Aquí incluimos el testimonio de algunas de las personas que han obtenido la plaza de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura durante 2026 siguiendo nuestros cursos. ¡Enhorabuena a todas ellas!
Nuria Redondo Díaz (Castilla y León) Atreverse a intentarlo: de ir «a probar» a conseguir una plaza
Hoy traemos con enorme alegría y una profunda sensación de agradecimiento la travesía hasta la plaza en las oposiciones de Lengua de Nuria Redondo Díaz, una opositora y una persona ejemplar en todos los sentidos, como podrá comprobar quien lea su testimonio.
La alegría proviene del hecho de que Nuria haya obtenido la plaza de forma tan brillante y a la primera. Y de que, además, la plaza haya surgido de un proceso de trabajo exigente y rutinario, como debe ser el trabajo, que la ha conducido al éxito.
La gratitud proviene de haber tenido la oportunidad de conocer a una persona tan generosa en el esfuerzo, ten ambiciosa, tan humilde y la vez tan realista. La gratitud proviene también de que la plaza haya sido tan merecida y de que suponga un éxito de toda su familia, desde sus abuelos que la vieron crecer con ilusión y sus padres, que la han apoyado en todo momento. La familia es el gran valor para quien tiene la fortuna de tener una como la que tiene Nuria.
Para mí su plaza no ha sido una sorpresa. Yo la he visto crecer como opositora, ir ganando temas y a la vez ir ganando confianza en su dominio de los ejercicios (sus temas acabaron estando siempre por encima de las tres mil y tres mil quinientas palabras) y en los simulacros de exámenes. Ha completado gran parte del Curso Total y eso, en cursos tan exigentes como los nuestros, es toda una garantía.
Será, sin lugar a dudas, un ejemplo para sus alumnos en todos los sentidos porque allí donde vaya mostrará sus valores humanos y académicos. Así pues, la Consejería de Educación de Castilla y León está de enhorabuena, porque su red de enseñanza pública cuenta a partir de hoy con una gran profesora de Lengua Castellana y Literatura: Nuria Redondo Díaz.
Atreverse a intentarlo: de ir «a probar» a conseguir una plaza
Mi intención era prepararme de cara a las futuras oposiciones de Asturias, pero decidí presentarme en Castilla y León
Me llamo Nuria, tengo veintiséis años y soy asturiana. Este año he conseguido hacer realidad el proyecto que me acompañaba desde pequeña de convertirme en profesora de Lengua Castellana y Literatura. Mi intención era prepararme de cara a las futuras oposiciones de Asturias, pero decidí presentarme en Castilla y León para probar, adquirir experiencia y quitarme los nervios. Finalmente, conseguí allí una plaza en la primera oposición a la que me presentaba. Aunque el resultado haya llegado a la primera, detrás hay muchos años de formación y meses de esfuerzo, constancia y renuncias.
Una pasión que nació en la infancia
Mi vocación docente comenzó a manifestarse desde muy pequeña. Recuerdo cuánto disfrutaba jugando en la Nintendo a Imagina ser profesora, preparando clases y corrigiendo ejercicios. También guardo con especial cariño el recuerdo de intentar repasar el alfabeto con mi abuela, que padecía Alzheimer. Ahora me emociona pensar que aquella niña que jugaba a ser profesora y trataba de ayudar a su abuela ha terminado haciendo de la enseñanza su profesión.
El paso por la universidad
Siempre me han interesado las lenguas, la literatura y el estudio del lenguaje. Por eso, comencé en 2018 el grado en Lenguas Modernas, especializándome en alemán y el portugués. Durante ese primer grado ya cursaba un minor en Lengua Española, y fue entonces cuando comprendí que lo que realmente quería enseñar y transmitir era mi pasión por la literatura. Quería hacer mía la idea de Italo Calvino de preparar las mejores condiciones para que los alumnos puedan «saborear los libros». Por ello, tras finalizar el grado en Lenguas Modernas, en 2022 decidí cursar también el grado en Lengua Española.
