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Luchar contra el aburrimiento al estudiar las oposiciones de Lengua

Aburrimiento estudiando oposiciones de Lengua, Opolengua
Foto de Nicole Chen en Unsplash

En las últimas semanas son varios los correos que mencionan la dificultad para concentrarse o el aburrimiento al preparar las oposiciones de Lengua. Este tema, por su importancia y la cantidad de aspectos relacionados con él, ha sido tratado desde 2013 en nuestro blog en muchas ocasiones. Hoy vamos a abundar sobre el mismo.

El problema de la concentración y el aburrimiento en las oposiciones de Lengua es un tema muy tratado en Opolengua

Como acabamos de indicar, hemos escrito largo y tendido sobre la concentración en las oposiciones de Lengua. Por señalar los artículos más destacados que deberías leer, podemos citar estos: Cómo enfrentarse a la pereza y la falta de concentración en las oposiciones (2022), ¿Cómo concentrar nuestra mente en las oposiciones de Lengua? (2025) y en este mismo año, otros dos basados en las enseñanzas de Marian Rojas Estapé: Aplicar las enseñanzas de la psiquiatra Marian Rojas a las oposiciones (1): la concentración y la persistencia (2026) y Aplicar las enseñanzas de la psiquiatra Marian Rojas a las oposiciones (2): Cuidar nuestra batería mental (2026).

Resumen somero de lo que dicen nuestros artículos

Por hacer un resumen somero de lo que dicen estos artículos (que te animo a leer), podemos hacer un pequeño decálogo:

  1. Pensamiento positivo 1: Plantearnos la causa vital por la que preparamos las oposiciones de Lengua como motor que aliente nuestro esfuerzo: estabilidad laboral, compra de vivienda, construir una familia, retos personales, etc. Visualizar nuestra vida tras obtener la plaza.
  2. Pensamiento positivo 2: Disfrutar del aprendizaje de conceptos que nos son agradables, pues nos gusta la lengua y la literatura.
  3. Pensamiento positivo 3: Disfrutar de nuestro crecimiento personal al fortalecer virtudes como la templanza, la concentración, el rigor, la fuerza de voluntad, la serenidad y la capacidad de auto-organización.
  4. Organizar el espacio y el tiempo para rentabilizar al máximo el estudio y evitar las distracciones.
  5. Dividir el gran reto de sacar la plaza en las oposiciones de Lengua en retos más pequeños.
  6. Ser autoexigentes al cumplir nuestros pequeños objetivos diarios.
  7. Darse premios al conseguir cada uno de los pequeños objetivos.
  8. Convivir con la frustración que supone avanzar despacio y recibir correcciones negativas para mejorar poco a poco.
  9. Comprender la importancia del deporte y del sueño para recargar la batería mental.
  10. Persistir, persistir y persistir.

¿Por qué volver una y otra vez al tema de la concentración en el estudio?

Como puedes ver, ya hemos tratado en muchas ocasiones este tema. Entonces, ¿por qué volvemos a él? Pues porque debemos actualizarlo a partir de lo que nos cuentan en los correos de consulta que vamos recibiendo. La reflexión sobre nuevos casos nos lleva a nuevas formas de abordar los problemas y nuevas conclusiones. Por ello, vamos a lanzar en este artículo una serie de ideas que puedan ayudarnos a concentrarnos más y mejor para preparar las oposiciones de Lengua.

Marcar desde el principio objetivos asumibles

Este es un aspecto crucial que es la base de todo lo demás. Muchas veces (por no decir siempre), nos imaginamos una visión idealizada de cada actividad que vamos a emprender. Contratamos un viaje con nuestra pareja pensando que será maravilloso, reservamos un restaurante con gran ilusión o compramos una entrada para un concierto deseando ver una actuación inolvidable. Es muy posible que nada sea exactamente cómo habíamos soñado.

