasa autoestima

Yo comencé a preparar las oposiciones en marzo de 1992 y obtuve mi plaza en julio de 1998. Seis años. Y mi caso bien puede ilustrar lo que hemos dicho antes. Comencé titubeante. Yo sí sentía esa pasión por la literatura (más que por la lengua) y por su enseñanza, pero mi autoestima era baja. Yo no había sido un buen estudiante universitario (siempre estaba metido en política pues estaba en la dirección del Sindicato de Estudiantes) y siempre había visto en clase compañeros mucho mejores que yo, por lo que pensé que si competía contra ellos en las oposiciones, las cosas serían igual que en las clases de Filología Hispánica. Fue mi maestro Jesús Felipe Martínez Sánchez quien me animó a dar los primeros pasos y a persistir.

El inicio de mi crecimiento personal

Ese impulso sí hizo que comenzara a crecer personalmente. Cambié mis hábitos. Yo solía pasar en casa con mis hermanos varias horas por las noches (siempre he sido noctámbulo) viendo la televisión y comentando los programas de forma divertida y fraternal. Pasaba también muchas horas con mis amigos en la calle. Todo esto terminó. Tener que estudiar seis horas diarias modificó absolutamente mi vida. Yo tenía un objetivo y lo iba a cumplir. Y comprobar cómo era capaz de afrontar ese reto y ver que, efectivamente, mis conocimientos, mis lecturas y mi dominio sobre la materia aumentaban semana a semana, me hizo comprender que yo era mucho mejor de lo que creía y que podía ser aún mejor.

Y ese viaje a mi mejor versión de mi mismo comenzó a apasionarme tanto como saber de literatura y leer. Darme cuenta de cómo estaba cambiando y me estaba convirtiendo en una mejor persona, que podría brindar lo poco que aprendía a los demás, me hizo ver que mi nueva vida era mucho más plena y rica que la que entonces tenía. Eso suponía dejar también la cercanía con las personas que eran íntimas hasta ese momento, pero era el precio que había que pagar por crecer. A partir de ese momento, yo empecé a mirar a las personas a partir de su “verso”, de su aportación a la vida común del universo y eso hizo que cambiase de forma radical mis convicciones morales y políticas.

Los fracasos jalonaron mi travesía

Durante la travesía me tuve que enfrentar muchas veces al fracaso, aunque hay dos que me dolieron mucho. En 1994 obtuve la mejor nota en el comentario en Andalucía, pero el tribunal adjudicó mi nota a otro opositor y me suspendieron. El tribunal reconoció su error, pero me quedé sin plaza. Entonces aún no había hecho mi temario. Si entonces hubiera aprobado, hoy no sería preparador ni existiría Opolengua. Si estás leyendo esto ahora, que sepas que se debe a que un tribunal cometió un error conmigo.

En 1996 me quedé a 0,11 de la plaza en Madrid. El tribunal creía que daba las plazas y me felicitó efusivamente tras mi exposición oral, pero no sabían que las notas iban a la comisión de selección y, como en otros tribunales las notas fueron mucho más altas (con varios dieces en todos), me quedé sin plaza. Yo sí lo sabía, pero cuando me felicitaron no me atreví a decirle al tribunal que me pusiera un 10, porque yo no pensé que en tantos tribunales fuera a haber tantos dieces. Me pusieron un 9,29 y no saqué la plaza. Ese fue el momento más duro de mi preparación.

Sobreponerme al fracaso

En todos esos casos, sobreponerme al fracaso fue más sencillo gracias a mi proceso de crecimiento personal. Cada vez que iba a las pruebas, siempre pensaba que, ocurriera lo que ocurriese, yo sabía más de lengua y de literatura que la vez anterior y que mi proceso personal iba mejor que bien. Y eso ya estaba ganado. Yo seguía siendo mejor día a día. Eso me daba serenidad. La plaza caería de mi lado más tarde o más temprano. Yo hoy soy preparador desde 1999, entre otras cosas, por los seis años que me pasé como opositor.

¿Cómo traducimos estas enseñanzas a la preparación en Opolengua?

El énfasis en el crecimiento personal en nuestra preparación está en la individualización de nuestros cursos. Nosotros personalizamos los cursos a las necesidades de cada opositor en todos los niveles de la oposición. Como opositor puedes conseguir.

  • Un temario muy reducido que puedes flexibilizar quitando o modificando párrafos enteros.
  • Seis planes de estudio que podemos ayudarte a personalizar completamente.
  • Un curso de comentario y una programación que se adapta a cada comunidad autónoma.

Además de esto tenemos un Curso de Apoyo Emocional y unas tutorías individuales a las que puedes acceder para plantear tus dudas referentes a la preparación en el sentido más amplio, incluyendo el apartado emocional, que es el más importante en el proceso.

¡A por la plaza!

Llevamos muchos años en este maravilloso trabajo y son centenares de personas las que han alcanzado la plaza con nosotros. Tú puedes ser la siguiente. ¡A por la plaza!