22 de mayo de 2026. Una hoja más del calendario y, como es viernes, volvemos a la carga con nuestro ¡Ponte a prueba!, ese amable reto que, con el lema del docere et delectare, planteamos cada fin de semana para que cada cual pueda comprobar su competencia literaria y mejorarla de cara a la preparación de la prueba de comentario de texto de las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura. El tesón y el valor que muestran quienes se embarcan en esta aventura no merece menos.
La propuesta de la semana: otro autor (o autora) que ya ha aparecido en las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura
El autor (o autora, pues no queremos dar esa pista) del texto de hoy ya ha aparecido en las oposiciones y tiene un estilo bastante característico, por lo que es posible que, sea sencillo suponer de quién se trata e incluso cuál es la obra. Lo fundamental, como siempre, será indicar el género, la época y el movimiento literario, sin olvidar nunca que la base de un buen comentario siempre es demostrar con claridad nuestra comprensión del texto y el análisis de sus elementos temáticos y formales.
¿Por qué y cómo participar en el Ponte a prueba?
Desde 2015 en la página de Facebook de opolengua.com facilitamos la participación de nuestros seguidores en el ¡Ponte a prueba! a través sus comentarios. Seguir el acertijo de este modo es mejor que limitarse a ver el texto en la web, porque quienes comentan siempre aportan informaciones que pueden mejorar nuestra competencia literaria. Además, es mejor aún participar publicando tu propio comentario, porque la exposición pública hará que la experiencia se parezca más a la que vivirás realmente el día del examen. Desde hace un par de semanas, hay, además, una novedad y es que yo contesto en Facebook a todas las personas que participan. Por ello, vamos a poner una nueva norma (y ahora ya serán dos). La primera es, como siempre, que al comentar solo podemos emplear nuestros conocimientos sin echar mano de Internet. La segunda, que no valdrán (y serán eliminados) los comentarios que se limiten a poner nombre de obra y autor. Dicho esto, ya sabes que, como siempre, puedes escribir tu comentario hasta el domingo por la noche en la página de Facebook de opolengua.com y que nosotros publicaremos el lunes la solución del reto y la lista de acertantes.
Y nada más por hoy. Feliz fin de semana.
Saludos y ánimo.
La plaza de las Salesas estaba blanca y dura de escarcha; parecióle un lugar remoto, extranjero y tristísimo; nadie se le acercaba con efusión, a nadie conocía; y aquí, que lejos apareció un señor, bajo un paraguas, ancho, recio y pardo, un paraguas de hacendado rural de Castilla, y caballero en un jumento viejo, cansado, de corvejones peludos y llenos de cazcarrias. Lo guiaba un buen hombre que traía anguarina y zahones. Todo el grupo ase copiaba en la mojada tierra.
Desde el cancel comenzaron ya a mirarle muchos opositores. ¿Se atrevería a llegar de esa manera hasta los portales del Palacio de Justicia? Y sí que lo hizo. Apeóse en el peldaño, se quitó la manta, todo prendida de lluvia del camino como u n ramaje, dió las riendas y el paraguas al espolique, y pasó dejando su huella de agua en las viejas y solemnes losas.
Acaso adivinó en Sigüenza, un camarada de verdad y lugareño, porque entre todos lo escogió para preguntarle asustado como un chico de escuela, si habían comenzado ya los ejercicios. Le sosegaron las palabras del levantino; y el nuevo le dió de fumar de una petaca gorda, de cuero no curtido.
Era un hidalgo, moreno y enjuto, de pelo ya canoso y honda la mirada con un velo o apagamiento de cansancio y tristeza; bajo la falda de su sombrero, resaltaba la palidez marchita de su frente. Tenía muy buena presencia, pero sus ropas rugosas, descuidadas, ajadas, denotaban antes al hacendado comido por el Fisco, o al comisionista de guanos, que al dado a estudios de profesión liberal o académica. ¿No sería padre o tío materno de algún opositor provinciano?
Y Sigüenza se lo pregunto. Y el nuevo, sonriéndole, le dijo que no era el padre, ni tío, precisamente materno de ningún opositor, sino el mismo opositor “en persona”, casado y con cuatro de familia.
-¿Y viene usted muy lejos?
Le repuso el otro que de Escalona, en borrico, y con un mal de ijada que no tenía bastante mano para sepultarse el puño en el sitio del dolor.
-¡Bien merece! -profirió Sigüenza,- ¡Bien merece usted fortuna, y que salga de aquí tan juez como yo quisiera marcharme, que también tengo en Levante un hogar con mujer y con hijas, y padres viejos, que no descansan pensando en mi vida! Y puesto que de todos somos los más lugareños y necesitados, animémonos y seamos también verdaderamente camaradas. ¡Quién sabe si algún día hemos de hallarnos de magistrados, muy hondos, en la audiencia de Castellón de la Plana o de Segovia!




