La entrada de hoy analiza los cambios que está planeando el Ministerio de Educación sobre las oposiciones docentes y la posibilidad de que se apliquen en las oposiciones de Lengua de 2027.
El borrador de 30 de julio
Estos cambios fueron esbozados el 30 de julio por el Ministerio de Educación en una reunión con los sindicatos. En ella les entregó un borrador sobre la futura reforma del acceso a la profesión docente emplazándolos a una nueva reunión en septiembre. Este borrador de ocho páginas concretaba un documento anterior que había publicado el Ministerio en enero de 2022 titulado “Documento para el debate: 24 propuestas de mejora”.
En realidad, las propuestas ministeriales, por si quieres consultarlas, solo ocupan las páginas 2 y 3 del borrador, pues son muy imprecisas. Son simplemente un marco para la negociación, pero hay que prestarle una cierta atención porque sí plantea las líneas maestras de sus intenciones.
Antes de entrar en el fondo de la cuestión, resulta conveniente hacer una introducción que resume nuestro estilo y forma de hacer las cosas. En Opolengua hablamos claro y no consumimos sin crítica la palabrería que suelen utilizar las Administraciones para referirse a lo que a nosotros nos incumbe: las oposiciones de Lengua.
¿Mejorar la educación en España?
Lo primero que hace el Ministerio en su borrador es dejar claro que su finalidad es mejorar la educación en España. El otro día analizábamos los pésimos resultados de la educación en España evidenciados, una vez más, por las pruebas PISA. Huelga decir que la educación necesita ser mejorada, tanto como señalar que esa mejora debería pasar por realizar un giro de 180º en las políticas aplicadas en las últimas décadas. Pero son los mismos que nos han conducido hasta aquí los que se van a encargar de mejorar la educación. Como dice el refrán: “el camino del Infierno está empedrado de buenas intenciones”.
Las oposiciones, desde luego, son mejorables. Nosotros hemos realizado artículos sobre este tema desde hace más de una década. Ya en 2015 participamos con una propuesta concreta en carta abierta durante el proceso que entonces lanzó el Ministerio encabezado por José Antonio Marina y luego en 2022 también marcamos nuestra idea de cómo deberían ser las oposiciones. En ambos casos defendíamos un modelo objetivo, actualizado y, sobre todo, exigente, que garantizase que los aprobados tuviesen los conocimientos adecuados de lengua y literatura.
Situación de las oposiciones docentes en España
Desgraciadamente, las oposiciones no han discurrido por este sendero. El Ministerio y los sindicatos son conscientes de que en los últimos años se han dado casos de plazas desiertas en diferentes comunidades autónomas (véase esta noticia de ayer) y nuestra información, proveniente de los propios miembros de tribunales antiguos alumnos de Opolengua, es que el nivel de los opositores va bajando de forma paralela al de los propios alumnos que salen de los institutos y las universidades. Esta es la realidad. Una realidad dolorosa para la sociedad, pero atractiva para quienes se embarcan en las oposiciones, porque tienen menor competencia real aunque sean más los que se presenten a las pruebas.
Cambios en otras oposiciones tendentes a facilitar el aprobado
Hay otro elemento político que no podemos olvidar. En el resto de administraciones, el Gobierno ya ha aprobado o se propone aprobar importantes cambios para facilitar el acceso a los cuerpos restando exigencia a las pruebas desatando la alarma general entre el funcionariado. Esto ha ocurrido en Hacienda o en Justicia con la reacción de los funcionarios actuales, quejándose de que los nuevos funcionarios carecerán de conocimientos para desarrollar adecuadamente e incluso de la propia presidente del Consejo General del Poder Judicial de forma pública ante el Rey. El Gobierno ha hecho caso omiso de estas quejas y profundiza en sus planes, a pesar de que se les ha advertido de que el servicio a la ciudadanía y a la nación se iba a ver afectado con toda seguridad.
Los elementos del borrador ministerial son estos
Es en este contexto educativo y político en el que hay que situar el borrador que ha lanzado el Ministerio y que consiste en los siguientes puntos básicos que analizaremos de forma sistemática. En azul vamos a marcar lo que dice exactamente el borrador ministerial y en negro, nuestra opinión sobre el particular.
EN RELACIÓN CON LOS TEMARIOS:
El artículo 19 del citado Reglamento establece que previa consulta con las Comunidades Autónomas se aprobarán los temarios definitivos que correspondan para los diferentes cuerpos y especialidades.
En este sentido, se propone realizar la revisión de los temarios para los cuerpos y especialidades docentes que corresponda:
– Actualización de contenidos científicos, técnicos y culturales.
