¡Ya estamos en marzo! Quedan sesenta y ocho semanas para las oposiciones de 2027 y dieciséis para el 22 de junio de 2026, que puede ser el día D de las oposiciones de este año. Y nosotros comenzamos nuestra semana como siempre desde 2015, con la solución de nuestro ¡Ponte a prueba!, el simpático ejercicio con el que queremos apoyar a quienes hacen la travesía de preparación de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura en su prueba más difícil e imprevisible, la del comentario de texto.
Ya decíamos el viernes que este poema iba a ser muy difícil de resolver. Se trata de un soneto amoroso magnífico, uno de los mejores de su autor; pero este, siendo quizá el mayor poeta del siglo XX en España, no pertenece a ninguna generación y eso quiere decir, como bien sabía Dámaso Alonso al inventar el 27, que su fuerza para entrar en el canon y pasar a la historia de la literatura es mucho menor. A otros poetas como León Felipe o Miguel Hernández les ocurre lo mismo. Si no fuera por su premio Nobel, aún se leería menos.
Esto explica, seguramente, que hayamos tenido menos participación y que nuestros seguidores se hayan acercado bastante a la solución del reto sin dar. Y así, nuestra seguidora destacada Lidia Parra González señala con acierto la época con argumentos muy sólidos y nuestra seguidora Eva López Santuy y nuestra gran amiga María Pilar Carbonero Muñoz relacionan con argumentos acertados el poema con la generación del 27, pues, aunque esta obra no pertenezca a un autor del grupo sí estableció importantísimas relaciones con ellos.
Y es que se trataba del poema “Nada” incluido en Sonetos espirituales (1914-1915) de Juan Ramón Jiménez (1881-1958), premio Nobel en 1957. Este poema es famoso porque tiene relación con la novela homónima de Carmen Laforet y, de hecho, es citado en el libro.
Y nada más por hoy. Feliz semana de estudio.
Saludos y ánimo.
NADA
A tu abandono opongo la elevada
torre de mi divino pensamiento.
Subido a ella, el corazón sangriento
verá la mar, por él empurpurada.
Fabricaré en mi sombra la alborada,
mi lira guardaré del vano viento,
buscaré en mis entrañas mi sustento…
Mas ¡ay!, ¿y si esta paz no fuera nada?
—¡Nada, sí, nada, nada!… -O que cayera
mi corazón al agua, y de este modo
fuese el mundo un castillo hueco y frío…—
Que tú eres tú, la humana primavera,
la tierra, el aire, el agua, el fuego, ¡todo!,
…¡y soy yo sólo el pensamiento mío!