La preparación de las oposiciones compaginada con un máster y el C1 de portugués
Comencé a preparar la oposición en junio de 2025, nada más terminar el máster de Profesorado. Sabía que durante el curso siguiente iba a estudiar un máster en Lingüística y que me quitaría mucho tiempo, por lo que decidí adelantar todo lo posible. Esto supuso renunciar a buena parte del verano y enlazar una etapa académica con la siguiente casi sin descanso. Cuando empezó el curso, tuve que compaginar el máster con los temas, el comentario, la programación, las unidades y la preparación del C1 de portugués. Fue un año muy intenso, pero adelantar trabajo desde el verano me permitió afrontarlo todo con una base más sólida.
El equilibrio entre la autoexigencia y el necesario descanso
Hubo muchas semanas en las que parecía que las horas del día no eran suficientes. Siempre he sido muy exigente conmigo misma y llegué a sentirme culpable cada vez que no dedicaba todo mi tiempo a la oposición. Incluso cuando descansaba o hacía algún plan, pensaba que debería seguir estudiando o practicando. Esa sensación de no hacer nunca lo suficiente me llevó a machacarme demasiado. Con el tiempo entendí que siempre habría algo más por hacer y que permitirme descansar era necesario para mantener el esfuerzo durante tantos meses.
La importancia del baremo
Por otro lado, partía sin experiencia docente y sabía que no podría obtener puntos por ese apartado del baremo. Decidí compensarlo reforzando al máximo el resto de mis méritos. Realicé todos los cursos de formación que pude, seguí preparando idiomas y cursé el máster pensando también en mejorar mi baremo de cara a Asturias.
Creo que el baremo es uno de los aspectos que menos se valoran al empezar a opositar. Toda la atención suele centrarse en el examen, pero los méritos pueden cambiar mucho la clasificación final. Por eso conviene trabajarlo con tiempo. En mi caso, llegué sin experiencia docente, pero con seis puntos gracias a mi formación, los idiomas y los cursos, y fueron decisivos para adelantar puestos y conseguir la plaza.
La familia: la raíz del éxito
Nada de esto habría sido posible sin el apoyo constante de mi familia. Quiero agradecer especialmente a mi padre su implicación desde el principio. Siempre estuvo pendiente de buscar cursos, certificaciones de idiomas y otros recursos que pudieran ayudarme a mejorar el baremo, y muchas veces fue él quien me animó a aprovechar oportunidades que yo, por cansancio o desconocimiento, quizá habría dejado pasar. También he tenido muy presente a mi abuelo, que falleció hace unos años y con quien me habría encantado compartir este logro. Aunque la plaza lleve mi nombre, siento que también pertenece, en parte, a quienes me han acompañado y han confiado en mí.
La ayuda de Opolengua y de Eduardo
En un proceso tan exigente, contar con una buena preparación fue fundamental. Haber conseguido la plaza a la primera con Opolengua hace que valore todavía más el acompañamiento recibido. Desde el comienzo sentí que no era una alumna más. El seguimiento fue individualizado y las orientaciones se adaptaron a mis necesidades y a mi evolución. Eduardo respondió siempre con rapidez, incluso en los momentos de mayor inseguridad, y sus correcciones fueron claras, minuciosas y sinceras. No se limitaban a señalar errores, sino que me ayudaban a comprender cómo mejorar y qué podría esperar el tribunal de mí.
También quiero destacar la calidad de los temas. Son rigurosos, completos y están muy bien estructurados. En mi caso, obtuve un 9,6 en el tema, una nota determinante que me garantizó en gran medida la plaza. Detrás hubo muchas horas de estudio, pero también una práctica constante. Al principio realizaba un simulacro de cada tema que preparaba, además de los ejercicios que Eduardo corregía de forma individualizada. Todo ello, junto con la calidad de los materiales, me permitió llegar al examen con mucha seguridad. A ello se sumó la preparación del comentario, esa «criba» de la que Eduardo siempre advierte, y para la que sus pautas y correcciones me dieron un método claro.
