¡Ponte a prueba! 26/20017 (Solución) Oposiciones de Lengua y literatura

El texto propuesto esta semana ha tenido una acertante. Efectivamente, tal y como ha señalado Ana Ortega Robredo, se trataba de un breve fragmento de la obra de Alfonso Sastre (1925), La taberna fantástica (1966). Se trata en mi opinión de la mejor obra de Sastre (junto a La sangre y la ceniza) y una de las más importantes del teatro español del siglo XX. Muy probablemente, el posicionamiento político de su autor y su aversión al teatro comercial ha provocado su ostracismo. También ha acertado parcialmente  Lozano Rfl. Nuestra enhorabuena a ambas.

Desde luego, hay que darle la enhorabuena a Ana Ortega Robredo porque de darse una situación así en las oposiciones y habida cuenta de que sería la única persona que habría acertado con la obra, sus posibilidades de salir bien librada del ejercicio del comentario serían mucho mayores que las de sus competidores. No olvidemos nunca que las oposiciones son una competición y que el acierto o fallo en una prueba es siempre relativo pues depende de lo que escribieron los demás opositores del mismo tribunal. Pero también sería correcto y la posicionaría bien si contestásemos como Lozano Rfl, pues ha señalado rasgos de la obra de forma muy acertada: la jerga madrileña, la visión de la vida de los humildes la acercan. por supuesto al teatro realista de Bueno y compañía, con la que efectivamente esta obra está emparentada.

Y ahora ya, el texto nuevamente. ¡Hasta la próxima semana! Saludos y ánimo.

PACO.- ¿Trabajáis con tarlocha?

CARBURO.- Ni tarlocha ni leche.

PACO.- (Impertérrito.) ¿No cunde menos la llana que la tabla?

CARBURO.- Pero oye: ¿es que tú te vas a meter al yeso ahora?

PACO.- No, hombre.

CARBURO.- ¡Tanto preguntar!

PACO.- Que soy curioso.

CARBURO.- Pues pregúntale a un guardia, no te jode.

PACO.- Enseguida te enfadas.

CARBURO.- ¡Si no es enfadarse, hombre! Es que cuando uno está descansando, o descansa o no descansa. ¡Déjame ya de yeso y de no yeso hasta el lunes! ¿Quiéres? ¿No comprendes, majo?

LUIS.- O hasta el martes.

CARBURO.- ¿Y qué?

LUIS.- Pues que como siempre hacéis lunes zapatero, pues eso, que hasta el martes. (Ríe, estupidamente.)

CARBURO.- ¿Y quién nos lo paga? ¿Tú?

PACO.- (A LUIS.) Bueno, ponnos la mía. (Al CARBURO.) Y en paz, ¿no es eso?

CARBURO.- Vale. (LUIS les sirve.) Me voy a ir.

LUIS.- (Que iba a servir.) ¿Te pongo o no te pongo? (El CARBURO apaga el transistor.)

CARBURO- ¡Eso se lo pregunta a los muertos, no te giba!

LUIS- ¡Como dices que te vas!

CARBURO.- Pero será cuando me salga de mis partecitas, ¿no? 

LUIS.- (Le hace gracia; ríe.) ¡Qué Carburo éste!

CARBURO.- Me voy a buscar a mi compadre. No sea que esté en otro establecimiento.

LUIS.- (Loco por que se vaya.) A lo mejor.

CARBURO.- Tú, loco por que me vaya, ¿no?

LUIS.- A mí, allá penas.

CARBURO.- Hoy corre la sangre en este barrio, y si no al tiempo.

LUIS.- (Incrédulo.) No me mates.

CARBURO.- .- Ya lo verás. ¡A que te empapuzo de arate el establecimiento! (Apostando.) ¿Qué te va?

LUIS.- ¿Tú dónde entierras?

CARBURO.- Tengo una sacramental propia; anda éste.

LUIS.- Te van a llamar la gripe asiática.

CARBURO.- Cállate, bacilón, que eres un bacilón.

LUIS.- El que estás bacilando eres tú; vamos: ¡qué quieres bacilar! Pero conmigo es más difícil.

CARBURO.- ¿Contigo? ¿Yo contigo? Amos, anda. Tienes tú muy poca categoría.

LUIS.- Primera especial.

CARBURO.- ¿Quién te ha dado el carnet?

LUIS.- Tu tío el guardia.

CARBURO.- Aveitendiño, cariño.

LUIS.- Mira, que salgo.

CARBURO.- Avísame.

LUIS.- Yo doy sin avisar.

CARBURO.- (Con voz aflautada.) ¡Traidor! (PACO ríe. LUIS no sabe qué responder.) ¿Lo ves, macho? Si no hay color… Hala, nos pones unas copas y me das la vuelta de una libra.

LUIS.- ¿De qué libra?

CARBURO.- De los veinte duros que te voy a dar otro día que venga.

LUIS.- Eso no te lo crees ni tu.

            (Afuera se oyen gritos del BADILA, que  se despierta: ¡Sacadme de aquí, cabrones! ¡Auxilio! ¡Socorro!)