Testimonios Opolengua 2021

María del Mar Rodríguez Quintana (Asturias)

Si estuviera a tiempo completo con las oposiciones y tuviera más margen, habría seguido tu método al completo, ya que me parece que es éxito asegurado. Por mis circunstancias, al final he decidido llevar más temas mirados aunque no los sepa a la perfección. Estoy usando el temario que me enviaste impreso y me está ayudando mucho. He leído otros temarios, pero el tuyo es diferente, está actualizado, la extensión es buena, los contenidos están bien explicados…Pienso por ejemplo en el tema 3, que otras veces me resultaba demasiado complejo. Sin embargo, en el temario de Opolengua la información es clara y está muy bien presentada. Lo cierto es que un buen temario facilita bastante el trabajo.

Yolanda Rodríguez Gotor (Cataluña)

Yolanda Rodríguez Gotor

¿Quién eres? ¿Por qué decidiste ser profesora y opositar?

Mis padres me pusieron de nombre Yolanda, Yolanda Rodríguez Gotor. Un nombre común para una persona, que desde hace años decidió adquirir la gran responsabilidad de intentar hacer un mundo mejor por medio de la educación, intentando desarrollar mi carrera en la mal nombrada “escuela de segunda oportunidad”, la escuela de adultos, aunque en realidad para muchos de mis estudiantes, es el primer sitio donde se les ha escuchado.

Aunque vivo en Barcelona, nací en Madrid. Mis profesoras de EGB decidieron que no era buena para estudiar y lo mejor era hacer una F.P, sitio donde solíamos ir los malos estudiantes, cosa que he podido demostrar que era no cierta, ya que después de F.P. estudié Filología Inglesa, el Grado de Magisterio y algún que otro idioma como catalán, rumano, francés, italiano y ahora dándolo todo para aprender coreano, aparte de no sé cuántos cursos, cursillos y talleres. (En estas tierras, me suelen decir cuando empiezo a hablar sobre estas cosillas: “Déu n’hi do”, ¡Ahí es nada!).

¡Ah, y como no, una oposición! La oposición de Lengua Castellana y Literatura en Cataluña.

¿Cuántos años has estudiado y en qué condiciones?

Si me preguntáis cuando empecé a prepárame* las oposiciones, casi no me acuerdo. Como no sabía catalán y el amor había llamado a mi puerta, pensé que lo mejor para entrar en la lista de interinos era hacer el examen en Zaragoza. Gracias a unos amigos que me apoyaron en este primer momento, me presenté con una programación irrisoria, unas fotocopias mal hechas, sin encuadernar y con unos pocos temas estudiados. Pero ahí estaba yo, sintiéndome la más pringada del mundo, tan solo para entrar en listas. ¡Claro, fue un descalabro! y eso que me supe uno de los dos temas que cayeron en el examen, el tema 55: La generación perdida: S. Fitzgerald, J. Steinbeck y E. Hemingway. La narrativa de W. Faulkner, tema que me ha perseguido en todas las oposiciones a las que me he presentado de inglés. ¡Esto sí que era una llamada! ¿Suerte? No sé, pero siempre lo llevaba preparado por si acaso.
Sin haber pisado un aula como profesora, habiendo desarrollado mí vida profesional en varias empresas importantes, me tomé en serio lo de las opos y me apunté a una academia. El primer día la profesora me preguntó que en qué colegio daba clases, le dije que en ninguno y me dijo que qué era lo que esperaba. Vamos, ¡el mejor comentario para no olvidarlo nunca! y sobre todo cuando le dije que quería entrar en adultos, eso ya la descolocó. Pero para mí fue la chispa que me incentivó para luchar por la plaza. No lo conseguí, pero sí entré de interina en una escuela de adultos.

¿Qué ha sido lo más duro que has tenido que superar para llegar al objetivo?

La decisión más dura, no ha sido estudiar, sino tomarse en serio lo de hacer unas oposiciones cuando tienes una hija de cinco años y sabes que vas a perderte muchas cosas. Lo mejor, que mi marido me ha apoyado en todo momento. Que mis padres, mi suegra, mi hermana y mis cuñados me han hecho de niñeros para rascar unos minutos, horas, días al reloj derretido que no deja de marcar su tic-tac y te va consumiendo, incrementando tus miedos e incertidumbres.