Un mensaje para quienes piensan en opositar
A quienes estén pensando en opositar les diría que confíen en el esfuerzo y la constancia, porque cada tema estudiado, cada comentario corregido y cada hora de preparación aumentan nuestras posibilidades de conseguirlo. Es cierto que también intervienen factores que no podemos controlar, como el tema que salga, el texto a comentar, el tribunal… pero la preparación es lo que nos permite aprovechar la oportunidad cuando aparece. Por eso creo que no debemos cerrarnos puertas, aunque presentarnos en otra comunidad pueda dar vértigo, especialmente cuando nuestra familia, nuestra pareja y toda nuestra vida están lejos. Yo soy asturiana y fui a Castilla y León para adquirir experiencia y controlar los nervios, y terminé consiguiendo allí una plaza en mi primera oposición.
Ojalá mi experiencia sirva para recordar a quienes están empezando que sí es posible. Cada proceso es distinto, pero el esfuerzo, la constancia y el valor de intentarlo pueden llevarnos mucho más lejos de lo que imaginamos. No dejéis de buscar vuestra oportunidad, porque nunca sabéis cuándo puede llegar.
Te dejo adjunta una foto, que, precisamente, es en Toledo, del día que me enteré de que tendría plaza.
De nuevo, muchísimas gracias por todo. No te puedo estar más agradecida.
Un saludo,
Nuria
La tenacidad de Sandra Bengoa en las oposiciones de Lengua del País Vasco 2025-2026

Escribir sobre Sandra Bengoa Mateo, hoy en marzo de 2026, una vez que ha alcanzado su sueño de obtener la plaza en las oposiciones de Lengua, es para mí un gran placer y un cierto orgullo, porque yo la he visto crecer como profesora día a día desde sus inicios hasta hoy.
Conocí a Sandra en 2022. No había hecho Filología Hispánica, pero tenía muy claro que su sueño era ser profesora de Lengua Castellana y Literatura. Hizo el Curso Oro y lo planificamos para que fuera avanzando despacio y gradualmente, adquiriendo los conocimientos necesarios para obtener su plaza.
Una costosa travesía a la plaza de Lengua
Ha sido una travesía costosa porque muchas de las tareas que iba haciendo precisaban aprendizajes y cambios que ella iba implementando poco a poco. Mis correcciones no la halagaban, sino que la obligaban a esforzarse mucho para paliar las lagunas que, como consecuencia de su formación, tenía. Esto, en ocasiones, era duro y debo resaltar una cosa muy importante: a pesar de los malos momentos que hemos pasado, Sandra siempre persistió y luchó. Incluso cuando las cosas tardaban en salir y, sobre todo, cuando suspendió en su primer intento, ella insistió e insistió hasta obtener su premio. Sin esa capacidad de sacrificio y esa tenacidad, es seguro que no hubiera alcanzado su plaza.
Opositar es crecer como persona
La he visto crecer y evolucionar como persona. Creo que sus ideas sobre la vida, la sociedad y la educación se han enriquecido gracias a las oposiciones y al trabajo en los centros y estoy seguro de que hoy es una persona mejor de lo que era al inicio. Como siempre ocurre cuando la travesía es fructífera, el crecimiento personal está asegurado.
Un trabajo intenso en Opolengua
Le he corregido decenas, más de un centenar de trabajos. Creo que en estos años hemos cruzado miles de correos electrónicos, (incluso en verano varios cada día, porque las oposiciones fueron un dos de septiembre) y yo me tomé su plaza como algo personal. Irune Barañano (de nuestro Equipo Opolengua) también ha hecho un trabajo espectacular. Y al final obtuvo su plaza.
El apoyo de los seres queridos en las oposiciones de Lengua
Para finalizar dos cosas: la primera la importancia del apoyo personal de su madre y de su pareja, que creo que fueron claves en su triunfo y, por otro, la alegría que me produce su plaza. Así que, nuestra más cordial enhorabuena a Sandra y al sistema público vasco de Educación, que contará con Sandra en sus aulas.
¡He sacado la plaza en las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura en el País Vasco!
Hola, soy Sandra Bengoa y he sacado las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura en la última convocaría en el País Vasco.
¿Por qué decidí ser profesora?
