¡Ponte a prueba! 29/2017 Oposiciones de Lengua

¡Ponte a prueba! 29/2017 Oposiciones de Lengua

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Ya sabemos que en la preparación de las oposiciones de Lengua castellana y literatura es muy importante leer y conocer cuantas más obras mejor. Esto es lo que nos permitirá descubrir, relacionar y comentar de forma adecuada el texto que aparecerá en el temido y deseado día D. Es por ello que resulta importante ponerse a prueba para ver cómo andamos en esta faceta. Y esa es la función que cumple este sencillo entretenimiento que planteamos desde www.opolengua.com.

En esta ocasión hemos elegido para nuestro concurso de fin de semana para ayudar en la preparación del comentario de texto de las oposiciones de Lengua y literatura, un texto en verdad particular, que incluye alguna pista por la que puede encontrarse su título.

Ya sabéis que en muchas ocasiones, si la obra es menos conocida (y esta puede serlo), bastará con señalar razonadamente el autor, el movimiento literario, el género o la época a la que pertenece.

Y como siempre, ya sabéis que la participación en el concurso se hace a través de nuestra página de Facebook y que las soluciones y los acertantes se harán públicos el lunes. Y nada más: buen fin de semana y saludos y ánimo para la preparación de las oposiciones.

I. Médico

En aquel proprio instante, yéndose a ojeo de calenturas paso entre paso un médico en su mula, le cogió la Hora, y se halló de verdugo, perneando sobre un enfermo, diciendo credo en lugar de Récipe, con aforismo escurridizo.

II. Azotado

Por la mesma calle, poco detrás, venía un azotado, con la palabra del verdugo delante chillando, y con las mariposas del sepancuantos detrás, y el susodicho en un borrico, desnudo de medio arriba, como nadador de rebenque. Cogióle la Hora, y, derramando un rocín al alguacil que llevaba, y el borrico al azotado, el rocín se puso debajo del azotado y el borrico debajo del alguacil; y mudando lugares, empezó a recibir los pencazos el que acompañaba al que los recibía, y el que los recibía a acompañar al que le acompañaba. El escribano se apeó para remediarlo, y, sacando la pluma, le cogió la Hora, Y se la alargó en remo, y empezó a bogar cuando quería escribir.

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