Oposiciones y amor

Oposiciones y amor
Oposiciones y amor

Hoy incluyo en la página el testimonio de dos opositores que comparten amor y estudio. Al saber de ellos, me pareció una historia bonita y es bueno, creo yo, que en momentos de tensión y sacrificio, podamos también solazarnos con historias tan verdaderas como el amor y el esfuerzo. Al ir conociéndolos mejor por medio del teléfono y el correo electrónico, he visto en ellos y en su vida un ejemplo, que al estilo cervantino, puede inspirar a muchos de nosotros en el amor y en el trabajo. Es por ello que les pedí una breve entrada donde contaran sus impresiones. Esta semana me la han enviado desde Zaragoza y estoy muy contento y orgulloso de poder ayudarles en su preparación y también de compartirla con todos vosotros.

Estudiar la misma oposición con la persona que vives (y quieres)

Maite lleva trabajando 10 años como profesora, así que todo ese tiempo se ha ido preparando el examen de oposición por su cuenta para no perder puestos en las listas.  Yo acabo de empezar, este es mi segundo año y empecé porque comentábamos los apuntes, las notas y experiencias.

Maite era de estudiar en casa y yo más de biblioteca, así que el año pasado alternábamos zonas de estudio; sin embargo, este año, con el Método de estudio Opohispania diseñado por Eduardo, solo estudiamos ya en casa. Antes nos cruzábamos con otros opositores y nos comentaban: “Estudiando los dos juntos la misma oposición anímicamente es mucho mejor”.  Y realmente es así, los dos pensamos que estudiar juntos es muy duro; estudiar uno solo debe de ser mucho peor.

Ahora con el Método Opohispania ya no estudiamos juntos, sino separados. Es broma: debido al método de estudio de Eduardo, a ratos nos vamos a habitaciones diferentes para recitar las lecciones; o si uno está con el ordenador, el otro no, o nos vemos los videos por separado.

Si bien es cierto que aunque no llevamos el mismo ritmo de estudio por horas, sí que tratamos de llevar el mismo ritmo a la hora de realizar los comentarios o la programación. O tratamos de ver los videos juntos y poderlos comentar entre líneas.

Las recompensas del estudio, también en común

Y, por supuesto, cuando nos vamos a las recompensas del domingo, nos gusta andar mucho. Nos hemos sorprendido muchas veces recitando entre los dos la lección para sacar el tema de forma común, así, vemos, que lo que uno se le va olvidando, el otro no tiene problemas en explicarlo y viceversa. Es lo más parecido a cuando estábamos estudiando en la carrera y se hace lo mismo con los compañeros cuando se hacían grupos de estudio.  Pero estudiar la oposición ya sabemos que es algo más solitario.

Por eso, la riqueza de estudiar con quien estás viviendo enamorado es una tarea a compartir en todos los sentidos. Hacer la comida, limpiar la casa, visitas sociales… y estudiar, estudiar y estudiar. Y a estudiar yo solo no me habría puesto nunca (el curro me va bien, gracias, pero tengo ganas de probar otras experiencias vitales y laborales) y Maite reconoce que también desde que estamos juntos ha recibido un gran impulso de estímulo energético y anímico.

Además, como indica Eduardo en la Sesión 3 de trabajo del Curso Total Opolengua, el ejercicio físico, la relajación y la relación afectiva son básicas. Y eso también lo hacemos juntos: los dos somos de gimnasio, así que lo tenemos totalmente integrado en nuestro día a día, ya que se nos va la salud en parte por carencia de deporte (no es algo metafórico, sino real de salud). Así que vamos combinando con la Hoja de Control, horas de yoga, pilates, natación, o salas de gimnasio.  Y ahora, si hacemos elíptica, nos enchufamos a los podcast del ivoox y nos escuchamos el Cantar del Mío Cid, las Églogas de Garcilaso o hacemos kilometros escuchando las Coplas de Manrique cantadas por Paco Ibáñez.

Y por último tras un día duro, hay que irse a la cama. Una de nuestras partes favoritas del día. Ya que hay que…. ¡descansar!

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