Yo estudié Periodismo y Derecho y estuve trabajando durante siete años en una oficina vendiendo motores eléctricos, pero entonces llegó la pandemia en el año 2020 y mi vida dio un vuelco. Durante el periodo de cuarentena encerrada en casa, comprendí que no me gustaba mi vida: me di cuenta de que el problema era que estaba realizando una profesión que no me llenaba en absoluto. En ese momento hablé con una amiga que era profesora y decidí que ese sería mi futuro.
La preparación de la travesía hasta la plaza en las oposiciones de Lengua
Entonces comenzó un periplo que ha durado cinco largos años. En el País Vasco existe la particularidad de que nos piden un nivel C1 de Euskera para poder ser docente, así que el primer paso era apuntarme al Euskaltegi y hacer el máster de educación. Esa fue mi vida durante dos años por las mañanas: estar cuatro o cinco horas en el Euskaltegi y después seguir estudiando. Una vez que logré el ansiado título, comenzó la segunda parte y la más dura del proceso, comenzar a dar clases y preparar la oposición.
Comprendí que me encantaba dar clases de Lengua Castellana y Literatura
Yo en ese momento no tenía muy claro por donde comenzar ya que podía dar clases en una infinidad de listas y la primera sustitución que hice fue dando clase de Castellano en una EPA. Esta experiencia me sirvió para darme cuenta de que la docencia era profesión que me llenaba profundamente. Comprendí, además, que me encantaba impartir clases de Lengua Castellana y Literatura.
La travesía hasta la plaza de Lengua Castellana y Literatura
En ese momento me puse manos a la obra e investigué por Internet preparadores de estas oposiciones, ya que las academias habituales únicamente preparan la parte de la programación didáctica. De este modo, encontré Opolengua y contacté con Eduardo en abril de 2022. Desde el momento que me puse en contacto con él Eduardo fue comprensivo entendiendo mis miedos, ya que yo no había estudiado ninguna filología y tenía que empezar desde el principio.
Mis primeras oposiciones de Lengua
Lo primero que hicimos fue concretar un plan de trabajo que comenzaba con el estudio del tema 47 que versa sobre la lírica renacentista y Garcilaso de la Vega y una vez estudiado hicimos una prueba como toma de contacto. Esta prueba no salió muy bien, ya que yo no tenía experiencia con los temas, pero sirvió como punto de partida para comenzar a trabajar. Era abril y había oposiciones convocadas para octubre. Ese verano lo dediqué a estudiar veinte temas y preparar el comentario literario y la aplicación didáctica, ya que era lo que solía caer en las oposiciones de mi comunidad. Debido a un ingreso en el hospital eso fue lo único que pude preparar. Llegó el día D y me cayó la bola 68 que, por suerte, me sabía; pero la decepción llegó en la parte práctica cuando las preguntas fueron diferentes a las planteadas a las oposiciones anteriores y me quedé sin opción de poder aprobar.
Sobreponerse al fracaso fue la clave para obtener la plaza
Esa experiencia lejos de apartarme de mi meta me acerco más a ella, ya que tomé la decisión de preparar las siguientes oposiciones con más profundidad para lo que me puse en contacto con Eduardo. En ese momento comenzaron un gran número de emails y de llamadas telefónicas en las que Eduardo resolvía todas mis dudas y juntos trabajábamos todos mis miedos.
Las oposiciones de Lengua de 2025 y su minuciosa preparación
Entonces llegó 2025 y la nueva convocatoria de oposiciones. Para ese momento ya me sabía 30 temas, había hecho muchos comentarios de todo tipo y tenía mi programación hecha con toda la ayuda que Eduardo me había ofrecido durante esos años. Hay que mencionar a Irune también pues su aportación fue clave a la hora de ayudarme a preparar los supuestos prácticos y revisar mi programación.
El intenso verano de 2025
En mayo dijeron que la primera fase de la oposición iba a celebrarse el día 2 de septiembre, así que comenzaba la fase final. Durante el verano hubo un cúmulo de emails y llamadas con Eduardo, ya que el día D estaba al caer y yo estaba verdaderamente nerviosa. Eduardo tuvo muchísima paciencia y me apoyo en todo momento.
