5 de junio de 2026. Ya retumba el sonido de las oposiciones de 2026. Para muchos opositores de Baleares, Castilla y León, Galicia y Melilla se acerca la hora decisiva. Hay que buscar tiempo donde no lo hay y vivir estos días con el ánimo esperanzado para esforzarse al máximo. Desde aquí nuestro cálido abrazo de ánimo. Pero también es viernes y aquí llega, como siempre desde 2015, nuestro ¡Ponte a prueba!, el reto útil con el que acompañamos a las valientes y voluntariosas personas que invierten su tiempo y en la preparación de la prueba decisiva de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura: la del comentario de texto y, más concretamente. Quien sabe si la obra que ponemos hoy te caerá el día de la prueba real.
La propuesta de la semana: un texto importante
Hoy traemos un texto importante en la historia de nuestra literatura y ya avisamos de que ha sido retocado por el editor. Al tratarse de la obra que es, debemos intentar no solo reconocerla sino situar el pasaje funcionalmente (es decir, por su posición e importancia en la trama) dentro de la misma. En todo caso, siempre hay que señalar los aspectos centrales del comentario: su contenido, su forma y la adscripción a un género, una época y un movimiento literario.
¿Por qué y cómo participar en el Ponte a prueba?
Lo mejor es realizar un comentario en la página de Facebook de opolengua.com como hacen nuestros seguidores más constantes. Eso no solo te permitirá seguir el acertijo viendo los interesantes comentarios que aportan allí nuestros amigos, sino que, además, podrás anticipar, aunque sea mínimamente, las sensaciones que vivirás el día del examen real. Yo contesto también en Facebook a todas las personas que participan. El reto tiene dos normas. La primera es que solo podemos emplear nuestra competencia literaria sin sacar información de la red. La segunda, que serán eliminados los comentarios que se limiten a poner nombre de obra y autor. Como siempre, puedes escribir tu comentario hasta el domingo por la noche en la página de Facebook de opolengua.com y que nosotros publicaremos el lunes la solución del reto y la lista de acertantes.
Y nada más por hoy. Feliz fin de semana.
Saludos y ánimo.
¡Ay, ay, noble mujer! Nuestro gozo en el pozo, nuestro bien todo es perdido. ¡No queramos más vivir! Y porque el incogitado dolor te dé más pena, todo junto sin pensarle, porque más presto vayas al sepulcro, porque no llore yo solo la pérdida dolorida de entrambos, ves allí a la que tú pariste y yo engendré hecha pedazos. La causa supe de ella; más la he sabido por extenso de esta su triste sirvienta. Ayúdame a llorar nuestra llagada postrimería. ¡Oh gentes que venís a mi dolor! ¡Oh amigos y señores, ayudadme a sentir mi pena! ¡Oh mi hija y mi bien todo! Crueldad sería que viva yo sobre ti. Más dignos eran mis sesenta años de la sepultura que tus veinte. Turbose la orden del morir con la tristeza que te aquejaba. ¡Oh mis canas, salidas para haber pesar, mejor gozara de vosotras la tierra que de aquellos rubios cabellos, que presentes veo! Fuertes días me sobran para vivir, quejarme he de la muerte, incusarle he su dilación cuanto tiempo me dejare solo después de ti. Fálteme la vida, pues me faltó tu agradable compañía. ¡Oh mujer mía! Levántate de sobre ella y, si alguna vida te queda, gástala conmigo en tristes gemidos, en quebrantamiento y suspirar. Y si por caso tu espíritu reposa con el suyo, si ya has dejado esta vida de dolor, ¿por qué quisiste que lo pase yo todo? En esto tenéis ventaja las hembras a los varones, que puede un gran dolor sacaros del mundo sin lo sentir, o a lo menos perdéis el sentido, que es parte de descanso. ¡Oh duro corazón de padre! ¿Cómo no te quiebras de dolor, que ya quedas sin tu amada heredera? ¿Para quién edifiqué torres? ¿Para quién adquirí honras? ¿Para quién planté árboles? ¿Para quién fabriqué navíos? ¡Oh tierra dura!, ¿cómo me sostienes? ¿A dónde hallará abrigo mi desconsolada vejez? ¡Oh fortuna variable, ministra y mayordoma de los temporales bienes!, ¿por qué no ejecutaste tu cruel ira, tus mudables ondas, en aquello que a ti es sujeto? ¿Por qué no destruiste mi patrimonio? ¿Por qué no quemaste mi morada? ¿Por qué no asolaste mis grandes heredamientos?





