Hoy es 11 de mayo. Quedan cincuenta y ocho semanas para las oposiciones de 2027 y tan solo seis para el 22 de junio de 2026, que va a ser el día de las pruebas de las oposiciones de este año. Pero lo fundamental es que hoy es lunes, el día en que siempre publicamos la solución del ¡Ponte a prueba!, nuestro querido acertijo con el que ofrecemos desde 2015 a las valientes y nobles personas una piedra de toque para preparar la exigente prueba del comentario de texto de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura.
Como decíamos el pasado viernes, este autor es uno de los que más veces ha aparecido en las oposiciones de Lengua y es lógico, pues es el poeta cuya influencia más intensamente se ha sentido a lo largo de la historia de la literatura española. Por tanto, ya preveíamos que aparecerían acertantes.
Y así ha sido, como siempre, pues nuestros seguidores han escrito este fin de semana comentarios muy interesantes en la página de Facebook de opolengua.com señalando con acierto la obra y su autoría. Y así nuestras amigas Cris Alrío, Magda Lena, María Pilar Carbonero Muñoz, Sara LF, Eva López Santuy y Salud Serrano Heredia han hecho pleno al señalar acertadamente la obra. Así que ¡enhorabuena a todas ellas y ojalá que el día D tengan el mismo acierto!

Y es que, efectivamente, el texto seleccionado se componía de dos estancias del final del parlamento de Salicio quejándose del desdén de Galatea en la Egloga I de Garcilaso de la Vega (1499-1536).
Y nada más por hoy. Feliz semana de estudio.
Como te vine’n tanto menosprecio?
como te fui tan presto aborrecible,
como te faltò en mi el conocimiento?
si no tuvieras condicion terrible;
siempre fuera tenido de ti en precio
i no viera de ti este apartamiento.
no sabes, que sin cuento
buscan en el estio
mis ovejas el frio
de la sierra de Cuenca i el govierno
del abrigado estremo en el invierno?
mas que vale’l tener, si derritiendo
m’estoi en llanto eterno?
Salid sin duelo, lagrimas corriendo.
Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza i la quebrantan;
los árboles parece que s’inclinan;
las aves, que m’escuchan, cuando cantan,
con diferente boz se condolecen
i mi morir cantando m’adivinan;
las fieras, que reclinan
su cuerpo fatigado,
dexan el sossegado
sueño, por escuchar mi llanto triste:
tu sola contra mi te endureciste,
los ojos aun siquiera no bolviendo
a los que tu heziste
salir sin duelo lágrimas corriendo.