En la preparación de las oposiciones de Lengua se da también esa idealización con un elemento añadido. Lo que deseamos no depende de otros, sino de nuestra capacidad real de estudio y de nuestra fuerza de voluntad aplicada al estudio. Ambas cosas están relacionadas y ambas cosas son difíciles de conocer previamente. No sabemos cómo nos vamos a concentrar realmente durante muchas horas ni sabemos cuánto nos va a costar memorizar un tema. ¿Cuál es nuestra fuerza de voluntad ante el estudio y la frustración? No hemos hecho esto nunca, así que es imposible saberlo. Y por eso, nosotros en Opolengua no hacemos planes de estudio hasta que ambos aspectos están absolutamente claros.

Cuando ya sabemos esto, tras estudiar el primer tema, es fundamental el sentido de la realidad que cada persona tiene. Y esto es personal e intransferible y debe ser resuelto en su interior por cada opositor. Hay que reflexionar profundamente con sinceridad con nuestro yo para llegar a buen puerto.

¿Qué problemas pueden surgir?

¿Qué problemas pueden surgir? El fundamental es que el opositor no acepte su propia realidad porque le lleve a darse cuenta de que va a llevar muy pocos temas preparados el día del examen. Es un razonamiento bastante sencillo: “Si estoy concentrado realmente dos horas al día y estudio seis días, son doce horas semanales. Si estudio un tema en veinticinco horas, no puedo llevar más que un tema cada tres semanas. Y eso quiere decir que no voy a llegar a los veinte temas… Y entonces, todo se hunde… ¡Esto no puede ser! ¡Tengo que llevar más temas!”

Las dos opciones ante los problemas

Si el opositor tiene sentido de la realidad, todo se soluciona aceptándola y trabajando por mejorar día a día, semana a semana o incluso oposición tras oposición. Esa persona, con toda seguridad, va a obtener su plaza. Yo me tiré seis años, a seis horas diarias, seis días por semana. Fueron miles de horas. Fe, determinación, voluntad y amor por la lengua y la literatura. Persistencia. Y plaza…

Si el opositor no tiene sentido de la realidad, su yo idealizador no acepta el diagnóstico que su yo real le dice y entonces le presiona para hacer cosas que son, sencillamente, imposibles. Mantiene un plan incumplible, pasan los días sin alcanzar el objetivo primero, aumenta la frustración, surge el agobio, se acaba aborreciendo el tema, se buscan problemas externos al problema real… Esa persona, si no asume su realidad, va a abandonar la preparación. Esto a su vez favorece al opositor que tuvo sentido de la realidad, porque tiene un competidor menos… Esta es la razón por la que tantísima gente va a las pruebas por pura inercia. Algunos te los encontrarás por los institutos diciendo que las oposiciones son cuestión de suerte. Quién no se consuela es porque no quiere…

Esta es la realidad de las oposiciones. Y se acepta, o no se acepta. Por eso en nuestra portada hay un velero. Esto es lento. Mucha gente cuando sale por primera vez en velero se dice: ¡qué lento va esto! Y así es, les digo yo, esto es lento. Pero es maravillosa la sensación que uno tiene al avanzar y mirar la estela que vamos dejando atrás, lentamente y el rumor de las olas y el viento… De eso se trata, de avanzar sintiendo el placer de la lengua y la literatura.

Comprender nuestra trayectoria como estudiantes y ser pacientes con nosotros mismos al preparar las oposiciones de Lengua

Debemos tener en cuenta que, por norma general, como estudiantes, nunca nos hemos enfrentado al nivel de exigencia que las oposiciones de Lengua plantean. Ni en el instituto, ni en la universidad había que memorizar tanto… Y ahora nos encontramos con setecientas hojas (o más) de setenta y dos temas diferentes para aprendérnoslas el mismo día para un solo examen de dos horas. Esa dificultad es mayor si la exigencia de estudio y memorización que nos han exigido en el instituto, en la selectividad y en la universidad ha sido baja. Como publicamos en nuestro artículo sobre el desastre PISA, En 1990-91 solo promocionaba el 75,7 % de los alumnos de 1.º de BUP, el 77,1 % de los de 2.º y el 77,3 % de los de 3.º. Y el filtro se hacía todavía mucho más exigente en COU: en los primeros años noventa solo aprobaban aproximadamente dos de cada tres alumnos matriculados. En 1989-90 aprobó COU el 69,1 %; en 1990-91, el 67,3 %; en 1991-92, el 64,6 %; y en 1992-93, el 64,9 %. En la actualidad son el 97% quienes aprueban la selectividad. Sobran las palabras.