– Tratamiento de las didácticas específicas en relación con las diferentes especialidades docentes y las competencias profesionales.
– Tratamiento de contenidos comunes en los temarios de todas las especialidades relativos, entre otros aspectos, al sistema educativo y currículos competenciales, programación, metodologías didácticas, evaluación, acción tutorial, inclusión educativa, innovación e investigación educativa.
– Extensión de los temarios correspondientes a los distintos cuerpos y especialidades en relación con los grupos funcionariales docentes.
Aquí ya se marca algo importante y es que se dice, tras la consulta a las comunidades autónomas y esto quiere decir que en esta fase esto se puede ralentizar porque las comunidades gobernadas por el PP se opondrán al reglamento casi con total seguridad. De paso hay que decir que es lamentable que el Ministerio de Educación publique borradores con faltas de ortografía, pues comunidades autónomas y reglamento deben escribirse con minúsculas, como sabe todo el mundo al ser nombres comunes. En Andalucía con cinco faltas se saca un 0 en las oposiciones. Ya llevan tres y estamos en el inicio…
Lo de la actualización de los contenidos científicos, técnicos y culturales es normal y estamos de acuerdo. Pero se indica también una cosa importante y es que quieren incluir en los temarios contenidos comunes relativos a la dictadura pedagógica que lleva cuarenta años demostrando su inoperancia. Nos parece que es profundizar en un sistema que ha demostrado en todo el mundo occidental su fracaso como demuestran las pruebas PISA una y otra vez. Lamentable. La mejora de la educación pasa porque los temarios de cada especialidad sean exigentes y no incluyan un batiburrillo de sus supercherías pedagógicas.
Por otro lado, seguramente pensarán en rebajar el número de temas para facilitar el aprobado.
EN RELACIÓN CON LAS PRUEBAS DE LA FASE DE OPOSICIÓN:
El artículo 21 del reglamento, determina que en los procedimientos de ingreso a los cuerpos de funcionarios docentes la fase de oposición constará de dos pruebas.
– En relación con la parte A de la primera prueba, revisión, si así se considera, del formato de realización y procedimientos de corrección de la misma.
Lo primero es indicar que esto parece que lo ha redactado otro funcionario ministerial mejor relacionado con la RAE o al menos con su Ortografía de 2010, porque ya pone “reglamento” en minúsculas.
Miedo nos da esto, porque los conocemos… Y es que el “formato de realización” puede aludir a cambios que, si siguen el programa desastroso de la dictadura pedagógica que nos domina desde 1985 (y a ellos siempre les mueve esa lógica), pueden conducirnos a pruebas más “pedagógicas” y menos “científicas”. Esa ha sido desde siempre la reivindicación de los “sindicatos de clase”, pues han demostrado su preocupación por mejorar la calidad de la educación para todas y todos intentando que los profesores no deban demostrar su dominio científico en los comentarios de texto (verdadera prueba del algodón de nuestra especialidad) sino a través de programaciones, unidades o “supuestos prácticos” donde debamos demostrar el dominio sobre la retahíla de conceptos amaestrados (inclusión, trastornos, conflictos, etc.) y que han ido convirtiendo al profesorado en animadores sociales. Esto además facilitaría enormemente el aprobado porque entre saber hacer un comentario pragmático de un texto concreto y enhebrar sus conceptos pedagógicos sobre un supuesto dado (conociendo la ideología y cuatro decretos lo hace cualquiera) no hay color…
– En relación con la parte B de la primera prueba:
○ Tratamiento de las aplicaciones didácticas y supuestos prácticos en las diferentes especialidades docentes.
○ Revisión de los criterios proporcionales de los números de temas extraídos al azar por el tribunal para las distintas especialidades, en función de lo que pudiera resultar de la revisión de la extensión de los temarios mencionada en el apartado anterior.
Hay que señalar que esto, siguiendo la misma línea quiere decir que piensan incluir también las aplicaciones didácticas en los temas. Esto ya se hace en algunas comunidades autónomas contraviniendo el espíritu del RD 276/2007 porque en él se indica que la primera parte es para medir la capacidad científica del aspirante, siendo la segunda parte la que mide su capacidad pedagógica. Esto también facilitará el estudio, porque mutatis mutandis podremos clavar la misma aplicación en muchos temas y, si en la plantilla de evaluación (eso que llaman los pedaprogres “rúbrica” saltándose el Diccionario de la RAE) a esto le dan tres puntos de diez, pues, blanco y en botella, leche.
