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Nuria Redondo Díaz (Castilla y León) Atreverse a intentarlo: de ir «a probar» a conseguir una plaza

Opolengua, Plaza Nuria Redondo

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Opolengua, Plaza Nuria Redondo

Atreverse a intentarlo: de ir «a probar» a conseguir una plaza

Mi intención era prepararme de cara a las futuras oposiciones de Asturias, pero decidí presentarme en Castilla y León

Me llamo Nuria, tengo veintiséis años y soy asturiana. Este año he conseguido hacer realidad el proyecto que me acompañaba desde pequeña de convertirme en profesora de Lengua Castellana y Literatura. Mi intención era prepararme de cara a las futuras oposiciones de Asturias, pero decidí presentarme en Castilla y León para probar, adquirir experiencia y quitarme los nervios. Finalmente, conseguí allí una plaza en la primera oposición a la que me presentaba. Aunque el resultado haya llegado a la primera, detrás hay muchos años de formación y meses de esfuerzo, constancia y renuncias.

Una pasión que nació en la infancia

Mi vocación docente comenzó a manifestarse desde muy pequeña. Recuerdo cuánto disfrutaba jugando en la Nintendo a Imagina ser profesora, preparando clases y corrigiendo ejercicios. También guardo con especial cariño el recuerdo de intentar repasar el alfabeto con mi abuela, que padecía Alzheimer. Ahora me emociona pensar que aquella niña que jugaba a ser profesora y trataba de ayudar a su abuela ha terminado haciendo de la enseñanza su profesión.

El paso por la universidad

Siempre me han interesado las lenguas, la literatura y el estudio del lenguaje. Por eso, comencé en 2018 el grado en Lenguas Modernas, especializándome en alemán y el portugués. Durante ese primer grado ya cursaba un minor en Lengua Española, y fue entonces cuando comprendí que lo que realmente quería enseñar y transmitir era mi pasión por la literatura. Quería hacer mía la idea de Italo Calvino de preparar las mejores condiciones para que los alumnos puedan «saborear los libros». Por ello, tras finalizar el grado en Lenguas Modernas, en 2022 decidí cursar también el grado en Lengua Española.

La preparación de las oposiciones compaginada con un máster y el C1 de portugués

Comencé a preparar la oposición en junio de 2025, nada más terminar el máster de Profesorado. Sabía que durante el curso siguiente iba a estudiar un máster en Lingüística y que me quitaría mucho tiempo, por lo que decidí adelantar todo lo posible. Esto supuso renunciar a buena parte del verano y enlazar una etapa académica con la siguiente casi sin descanso. Cuando empezó el curso, tuve que compaginar el máster con los temas, el comentario, la programación, las unidades y la preparación del C1 de portugués. Fue un año muy intenso, pero adelantar trabajo desde el verano me permitió afrontarlo todo con una base más sólida.

El equilibrio entre la autoexigencia y el necesario descanso

Hubo muchas semanas en las que parecía que las horas del día no eran suficientes. Siempre he sido muy exigente conmigo misma y llegué a sentirme culpable cada vez que no dedicaba todo mi tiempo a la oposición. Incluso cuando descansaba o hacía algún plan, pensaba que debería seguir estudiando o practicando. Esa sensación de no hacer nunca lo suficiente me llevó a machacarme demasiado. Con el tiempo entendí que siempre habría algo más por hacer y que permitirme descansar era necesario para mantener el esfuerzo durante tantos meses. 

La importancia del baremo

Por otro lado, partía sin experiencia docente y sabía que no podría obtener puntos por ese apartado del baremo. Decidí compensarlo reforzando al máximo el resto de mis méritos. Realicé todos los cursos de formación que pude, seguí preparando idiomas y cursé el máster pensando también en mejorar mi baremo de cara a Asturias.

Creo que el baremo es uno de los aspectos que menos se valoran al empezar a opositar. Toda la atención suele centrarse en el examen, pero los méritos pueden cambiar mucho la clasificación final. Por eso conviene trabajarlo con tiempo. En mi caso, llegué sin experiencia docente, pero con seis puntos gracias a mi formación, los idiomas y los cursos, y fueron decisivos para adelantar puestos y conseguir la plaza.

La familia: la raíz del éxito

Nada de esto habría sido posible sin el apoyo constante de mi familia. Quiero agradecer especialmente a mi padre su implicación desde el principio. Siempre estuvo pendiente de buscar cursos, certificaciones de idiomas y otros recursos que pudieran ayudarme a mejorar el baremo, y muchas veces fue él quien me animó a aprovechar oportunidades que yo, por cansancio o desconocimiento, quizá habría dejado pasar. También he tenido muy presente a mi abuelo, que falleció hace unos años y con quien me habría encantado compartir este logro. Aunque la plaza lleve mi nombre, siento que también pertenece, en parte, a quienes me han acompañado y han confiado en mí.

La ayuda de Opolengua y de Eduardo

En un proceso tan exigente, contar con una buena preparación fue fundamental. Haber conseguido la plaza a la primera con Opolengua hace que valore todavía más el acompañamiento recibido. Desde el comienzo sentí que no era una alumna más. El seguimiento fue individualizado y las orientaciones se adaptaron a mis necesidades y a mi evolución. Eduardo respondió siempre con rapidez, incluso en los momentos de mayor inseguridad, y sus correcciones fueron claras, minuciosas y sinceras. No se limitaban a señalar errores, sino que me ayudaban a comprender cómo mejorar y qué podría esperar el tribunal de mí. 

También quiero destacar la calidad de los temas. Son rigurosos, completos y están muy bien estructurados. En mi caso, obtuve un 9,6 en el tema, una nota determinante que me garantizó en gran medida la plaza. Detrás hubo muchas horas de estudio, pero también una práctica constante. Al principio realizaba un simulacro de cada tema que preparaba, además de los ejercicios que Eduardo corregía de forma individualizada. Todo ello, junto con la calidad de los materiales, me permitió llegar al examen con mucha seguridad. A ello se sumó la preparación del comentario, esa «criba» de la que Eduardo siempre advierte, y para la que sus pautas y correcciones me dieron un método claro. 

Un mensaje para quienes piensan en opositar

A quienes estén pensando en opositar les diría que confíen en el esfuerzo y la constancia, porque cada tema estudiado, cada comentario corregido y cada hora de preparación aumentan nuestras posibilidades de conseguirlo. Es cierto que también intervienen factores que no podemos controlar, como el tema que salga, el texto a comentar, el tribunal… pero la preparación es lo que nos permite aprovechar la oportunidad cuando aparece. Por eso creo que no debemos cerrarnos puertas, aunque presentarnos en otra comunidad pueda dar vértigo, especialmente cuando nuestra familia, nuestra pareja y toda nuestra vida están lejos. Yo soy asturiana y fui a Castilla y León para adquirir experiencia y controlar los nervios, y terminé consiguiendo allí una plaza en mi primera oposición. 

Ojalá mi experiencia sirva para recordar a quienes están empezando que sí es posible. Cada proceso es distinto, pero el esfuerzo, la constancia y el valor de intentarlo pueden llevarnos mucho más lejos de lo que imaginamos. No dejéis de buscar vuestra oportunidad, porque nunca sabéis cuándo puede llegar.

Te dejo adjunta una foto, que, precisamente, es en Toledo, del día que me enteré de que tendría plaza.

De nuevo, muchísimas gracias por todo. No te puedo estar más agradecida. 

Un saludo,

Nuria