Estudiar es memorizar

No hay otro camino para escribir un tema en dos horas que sabérselo de memoria. Podemos sabérnoslo mejor para volcar más de tres mil palabras con precisión llevando menos temas (y para garantizar eso está nuestro Método Opolengua) o sabérnoslo algo peor para llevar más temas. Pero saber es memoria: vistiéndose, abrochándose los zapatos, conduciendo o preparando oposiciones. Todo saber humano es memoria de conceptos o procedimientos. No hay atajos y quien busca atajos, se equivoca. Esto es una gran ventaja y ahora vamos a explicar por qué.

¿Qué porcentaje de personas que hoy se presentan a las oposiciones no han estudiado nunca de verdad en su vida? Casi el 85%. Eso es lo que explica las tasas de plazas desiertas en los últimos años en las convocatorias. Esto es una ventaja para quienes ya han demostrado a lo largo de su vida que son capaces de estudiar y para quienes están dispuestas a esforzarse por conseguirlo.

Las pantallas y el móvil y su incidencia negativa en nuestros hábitos

Hay que tener muy claro que las pantallas son un enemigo, un vicio adictivo. Todas las tonterías de los pedagogos sobre las bondades tecnológicas (después de décadas haciendo daño a los alumnos) se han venido abajo. El efecto pernicioso de las pantallas sobre la concentración en niños y adultos ya ha sido demostrado por la ciencia y ha sido medido en las pruebas PISA. Los videos cortos, Tiktok, Instagram y aplicaciones similares nos han limitado nuestra capacidad de concentrarnos. Es hora de limitar nuestra exposición a las mismas, poniéndoles límites como al alcohol o desterrándolas de nuestras vidas. Es probable que nuestro cerebro haya pasado muchas horas ya bajo los efectos de los vídeos cortos y eso se paga.

La gratificación instantánea es otro gran enemigo

Otro de los problemas que han traído las pantallas, las redes sociales y el modo de vida actual con familias de pocos hermanos y otros elementos en nuestra educación sobre los que no es necesario ahora abundar, es la escasa resistencia a la frustración y la necesidad de obtener una gratificación instantánea. Todos los juegos están diseñados para que el jugador venza a la máquina antes de que se aburra del juego. Sin eso, no hay venta de juegos. Esto es, lógicamente, imposible en las oposiciones de Lengua. Aquí se trata de saber lengua y literatura, no de jugar. Esto es un velero, no un ferry. Y tarda mucho en llegar a puerto. Es así y solo asumiéndolo así podremos llegar a puerto. Si insistimos en que un velero sea un avión de caza, solo coleccionaremos frustración tras frustración. En las redes sociales, en internet o en una pastelería hay gratificación instantánea. En las oposiciones de Lengua hay un enorme esfuerzo y muchas pequeñas (y a veces grandes) frustraciones hasta obtener el premio.

Y hay que dar gracias a Dios porque sea así, ya que eso es lo que nos da la medida de nuestro valor cuando alcanzamos la meta. No hay mayor orgullo en la vida que lo que nos cuesta un enorme esfuerzo.

¿Y qué puedo hacer para ganar en concentración al estudiar las oposiciones de Lengua?

Y si yo nunca he estudiado a este nivel ni me he concentrado con tanta intensidad. ¿Está todo perdido? No, ni mucho menos. Pero hay que ser muy conscientes de nuestra realidad. No podemos pasar de haber estudiado muy poco (estudiar es memorizar y no hay otra) a concentrarnos cinco horas seguidas. Esto es como decir a una persona que no ha recorrido nunca doscientos metros seguidos que tiene que correr una maratón en un par de semanas. Tendremos que ir aumentando nuestra carga de trabajo paulatinamente, de forma que nos vayamos acostumbrando a lapsos cada vez mayores de concentración.