¡Por fin, el examen!
Por fin llegó el día D y la prueba de oposición. Primero fue la parte práctica la cual fue totalmente diferente a lo que suele caer en la prueba de oposiciones. Era todo didáctico y nada sobre los comentarios que había preparado, pero por suerte esta vez iba con todos los frentes cubiertos gracias a la preparación que me habían ofrecido Eduardo e Irune. Después, en la parte del tema me salieron dos bolas, la 64 y la 42, así que estaba de suerte.
¡Aprobada… y a la encerrona!
Dos meses después salió la nota y había aprobado las dos partes, así que tocaba terminar de preparar la exposición oral de la programación. Entonces, hablé con Eduardo, que escuchó mi exposición oral y me dio todo su apoyo. De ese modo conseguí mi plaza de funcionaria.
Una travesía larga y con altibajos que ha finalizado con mi plaza de funcionaria
Este ha sido un proceso largo y con altibajos, pero no puedo estar más contenta de haberlo emprendido y sobre todo de haber tomado la decisión de contar con la ayuda de Eduardo, ya que sin él hubiera sido muchísimo más difícil lograr este propósito.
Miren García Marcos: plaza en las oposiciones de Lengua, País Vasco 2026
Dibujo de Telma
Cada testimonio que planteamos en esta sección (y ya pasan el centenar) es para mí siempre el trabajo más gratificante de todos los que realizo. Se trata de echar la mirada hacia detrás y revisar la trayectoria de cada persona en su camino a la plaza. Y esa travesía, siempre, supone un importante reto de crecimiento personal y de emociones compartidas rematadas por el éxito final. No hay nada, por tanto, que pueda superar en felicidad para un preparador de Lengua.
Cada persona es un mundo y eso se refleja en su forma de plantearse las oposiciones de Lengua. Y mi papel, nuestro papel en el Equipo Opolengua, no es ser rígidos ni esperar (ni mucho menos obligar) que todas las personas hagan exactamente lo mismo, sino ayudar a cada persona en lo que necesite para alcanzar la plaza. Como dicen en China: “Gato blanco o gato negro, lo que importa es que cace ratones”.
Mi primer contacto con Miren fue el 19 de noviembre de 2024, cuando nos escribió para informarse acerca de nuestros cursos. A los pocos días contrató el Curso Total. Miren no era de Filología Hispanica y tenía unos hijos a los que quiere con locura y a los que, por tanto, dedicaba un tiempo precioso. Catorce meses después ha alcanzado la plaza en las oposiciones de Lengua del País Vasco. ¿Cómo y por qué?
Pues yo, como preparador de Lengua, puedo decir que se debe a que es una persona muy inteligente, capaz de organizar magníficamente su tiempo y además a que tiene un gran dominio de nuestra querida lengua española, algo que yo sabía que iba a ser muy importante en todos los ejercicios.
Como opositora, además, ha demostrado ser una persona muy asertiva y muy independiente. Ha sido capaz de adaptar nuestra plataforma a su propio ritmo y posibilidades sacándole el máximo provecho. Todas estas virtudes la han conducido a obtener la plaza con brillantez, por lo que el sistema vasco de enseñanza y su alumnado están de enhorabuena, pues ganan una gran profesora de Lengua Castellana y Literatura.
No podemos acabar esta introducción sin mencionar a Irune Barañano, que ha supervisado al milímetro cada una de las programaciones que nuestras opositoras han presentado y por tanto, también ha puesto su grano de arena para que plaza sea realidad. Y ya, sin más, aquí va el testimonio de nuestra gran Miren.
“Todo va a salir bien” Miren García Marcos: plaza en las oposiciones de Lengua del País Vasco en 2026
“Llega un momento en el que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos”.
¿Por qué me embarqué en preparar las oposiciones de Lengua?