En relación con el número de bolas, la probable tendencia es aumentarlas, que sean muchas para que la probabilidad sea más alta, pues los sindicatos siempre quieren que se coloquen los interinos por encima de otras consideraciones y una alta probabilidad les favorece. Incluso no es descartable que pueda pasarse a realizar una prueba tipo test o de otro tipo similar que no sea la exposición de un tema. Es lo mismo que quieren hacer en otras oposiciones del Estado y que ya han hecho en algunas (como en la de Inspectores de Educación, donde el Real Decreto 68/2026 ha introducido como primera prueba un cuestionario de entre veinte y treinta preguntas de desarrollo breve, aunque mantiene posteriormente la exposición oral de un tema). Hasta que no lo veamos en concreto, no sabremos a ciencia cierta cuál es su intención.
– En relación con cada una de las dos partes de la segunda prueba, destinada a la comprobación de la aptitud pedagógica del aspirante y su dominio de las técnicas necesarias para el ejercicio docente, y que consiste en la presentación de una programación didáctica y en la preparación y exposición oral de una unidad didáctica:
○ Revisión de las especificaciones que posibiliten la evaluación de competencias profesionales docentes en relación con el modelo curricular definido en la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación y en los reglamentos por los que se establecen las enseñanzas mínimas de las diferentes etapas educativas.
○ Inclusión de indicadores relativos, entre otros aspectos, a la atención a la diversidad, el diseño universal para el aprendizaje, la utilización pedagógica de recursos digitales y tecnologías emergentes, los perfiles de salida y la evaluación competencial.
Esto es más claro y predecible, porque aquí juegan en su terreno y cuelan toda su jerga infame, la neolengua de los pedagogos. El Ministerio, cómo no, desea profundizar en las mismas prácticas que nos han llevado a la cola en el desarrollo de sus “destrezas”. Lo más gracioso es que hablan de “tecnologías emergentes” justo cuando desde todos los ámbitos se están criticando las pantallas (por ellos mismos) y se señalan los riesgos evidentes de la IA.
EN RELACIÓN CON LA FASE DE CONCURSO:
El artículo 23 del reglamento establece que en la fase de concurso se valorarán, en la forma que establezcan las convocatorias, los méritos de los aspirantes; entre otros figurarán la formación académica y la experiencia docente previa. En todo caso, los baremos de las convocatorias deberán respetar las especificaciones básicas y estructura que se recogen en el Anexo I de dicho reglamento.
En relación con ello, se propone la revisión, en lo que pueda resultar procedente, de la valoración de aspectos relacionados con la adquisición de las competencias profesionales docentes en los ámbitos de la formación, la investigación, la innovación o la práctica docente en el modelo curricular competencial definido en la normativa vigente.
Esto es también fantástico y les habrá encantado a los sindicatos, porque traducido quiere decir que se puede aumentar en el baremo los puntos de los interinos y que los sindicatos y otras entidades afines a la Administración van a seguir haciendo caja con esos fantásticos cursillos donde ellos se matan a trabajar y los opositores aprenden un montón (y pueden hacer puntos).
EN RELACIÓN CON LA FASE DE PRÁCTICAS:
El artículo 17 del Reglamento dispone que, en el sistema de ingreso en la función pública docente existirá una fase de prácticas, que podrá incluir cursos de formación, y constituirá parte del proceso selectivo. El artículo 30 establece que la organización de dicha fase de prácticas incluirá un periodo de docencia directa que formará parte del procedimiento selectivo y que tendrán por objeto comprobar la aptitud para la docencia de los aspirantes seleccionados. Este periodo de ejercicio de la docencia en centros públicos se desarrollará bajo la tutoría de profesores experimentados, preferentemente del correspondiente cuerpo de catedráticos y tendrá una duración mayor a un trimestre y no superior a un curso escolar y podrá incluir cursos de formación. Y el artículo 31 dispone que la evaluación de la fase de prácticas se realizará de forma que se garantice que los aspirantes posean las capacidades didácticas necesarias para la docencia.
En relación con ello, se propone la revisión de los diferentes aspectos y efectos que definen actualmente la fase de prácticas, entre ellos, los relativos a la duración, las funciones de los agentes intervinientes, los procedimientos de mentoría y tutorización, y la evaluación de la fase de prácticas, con la finalidad de reforzar su utilidad para comprobar la aptitud para la docencia de los aspirantes seleccionados y los procesos de inducción profesional tutorizada.
Esto nos importa menos, pero va en la línea de que el que haya obtenido la plaza sea esclavizado durante todo un curso por un inspector y el equipo directivo de su centro para ver si es capaz de seguir la neolengua y aplicar sus conceptos sumisamente.