Hacer el gran salto de tu especialidad a otra, lo hace aún más difícil. Tener que estudiar todo un temario nuevo, aunque en adultos al ser de comunicación, impartimos clases en tres lenguas: castellano, catalán e inglés. Todo esto, hace que te lo pienses muchísimo, aunque mi camino fue allanado gracias a mi gran amor por la literatura española, cuando desde las estanterías de mi casa el libro Insolación de Carmen Laforet, me abrió una ventana a un mundo tan maravilloso cuando tenía 14 años.

Sacar las horas donde no las hay, casi no dormir, pensar que no llegas, que tu esfuerzo puede ser no recompensado, que casi todo es nuevo, que la pandemia ha golpeado a mí alrededor a muchos seres queridos y diversos fallecimientos en los últimos meses por el cáncer. Que el tiempo se alargaba, que no había final, que…

¿Qué ha sido lo más bonito e importante que has aprendido como lección de vida en este proceso?

Durante este periodo vas aprendiendo cosas, como que hay mucha gente apoyándote, que entienden tu situación y la desesperación, el mal humor, que te escuchan y que si no apruebas también estarán apoyándote, dándote ánimos… Y sobre todo me ayudaron mis compañeros y mis alumnos (los que vinieron en patera sin maleta, los que dejaron los estudios a medias, los que tienen situaciones familiares complicadas, los que son felices al verte en clase…) los de antes y los de ahora. Han sido mi fuerza para continuar, porque seguir su ejemplo de lucha y superación te hace crecer como persona y no solo eres su profesor, sino su consejera, amiga, madre, psicóloga, couching, y ¡además de todo esto, aprenden! y te muestran un gran cariño.

¿En qué sentido te ha ayudado la preparación con Opolengua?

Pero todo esto no hubiera sido posible si no hubiera tenido a Eduardo a mi lado. Le hice una primera llamada con miles de dudas, ¡una hora hablando!

Por las noches, me dormía escuchando sus videos y su voz me llenaba de paz y tranquilidad, excepto cuando explicaba la métrica, video que no recomiendo para dormir. ¡Era como si le fuera infiel a mi marido!

Cuando le escribía contando todo lo que me pasaba, siempre leía sus palabras de apoyo y ánimo. Le sentía muy cerca y más que un preparador le considero un amigo, de los que se pueden contar con la mano.

¿Animarías a la gente a opositar y a luchar por sus sueños?

Es duro, no os voy a engañar. Es difícil. Es una lucha contra corriente y la vida no nos lo pone fácil. Miles de caídas pero ¡vuelta a levantar!
Ahora que tengo mi aprobado y voy a entrar en el mundo del funcionariado, parece que el día ha esclarecido. Y ¿después de esto qué? Pues a seguir soñando, pero ahora con la tranquilidad de poder ejercer en el mundo que me gusta y al que estaba predestinada como profesora. O tal vez no, pero eso lo deberán de responder mis alumnos ; )

Íngrid Peiró Pous (Cataluña)

Íngrid Peiró Pous

Hoy puedo decir que he aprobado las oposiciones de profesorado en Cataluña y que, al sobrar plazas, todos los aprobados conseguiremos una.

¿Cómo comenzó mi preparación de las oposiciones?

Ha sido un proceso muy extraño y duro que comenzó hace aproximadamente un año y medio. Decidí prepararme para la Comunidad Valenciana (donde vivo) y para Cataluña, así que la preparación integral de Opolengua me convenció. El inicio significó la entrada a un mundo desconocido, pero el asesoramiento de Eduardo López y de todo su equipo me ayudó mucho a ubicarme. También fue de gran ayuda presentarme a las oposiciones celebradas en junio del 2019 en Valencia, aunque sin ningún tema preparado ni ninguna experiencia en las oposiciones, para observar cómo se desarrollaba el proceso.
Cuando, en julio del 2019, empecé a prepararme, comencé poco a poco a aumentar mis horas de dedicación, incluso decidí no trabajar y centrarme exclusivamente en el estudio.