Supongo que algo similar a esta reflexión atribuida a Fernando Pessoa resonaba en mi interior cuando decidí embarcarme en la aventura de preparar las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura. Tenía un trabajo estable en una empresa privada, dos niños muy pequeños y muchos pagos que afrontar a fin de mes, pero algo me decía que ese no era mi lugar. No me sentía realizada y, sobre todo, sentía que lo que hacía no se alineaba con mis valores. Vivir sin coherencia es complicado para quienes tendemos a cuestionarlo todo.
Licenciada en Filosofía y amante de la literatura
Me llamo Miren García Marcos, tengo 37 años y soy licenciada en Filosofía y amante de la literatura. A finales de agosto de 2024 dejé mi empleo y, en septiembre, conseguí una vacante a un tercio de jornada impartiendo Lengua Castellana y Literatura en un instituto de San Sebastián. Apenas llevaba dos meses dando clase cuando, junto a unas compañeras, me animé a preparar la oposición. Una de ellas me habló de Opolengua y decidí contactar con Eduardo. Tenía menos de un año para preparar la prueba, así que necesitaba un plan y una estrategia si quería alcanzar mi objetivo.
En un principio, mi propósito no era lograr una plaza. Me conformaba con llegar a tiempo a la entrega de la programación, conocer en qué consistía el examen y formarme para ser mejor docente.
Gracias al apoyo de mis padres y de mi marido he conseguido mi objetivo
Durante el proceso, he sido más consciente que nunca del peso de las circunstancias y de la relevancia del contexto. En mi caso, no era favorable: no era filóloga, acababa de aterrizar en el mundo de la educación y tenía dos niños muy pequeños. La buena noticia es que el contexto condiciona, pero no determina. Gracias a la constancia y la fuerza de voluntad que he tenido que sacar en muchos momentos y, sobre todo, al apoyo de mis padres y de mi marido, he conseguido mi objetivo. Y es que no somos víctimas pasivas, pero tampoco seres omnipotentes; por eso, en mi caso, ha sido fundamental contar con una red de personas que me sostuvieran.
No me salió ninguna bola en el examen de las oposiciones de Lengua
Llegué al examen con varios temas que había podido preparar en profundidad y otros dos —coherencia y cohesión— que había leído un par de veces para entender los conceptos y poder afrontar el ejercicio práctico. Cuando salieron las bolas, ninguna se correspondía con los temas que había preparado bien. El único tema del que tenía una ligera idea era el de cohesión textual. Estuve a punto de levantarme e irme… pero me dije: después de todo el esfuerzo, serénate, haz un esquema, estructúralo bien y vuelca todo lo que has aprendido. Y así lo hice. Tenía más conocimientos del tema de coherencia que del de cohesión, pero como son conceptos interrelacionados, fui confeccionando el tema sobre la marcha, con la esperanza de conseguir la nota suficiente para que me hicieran la media con el práctico. Finalmente, conseguí aprobar de manera independiente ambas partes.
Lo más importante es el crecimiento personal que supone el proceso
Tengo claro que soy una afortunada y que la historia no siempre termina así. El resultado no siempre es proporcional al esfuerzo, ni a los conocimientos, ni al tiempo invertido; la suerte también juega un papel importante. Aun así, os invito a dar lo mejor de vosotros mismos, sin pensar tanto en el resultado como en la transformación que supone el proceso. Incluso si no hubiera conseguido la plaza, habría merecido la pena igualmente, porque hoy soy mejor docente gracias al esfuerzo realizado.
Opolengua ha iluminado mi camino en las oposiciones de Lengua
Opolengua ha sido para mí una guía que ha iluminado mi camino. Cuenta con un método de estudio propio, al que, honestamente, no me he ceñido a rajatabla: no sé estudiar de memoria y, con dos niños, no siempre conseguía sacar ratos largos de calidad. Sin embargo, la plataforma está planteada de tal forma que permite avanzar a tu propio ritmo, adaptándose a las necesidades de cada opositor. En mi caso, esa flexibilidad ha sido clave para poder sostener el proceso y aprovechar los recursos disponibles. Además, las revisiones y correcciones realizadas a mi programación, tanto por Eduardo como por Irune, me dieron la tranquilidad de saber que estaba bien fundamentada y era defendible ante el tribunal.









