¡Ponte a prueba! 13/2020 Oposiciones de Lengua castellana y literatura

Hoy es día 6 de diciembre, día de la Constitución, pero a pesar de esto, seguro que hay personas que, a pesar de la catarata de festivos que nos invade, sigue al pie del cañón preparando las oposiciones y, por ello, nosotros también vamos a participar del trabajo con una nueva edición de nuestro “¡Ponte a prueba!”, el reto que pretende ayudar a los opositores a preparar la prueba de comentario de las oposiciones de Lengua castellana y literatura.

Nunca hemos puesto en nuestro acertijo un texto del autor que aparece hoy y es por ello una incógnita porque, a pesar de su fama nunca oscurecida, tampoco es uno de aquellos que se suele citar en un principio al pensar en autores de su tiempo. Como siempre, el pleno consiste en citar autor y obra (incluso señalando la posición y/o función del fragmento en la misma); pero para hacer un buen comentario basta señalar el género, la época y el movimiento al que pertenece la misma.

Como siempre, las respuestas deben colgarse en nuestra página de Facebook de www.opolengua.com hasta el domingo y la solución la daremos el lunes 9 por la tarde.
Y nada más por hoy: ¡Feliz puente de la Constitución!

Ya entrambos mundos habían adorado el pie a su universal monarca el católico Filipo, era ya real corona suya la mayor vuelta que el sol gira por el uno y otro hemisferio, brillante círculo en cuyo cristalino centro yace engastada una pequeña isla, o perla del mar o esmeralda de la tierra: diola nombre augusta emperatriz, para que ella lo fuese de las islas, corona del Océano. Sirve, pues la isla de Santa Elena (en la escala de un mundo al otro) de descanso a la portátil Europa, y ha sido siempre venta franca, mantenida de la divina próvida clemencia en medio de inmensos golfos, a las católicas flotas del Oriente.
Aquí, luchando con las olas, contrastando los vientos y más los desaires de su fortuna, mal sostenido de una tabla, solicitaba puerto un náufrago, monstruo de la naturaleza y de la suerte, cisne en lo ya cano y más en lo canoro, que así exclamaba entre los fatales confines de la vida y de la muerte:
-¡Oh, vida, no habías de comenzar, pero ya que comenzaste no habías de acabar! No hay cosa más deseada ni más frágil que tú eres, y el que una vez te pierde, tarde se recupera, desde hoy te estimaría como a perdida. Madrastra se mostró la naturaleza con el hombre, pues lo que le quitó de conocimiento al nacer le restituye al morir: allí porque no se percibían los bienes que se reciben, y aquí porque se sientan los males que se conjuran. ¡Oh, tirano mil veces de todo el ser humano aquel primero que con escandalosa temeridad fió su vida en un frágil leño al inconstante elemento!