Estudiar oposiciones cercada por la enfermedad

Y así fueron pasando los meses hasta que en marzo de 2020 llegó la pandemia. En ese momento llevaba 15 temas estudiados, además de tener bastante claro cómo realizar los comentarios y tener la programación y las unidades prácticamente terminadas.
La pandemia no vino sola, sino que estuvo acompañada del aplazamiento de las oposiciones y, en mi caso, del inicio de una enfermedad llamada “hidrocefalia” a la que yo aún no le ponía nombre y que me provocaba terribles dolores de cabeza a diario. Todo junto hizo que mis ánimos empezaran a decaer y que el ritmo de estudio bajara tanto que al final dejé de estudiar y de repasar. No obstante, continué con la programación y las unidades hasta terminarlas del todo. Con respecto a los dolores de cabeza, fui a varios médicos y todo apuntaba a que se trataba de migraña, así que empecé a buscar remedios, pero sabiendo que era algo que no me iba a matar.

Las oposiciones de Cataluña: ¡8,1!

Cuando anunciaron que las oposiciones de Cataluña se retomarían en septiembre, tuve que ponerme las pilas y preparar la defensa de la programación y las unidades, que en esta comunidad son la primera fase. Saqué un 8’1. Pero ese 8’1 significaba que debía retomar aquellos 15 temas que tenía olvidados desde hacía meses.

Compatibilizar trabajo, estudio y enfermedad 

En ese momento yo ya estaba trabajando como interina en un instituto, y sumado a la falta de ritmo en el estudio y a los dolores de cabeza, llegué a diciembre con solo 6 temas repasados. Los exámenes eran el 9 de enero y tenía pensado aprovechar todas las Navidades para repasar hasta llegar a los 15. Pero todo el plan se truncó cuando, una semana antes de Navidad, empecé a ver distorsionado y a marearme. Aquello ya no podía ser tan solo migraña, así que fui al oftalmólogo y ese mismo día me ingresaron en el hospital. Como podréis imaginar, me llevé todos los apuntes, pero el hospital no es el mejor lugar para estudiar, y menos cuando no sabes exactamente qué es lo que te pasa ni cómo se va a solucionar. Pruebas y más pruebas hasta que descubrieron que tenía hidrocefalia y que me tenían que operar. Yo preguntaba a los médicos si podía estudiar mientras esperaba a la intervención y si llegaría a presentarme a los exámenes. La respuesta siempre era la misma: “Ahora debes estar tranquila y el estudio no te va a ayudar. Esto va para largo, así que olvídate de las oposiciones”. Y eso hice: olvidarme de estudiar, aunque con la pena de saber que perdía una gran oportunidad.

Presentarse el día 23 de enero a las pruebas de oposición de forma justificada

Llegó el día 3 de enero, en el que me operaron, y el día 5 me dieron el alta, aunque debía continuar mi recuperación en casa. El día 9 era la segunda fase de la oposición y por momentos tuve la esperanza de poder presentarme, pero en mi estado de salud era imposible. Durante aquellos días recibí un mensaje de Eduardo deseándome suerte para la prueba y le relaté todo lo ocurrido. Como siempre, fue muy atento y me llamó para aconsejarme. Al final decidí solicitar al tribunal participar en la segunda convocatoria, reservada para casos justificados que no pudieran presentarse a la primera. Esa convocatoria era el día 23, y tres días antes recibí el “sí” como que podría presentarme. Esas dos semanas entre la primera y la segunda convocatoria fueron intensas, ya que no paré de repasar los 10 temas que tenía más frescos y el supuesto práctico.

La calificación de 8,4 y la plaza: ¡el premio al esfuerzo!

El día 23 una familiar me tuvo que acompañar hasta la puerta del instituto en el que se realizaba la oposición, ya que aún no estaba del todo bien para ir sola. Así, hasta arriba de medicación, pude realizar los dos exámenes saliendo con buena sensación.
Esta semana han salido los resultados y ¡estoy aprobada con un 8’4! Aún no me lo creo, pero tendré una plaza. El esfuerzo ha valido la pena y, si yo he podido, ¿por qué no vas a poder tú?
Un abrazo y gracias a todo el equipo de Opolengua.