¿Cómo elegir un buen curso de comentario?

Se acerca el día D y hay un buen número de opositores preocupados con el ejercicio práctico. Y no es para menos, porque en este tema hay bastantes incógnitas que, desafortunadamente, solo se despejarán el día D, cuando ya tengamos la prueba delante o incluso después, al recibir la nota. Muchas personas piensan en pedir ayuda a academias o preparadores para preparar la prueba.

Las dos dudas esenciales son: ¿Cómo será la prueba? ¿Con qué criterios se corregirá? ¿Cómo me puedo preparar mejor?

A la primera pregunta es imposible contestar de forma precisa. No lo podemos saber. Cuando salgan las bases de cada comunidad podremos aproximarnos un poco al estilo de prueba que se piense hacer, pero muy poco, porque la formulación suele ser muy imprecisa, de forma que hasta el día D no sepamos a ciencia cierta cómo va a ser la pregunta. Para ejemplo, Cantabria, que se descolgó hace un par de años con una transcripción fonológica, algo que no tenía precedentes en las oposiciones en toda España. Pueden poner lo que quieran…

La determinación de la prueba (yo no me lo creo) es potestad de los tribunales (suele ponerse en las bases que es el tribunal número 1 quien fija el comentario) y estos (en teoría) pueden poner la prueba que estimen oportuna para determinar los conocimientos del aspirante. Ahora bien, la tradición suele pesar y en cada comunidad se suele poner una prueba parecida a la de años anteriores. ¿Y esto es seguro? Pues tampoco. Y mucho menos después de que algunas comunidades lleven diez años sin poner prueba de comentario. Así que es difícil saber qué ocurrirá.

¿Con qué criterios se corregirá? Pues esto es imposible saberlo también. Hay comunidades que dan a sus tribunales unos criterios y otras no. Además, hay otra cuestión y es que el tribunal siga realmente los criterios que se le han dado porque ¿quién puede comprobarlo? De hecho, y conociendo al gremio, es más que posible que si a un profesor no le gustan esos criterios ponga los suyos porque… ¿quién va a controlar al corrector?

Además, cada comunidad tiene una prueba distinta. Unas plantean comentario filológico, otras preguntas sobre un texto, algunas otras plantean el análisis de un nivel del texto, otras plantean preguntas sobre didáctica. En fin, las cosas del famoso estado de las autonomías consagrado por la Constitución…

Entonces, ¿qué podemos hacer? ¿temblar? ¿llorar? ¿sufrir en silencio? ¿cómo nos podemos preparar mejor?

Como siempre decimos, lo primero es tener calma y pensar en los siguientes elementos:

1- Salvo filtraciones, todos los opositores están en las mismas condiciones. La cancha está embarrada, sí; pero para todos.

2- Aplicar el sentido común. Lo mejor es preparar una prueba de forma global. Comentar es al final comentar un texto desde el punto de vista filológico, literario o lingüístico y no hay más. Si la pregunta es concreta, siempre podremos acudir a nuestros conocimientos generales para contestarla. Si por el contrario nos preparásemos con preguntas concretas, ¿cómo saber cuál exactamente va a caer? Lo mejor por tanto es hacerse comentarios de tipo general.

Ahora bien, lo más importante es la calidad del curso de comentario que elijamos y en este sentido, atención. Hay muchas academias y preparadores que ofertan cursos con muchos comentarios “perfectos”

Lo más importante es comentar, desde luego, porque a comentar se aprende comentando. Pero es muy importante que los modelos de los que partamos sean reales y no ejercicios hechos en casa en más tiempo o accediendo a materiales que el día D nos estarán vedados,. Creo que de poco sirve ir a una academia para que un preparador nos muestre cuánto sabe del texto en cuestión, sabiendo que él mismo lo ha elegido y lo ha hecho en mucho más tiempo que el que dispone el opositor. Esto creo que vale de poco porque el preparador no se pone en la piel del opositor y no puede extraer estrategias para ayudarle. Además, el opositor frecuentemente se desmoraliza porque hace comentarios mucho peores que los de su preparador o academia sin tener en cuenta que las condiciones suyas son totalmente distintas. Para ir a una academia así, creo que es mejor que el opositor se compre libros de comentario (los hay muy buenos) y se prepare por su cuenta.

En otras ocasiones, el opositor realiza el comentario en su casa y luego lo lleva a la semana siguiente para corregirlo. Y se corrige, pero no se explica nunca cómo se ha realizado el comentario en concreto, con lo que el opositor no alcanza a ver la técnica sino los resultados.

El otro elemento a valorar al pedir ayuda es cuántos comentarios y cómo se nos corregirán. Solo con correcciones precisas, concretas y con pautas de cómo mejorar podremos avanzar en esta tarea. De poco sirve un curso de comentario si no hay correcciones de calidad por parte del corrector. Para eso, insisto, es mucho mejor un libro.

Justamente esas son las características que tienen mis cursos de comentario. En opolengua.com tenemos varios cursos que intentan seguir las pautas antedichas.

 

¡¡Por cierto, últimas noticias: han salido 56 plazas de Lengua en Castilla y León!!!

 

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