Comprender y asumir la realidad de las oposiciones de Lengua

Lo primero es asumir que preparar las oposiciones de Lengua es algo que no se puede hacer en un día. Si nosotros tenemos un velero en nuestra portada es porque representa como pocas imágenes la alegoría de lo que supone preparar las oposiciones. Un velero es lento, va despacio y realiza una travesía que sale de un puerto y se interna en alta mar, donde mil aventuras nos van a ir sucediendo, incluyendo tempestades. Es un avance lento que debemos disfrutar. La preparación de las oposiciones es un objetivo vital, a largo plazo, y asumirlo no consiste en decir que lo asumimos; es asumirlo de verdad. Y esto es obligatorio sí o sí, porque quien no respeta al mar, naufraga. Quien no asume esto, se hunde en el agobio y la frustración y abandona las oposiciones.

Disfrutar del viaje de preparación de las oposiciones de Lengua

Jamás nos cansaremos de repetir esta idea. La vida es un gran viaje de crecimiento personal en una nave llamada planeta Tierra y las oposiciones son una de las aventuras más apasionantes y de mayor impacto en la vida de una persona. Yo doy gracias a Dios cada día por haberme hecho estudiar las oposiciones durante seis años seis días por semana. Yo era una persona en 1992 mucho peor que la que obtuvo la plaza en 1998. Además, disfrutar del viaje es la única manera segura de llegar a puerto. No hay otra forma segura, aunque haya otras posibles. La persistencia se basa en la conciencia del crecimiento personal.

Concentrarnos en micro-objetivos nos conduce a la plaza

Yo no tengo el vicio de las pantallas, pero sí tengo otro: seguir la actualidad política, cultural y social. Me apasiona. Por mi función en Opolengua, corrigiendo y preparando materiales, paso delante del ordenador en torno a diez-once horas diarias. Y se me va, de vez en cuando, el dedo a ver los periódicos para seguir la actualidad. Eso me hace perder tiempo y concentración. Pero me he dado cuenta de una cosa: cuando me parcelo los objetivos del día en franjas de tiempo concretas, me concentro mucho mejor. Por ejemplo, me digo, esta mañana tengo que contestar correos de 9 a 10, corregir un examen de un opositor de 10 a 11 y preparar un vídeo de 11 a 13. Al dividirme exactamente los objetivos del día, las tentaciones están ahí, pero me llaman menos.

Avanzar en las diferentes tareas de las oposiciones de Lengua de forma paralela alternándolas

Otra cosa que nos puede ayudar es alternar las tareas diaria y semanalmente. La oposición de Lengua en realidad se compone de cuatro facetas (memorizar el temario, aprender a hacer comentarios, hacer la programación y leer). Es buena idea repartirnos el día o la semana avanzando en más de una de forma que cuando ya nos está cansando una actividad (memorizar es siempre lo más duro), podamos refrescarnos con algo más creativo como la elaboración de la programación y las unidades didácticas.  

¿Cómo intentamos ayudar a esto en Opolengua?

Cómo ya señalamos en nuestro artículo de 2025, en Opolengua tenemos diferentes recursos a la hora de enfrentar el reto emocional que suponen las oposiciones. Por un lado, está nuestra tutorización constante. Mantenemos nuestro canal abierto de comunicación por correo o telefónicamente todos los días. Puedes escribirnos y/o concertar una cita telefónica y siempre estamos dispuestos a ayudarte en lo que precises. Por otro lado, tenemos nuestro Curso de apoyo emocional, donde atacamos diferentes aspectos que son decisivos en la preparación afectiva de las oposiciones de Lengua.

Tenemos nuestra Hoja de Control (HC) y nuestros planes de estudio personalizados para ayudarte en la organización de tu tiempo. Y, sobre todo, tenemos la voluntad de ayudarte siempre, porque para nosotros tú éxito es el nuestro.

Lo vamos a conseguir

Así que se trata de ver cuáles son nuestros puntos débiles, evaluar cuáles pueden ser las mejores estrategias para superarlos y tener la paciencia precisa para no esperar mejoras instantáneas sino ser capaz de apreciar los pequeños cambios que nos indican que todo va mejorando poco a poco. Si hacemos esto y persistimos, llegaremos a buen puerto. Seguro. ¡A por la plaza!