Hoy es viernes 6 de noviembre de 2026. Ha sido una semana intensa de trabajo y preparación, pero llega el viernes y nosotros, como cada fin de semana desde 2015 volvemos a la cita constante con nuestro ¡Ponte a prueba!, el simpático acertijo con el que queremos ayudar a la vez que entretener por unos minutos a las laboriosas y encomiables personas que preparan la prueba más difícil y decisiva de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura: el comentario de texto.
La propuesta de la semana: una obra que hay que dominar
Volvemos en esta nueva entrada a la tendencia dominante de este año. Lo hacemos a través de obra que es imprescindible leer, conocer bien y dominar, pues su aparición en las oposiciones ha sido constante. Dominar quiere decir identificar el pasaje dentro de la obra. Este tipo de obras, de difícil lectura, deben ser identificadas para adscribirlas más que a un género, una época y un movimiento literario a toda una tendencia literaria que, bajo diferentes movimientos, ha ido apareciendo y desapareciendo como el Guadiana. En estos casos, y lo cuento porque lo he vivido en carne propia como opositor, la mera comprensión del texto (en un fragmento que muchas personas no entenderán) da paso al aprobado. Si, además, explicamos acertadamente sus rasgos, entramos en el reino de la nota, porque la mayor parte de los aspirantes ni siquiera entenderán el texto y, por tanto, serán incapaces no ya de explicarlo, ni siquiera de resumirlo. Recuerda, en todo caso, que en el ¡Ponte a prueba! no se trata de hacer un comentario literario que, además, no se va a corregir, sino de dar uno o dos apuntes que expliquen tu tesis de forma esquemática.
¿Por qué y cómo participar en el Ponte a prueba?
Ya sabéis que Meta decidió que había que pagarles dinero por incluir enlaces en Facebook hace un par de meses. Desde ese día hemos pasado a incluir en nuestra página de Facebook solo el inicio de cada texto. Para ver el texto en su conjunto debes entrar en la web. Luego, sí podrás participar en la página de Facebook de opolengua.com a través de un breve comentario tal y como hemos hecho siempre. Ahora el reto tiene tres normas. Por tanto, ahora el reto tiene tres normas. La primera: no puedes usar internet para buscar información. La segunda: no te puedes limitar a poner nombre de obra y autor sin argumentar algo (aunque simplemente sea por qué lo has reconocido), porque si no argumentas, tu comentario será eliminado. La tercera: limitarte a cien palabras y no hacer un comentario de texto. Como siempre, puedes escribir tu comentario hasta el domingo por la noche en la página de Facebook de opolengua.com y nosotros publicaremos el lunes la solución del reto y la lista de acertantes.
Y nada más por hoy. Feliz fin de semana y feliz día de la Hispanidad. ¡A por la plaza!
Saludos y ánimo.
Como en una ondarreta promiscua y delectable, acumulando sus cuerpos en el momento más vivaz de la marea en zonas inverosímilmente restringidas, invadiendo unos de otros los espacios vitales, molestos pero satisfechos, aspirando a pesar de la escasez del ámbito a una máxima ocupación de lo ocupable, cada individuo ávido de recepción-emisión mostrando con análoga impudicia la desnudez, ya que no de carnes recalentadas y cocidas sí de teorías, poemas o ingeniosidades críticas, la muchedumbre culta se derrama por aquella restringida playa y más felices que los bañistas que de un único y lejano sol con la intensidad posible gozan, cada uno de ellos era sol para sí y para el resto de los circumrodeantes que ininterrumpidamente a sí mismos se admiraban sintiendo un calor muy próximo al del solario cuando la gama ultravioleta penetra hasta una profundidad de cuatrocientas micras de interioridad corpórea activando provitaminas, capilares y melanóforos dormidos. Pero a diferencia de aquella morfina solar que dulcemente atonta y va incorporando el hombre a la materialidad inerte, la nocturna droga del café literario más bien produce ebullición y estímulo en la maquinaria oculta cuyas ideas un día inquietarán las mentes de los mejores en aulas, colegios, seminarios. Esos pequeños chisporroteos de una luz violácea que, mirando con atención, pueden advertirse en las sienes de los maestros las noches de los sábados y que desde tales plataformas se introducen sin esfuerzo a través de las frentes de jóvenes ojerosos y gárrulos, dejando una señal rosada, son fecundaciones tan necesarias a la marcha del gran carro de la cultura como los juegos de los pólenes que ya llevados por el viento, ya conducidos por vulgares moscardones, ya como en el caso de la orquídea madagascareña en la específica trompa de una mariposa nocturna todavía no clasificada pero cuya longitud en centímetros admite profecía, aseguran una exogamia imprescindible para el caminar continuo de la especie. Y no porque cada maestro (por otra parte por nadie reconocido como maestro) diga a cada discípulo (por otra parte nunca por sí mismo tenido por discípulo): «Esto has de hacer», «Aprende lo que digo», «No abuses del gerundio», «Nunca obra literaria alguna escribas en que el elemento sexual esté completamente ausente», «Observa la realidad viva de la naturaleza humana en la casa de pensión en que modestamente habitas» con ademán doctrinal y palabra espaciosamente emitida, sino porque al decir frases tales como: «Es completamente imbécil», «No tiene ni idea de escribir», «No ha leído a Hemingway» crean un humus colectivo de cuya pasta flora inconscientemente todos se alimentan y así nunca alabando, criticando siempre, desdeñosamente alzando una ceja hasta la altura de la media frente, palmeando aprobadoramente en el hombro del menos dotado de los circunstantes, hablando de fútbol, pellizcando a una estudiante de filosofía, admirando el traje de terciopelo negro y la larga trenza de una cursi aliteraturizada, haciendo un chiste cruel sobre un pintor cojo que se arrastra hacia su mesa, simulando proezas amatorias merced a una hábil reiteración de llamadas telefónicas, tratando con impertinencia apenas ingeniosa al camarero que ha escrito ya siete comedias, haciéndose convidar a café y copa por un provinciano todavía no iniciado, fumando mucho, hablando sin parar y no escuchando, aseguran entre todos la continuidad generacional e histórica de ese vacío con forma de poema o garcilaso que llaman literatura castellana.




