¿Merece la pena estudiar este año?

El cambio anunciado la semana pasada por el Ministerio de Educación sitúa a muchas personas ante un complicado escenario. Esta semana me escribe una opositora que me cuenta sus dudas al ver el cambio en el Real Decreto 276/2007. Esta persona, como tantas otras, se pegó una verdadera paliza estudiando las oposiciones de Lengua durante el curso 2015-2016 y obtuvo una nota muy buena. Ese año, si no hubiera sido por los puntos de antigüedad con los que contaban muchos de sus oponentes, habría conseguido la plaza; pero la realidad del baremo la dejó al borde de la plaza. Es una historia que yo mismo viví por lo que conozco bien el sinsabor y la tremenda sensación de injusticia que se te queda. Es una historia que casi todos hemos vivido una u otra vez y que no debemos olvidar cuando de lo que se hable es de cambiar el sistema de acceso.

Al final, gracias a su tremendo esfuerzo como opositora, ha obtenido este año una plaza de sustitución. Y ahora, al ver los cambios, tiene dudas. Vamos a intentar resolvérselas a ella y con ella a todas las personas que se encuentren en una situación parecida.

¿Tengo alguna posibilidad de aprobar?

La respuesta a esta pregunta, como a todas, es depende. ¿Y de qué depende? Pues depende de varios factores. En primer lugar, del número de plazas que salgan. Cuantas más plazas saquen, más fácil será que alguien que no sea un interino con muchos años de antigüedad obtenga la plaza. En 2014 en Andalucía hubo 50 plazas y solo una fue para una persona sin puntos. Si en 2018 salen más plazas, es seguro que habrá más plazas para personas sin puntos o con escasos puntos.

En segundo lugar, depende de lo duros que sean en los tribunales con la prueba de comentario. Cuánto más difícil y selectiva sea esta prueba, más posibilidades habrá de que suponga una criba que haga que muchas personas naufraguen. Al no interino o al interino con pocos puntos le vendrá bien una corrección muy exigente y un texto muy difícil en el comentario porque eso es lo que puede hacer que un interino suspenda y por tanto no pueda hacer uso de sus puntos de antigüedad. Porque si el interino aprueba y tiene muchos años de antigüedad, será muy difícil superarlo.

Hay que tener en cuenta otra cosa y es que en varias comunidades autónomas, muchos interinos que llevan muchos años en listas no van a querer sacar la plaza porque eso les obligaría a aceptar destinos muy malos, mientras que en las primeras posiciones de la lista de interinos los obtendrán mejores. Eso quiere decir que no van a estudiar porque no les interesa y por tanto que serán plazas que quedarán desiertas. Una puede ser para nosotros si estamos ahí.

 

Si yo voy a seguir en listas de interinos, ¿para qué estudiar?

Esta es una buena pregunta. Hay al menos tres razones para seguir estudiando. La primera es estratégica. No hay ninguna garantía de que este sistema vaya a perdurar. Desde hace años, PP, PSOE y Ciudadanos vienen hablando de un sistema tipo MIR que acabaría con las listas blindadas. De hecho, yo mismo empecé a trabajar gracias a que en la Comunidad de Madrid, en los años noventa, las listas se confeccionaban por orden de nota y no por antigüedad. Si esta situación cambia y llevamos años sin estudiar, nos podemos encontrar en una situación muy complicada, con la soga al cuello.

La segunda razón es también estratégica. Seguir estudiando nos conduce a saber más. La oposición es un largo camino hacia el dominio del temario. Eso nos cuesta dos, tres o cuatro años. No hay atajos. Al final saca la plaza quien tiene más conocimientos de todo lo relacionado con nuestra lengua y nuestra literatura y cuántos más conocimientos tengamos mejor porque antes nos acercaremos a nuestro objetivo. Si este año estudiamos y el siguiente también, en cuanto tengamos los puntos precisos, obtendremos la plaza. ¿Cuánta gente no obtiene la plaza porque una vez alcanzados los años de antigüedad tiene que invertir otros dos o tres años más en alcanzar los conocimientos precisos porque se pasó cinco o seis años estudiando poco o sin estudiar? Si no quieres que eso te pase, estudia.

La tercera razón es moral y a la vez estratégica. Solo es posible ganar autoridad moral ante el alumnado (y, en el fondo, ante nosotros mismos y cuantos nos rodeen) si dominamos la materia que nos da de comer. Lo contrario es moralmente una sinvergonzonería y un deshonor. Ya sabemos que todo es un lodazal de corrupción y que podemos justificar nuestra desidia de mil formas. No lo hagamos, por favor. Tengamos orgullo y hagamos lo que debemos hacer. El futuro nos recompensará con el respeto y la autoridad moral ante familia, amigos, padres, compañeros y alumnos. Eso no tiene precio y sí valor; es más, indica cuál es nuestro valor como personas.

¿Qué hacer entonces este año con las oposiciones?

Mi consejo es que se siga estudiando llevando muy bien los temas. Para obtener plaza es seguro que necesitamos una nota muy alta. Por ahora, no van a cambiar las listas. Intentemos ir por la plaza pero asegurar también el futuro. Si estudiamos menos temas, pero muy bien llevados hacemos un estudio que nos permite sacar una nota muy alta si cae nuestra bola (y optar a plaza) y además nos permite aprender mejor unos temas que ya quedarán guardados para siempre en la memoria si nuestro sistema de repasos es bueno.

Son, como decíamos, tiempos difíciles y hay que tomar decisiones difíciles. Espero que esta entrada haya servido para iluminar a algunas personas.

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