¿Se aplicará este nuevo modelo en 2027?
La pregunta que a cada opositor le ronda ahora por la cabeza es si las oposiciones de Lengua que está preparando se verán afectadas por un nuevo real decreto de acceso que modifique el actual. Afortunadamente, la respuesta a esto es que es muy improbable, aunque ténicamente sea posible. Es posible porque, como nos ha demostrado el Gobierno en los últimos ocho años, todo lo es. Es muy improbable por dos razones. La primera porque hay una enorme inestabilidad política y el Gobierno carece de apoyos parlamentarios. El futuro real decreto de acceso debe ser discutido con las comunidades autónomas y en ellas va a encontrar muy probablemente una oposición frontal por parte del PP (que gobierna en casi todas) y, previsiblemente también, con una batería de exigencias por parte de las comunidades catalana y vasca, que no perderán la ocasión de pedir temarios propios y la diferenciación de las pruebas en sus respectivas comunidades. ¿Se puede aprobar sin apoyos? Sí, porque es un real decreto y no exige votación, pero no es lo recomendable. La segunda, porque el Gobierno realizaría una enorme irresponsabilidad al alterar un proceso de preparación de dos años de forma repentina. ¿Es posible eso? También. De hecho, existe un precedente significativo: el Gobierno de Zapatero aprobó unos nuevos temarios de oposiciones el 15 de noviembre de 2011, cinco días antes de las elecciones generales, y el nuevo Gobierno del PP, con José Ignacio Wert al frente de Educación, los derogó en febrero de 2012, apenas tres meses después. Pero que ocurra esto es altamente improbable. Por tanto, tal y como indica USTEA, presente en las reuniones, lo más seguro es que las oposiciones seguirán igual en 2027. Ayer mismo hablamos con los sindicatos y a 21 de septiembre no han recibido notificación alguna sobre una próxima reuníon.
¿Y si no es en 2027, veremos cambios en 2028 o 2029?
Pues esto ya es pedir que hagamos, directamente, de adivinos. Vamos a lanzar nuestras hipótesis razonadas. Si el bloque de Gobierno alcanza la mayoría parlamentaria en 2027, es muy probable que se produzcan cambios en las oposiciones en esta línea. Tras toda la radicalización que estamos viviendo, si Pedro Sánchez forma nuevo Gobierno en 2027, entenderá que hay un refrendo enorme a sus políticas y es previsible que profundice en ellas con vigor y celeridad. Por el contrario, si quien puede formar mayoría parlamentaria es la derecha, asistiremos también a una revisión de todo lo aprobado por el Gobierno de coalición y en esa revisión, no cabe duda (incluso lo ha anunciado Feijóo) estaría la educación. De hecho, como hemos visto, una de las primeras medidas que tomó el ministro de Educación del PP en 2012 fue derogar los cambios que el último Gobierno Zapatero había hecho en esta materia y eso podría volver a ocurrir si el nuevo real decreto se aprobase antes de las elecciones de 2027. Por tanto, como sabemos todos los españoles, los próximos comicios resultarán cruciales para el porvenir de las oposiciones de Lengua y de España.
¿Qué debemos hacer ante esta situación?
Un opositor jamás se debe mover por borradores, sino por leyes. Esa es una máxima que siempre hemos seguido y que debemos seguir. No nos podemos desviar de nuestro objetivo porque haya un borrador. No podemos guiar nuestro estudio por una serie de intenciones borrosas. Queda que el borrador se sustancie en una propuesta concreta, que se lleve a las comunidades autónomas y que luego se apruebe en Consejo de Ministros. Eso son meses. Y no tendría lógica ninguna que un real decreto así se aprobase en enero, marzo o abril. Por tanto, por ahora, seguimos haciendo lo que estamos haciendo.
Tranquilidad para los opositores de Opolengua
No quiero finalizar este artículo sin hacer un aviso tranquilizador para quienes confían en nosotros. Opolengua no es una sola persona, ni tampoco una academia generalista mastodóntica. Opolengua somos nosotros. Si se produjera un cambio, contamos con el Equipo Opolengua, formado por ocho funcionarios, todos excelentemente capacitados y muchos de ellos con experiencia en tribunales, que seríamos capaces en muy breve tiempo de modificar materiales y forma de preparación de forma que a la mayor celeridad estaríamos en condiciones de competir y quedar por encima del resto de aspirantes. Así que, tranquilidad y… ¡a por la plaza!









